Mujeres “Maculadas sin remedio” y dueñas de sí para serlo

Recientemente en la sala Galería de la Presidencia de Córdoba, se exponía “Maculadas sin Remedio” en que un grupo pintoras expresaban como entienden  la mujer en el siglo XXI. Después de recibir amenazas e insultos en las, un día apareció rasgada la obra “Con flores a María”. Supongo que quien atacó a la pintura pediría como la mayoría de los insultos y amenazas respeto a las creencias religiosas para que también se reflejara el respeto a otras opiniones. El conjunto de las pintoras pidieron a la Diputación que se mantuviera el cuadro maltratado. Pese a ello dicha institución decidió retirar la obra alegando que no la mantenía por estar en el proceso electoral. Ya vamos acostumbrándonos, aunque nos cuesta, a la especial prevalencia de unos derechos sobre otros. Trato de exponer aquí mi opinión sobre una de las muchas incoherencias de esta sociedad.

 Retomo los hechos tal cual. En un sala de exposiciones tiene lugar el uso que le es propio, con el título con la suficiente elocuencia para que quien quiera visitarla sepa qué puede encontrarse. Pese a ello personas, suficientemente advertidas entran a dicha sala, se supone que, con el ánimo censor sobre el derecho a la expresión ajena. Después de tal, entienden que sus creencias han sido mancilladas, y por ello usan su derecho de expresión para además de insultar, amenazar a las artistas. Por esa inducción a la violencia tal se cumple, pues -sigo suponiendo- que el agresor venía calentado por el derecho de insultar y amenazar a las personas que se expresaban en el lugar adecuado. La Diputación con una actitud, que yo entiendo mojigata y parcial, decide esconder o amparar la tropelía pese a que las ofendidas piden lo contrario. Recordados los hechos con los añadidos de algunas suposiciones y una opinión, sigo a desarrollar la misma sobre las citadas incoherencias de esta sociedad y las consecuencias que, a mi parecer, se desprenden para la propia sociedad. Consecuencias que no se quieren relacionar con las conductas agresivas además de irrespetuosas en grado mayor.

 Empezaré por el mensaje de las catorce artistas en comparación , por ejemplo con el de Murillo y su obra”La Purísima”. Estaba claro que el pintor sevillano en aquel tiempo estaba motivado por el fervor mariano en aquel tiempo. Yo creo, si una creencia, según para quien, menos respetable. Se me puede discutir sobre el valor artístico en un caso o de la necesidad expresiva en otro. Claro que ese criterio es tan discutible, pero tan necesario de mantener, que si no fuera así no habrían mas exposiciones con tal que un ciudadano intentara imponer su opinión sobre la colectiva.

Seguiré sobre la Diputación. Este organismo, en lugar de defender la naturaleza de su iniciativa, se pliega a los deseos de un sector exaltado. Además alega la situación electoral como si le correspondiera a ella labores de la Junta Electoral. Claro, y como siempre, se decide del mismo lado tradicional. Claro que en ese aspecto si hay coherencia, con casi  el conjunto de las autoridades y la que , yo al menos entiendo, hipocresía irresponsable. Sigo adelante justificando dicha opinión.

 Dicen las autoras que tratan de representar cómo entienden que han de ser ellas mimas y la mujer del siglo XXI. Yo entiendo que ese es un mensaje no sólo  acertado, sino necesario  a lo largo de todo el año, incluído tiempo electoral o no, se ha de hablar de machismo en este periodo. Es que, torpe de mí, no me quiero enterar de que la virgen ahora no es una mujer y mucho menos como decía san Pablo:“Las mujeres deben ser sumisas a sus maridos, como si fuese  el Señor; porque el marido es cabeza de la mujer,..” en C. a efesios. Ahora Las Vírgenes Patronas en multitud de localidades son aptas para ejercer como alcaldesas perpetuas. Ya estaría bien que esas “Vírgenes”, en cuanto puedan entenderse como modelos de mujer, inviten a eso, a ser simplemente  mujeres que puedan procrear-aunque lo que ellas quieran-como de les suele pedir.  Mujeres que para tal y para ser mujeres sean igualmente tan maculadas como quieran y tan respetadas como decimos querer a lo largo de todos el año, menos a la hora de que algunos arañen unos votos. Claro que esa es otra historia. Historia en la que no importa reincidir, un día si y otro también, en el modelo patriarcal que nos predica la santa madre iglesia , como nos dejó dicho san Pablo.

Antonio Martínez Lara

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