Mujeres del Islam

Muchos son los Estados musulmanes que arrinconan a las mujeres, pero ellas están empezando a alzar la voz para exigir sus derechos

Desde los atentados del 11 de septiembre, el Islam sería el guión que separa Occidente y Oriente. Y la mujer, el reflejo de una religión supuestamente discriminatoria. En el nombre del Islam, muchos Estados, como en la Península Arábiga, imponen a las mujeres las normas más estrictas: deben ser acompañadas por un tutor, su testimonio ante un juez no tiene el mismo valor que el de un hombre, no tienen el derecho de voto. Tapar su rostro con un velo. "La mujer es un tesoro que se debe proteger", argumentan los fundamentalistas.

Esa situación se refleja en la participación política de las mujeres en sus países. En la inmensa mayoría de los países musulmanes -con la excepción de Túnez-, las mujeres representan menos del 15% de los diputados, según la organización Unión Parlamentaria. En Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, no hay ninguna. En otros países, como Afganistán, el problema es la educación: el 80% de las afganas son analfabetas.

Son cada vez más las mujeres que luchan, que denuncian esos excesos. Algunas piden y consiguen cambios dentro del marco de la ley islámica. Otras optan por el laicismo.

HAYAAN HIRSI ALI: ""La islamofobia es una trampa de los radicales"
Exdiputada en el Parlamento de Holanda

Desde que el cineasta Theo Van Gogh fue asesinado en una calle de Amsterdam por un fanático, su nombre es sinónimo de lucha. Lucha por los derechos de la mujer. Ayaan Hirsi Ali es la guionista de un documental sobre el estatuto de la mujer en el Islam, un documental que costó la vida a Van Gogh. Hirsi Ali, nacida y educada en Somalia, eligió, sin embargo, el exilio. Renunció a su religión -"no creo en Dios", asegura- para denunciar "la jaula" en la que encierra a las mujeres.

"En todo el mundo islámico, hay un grito de las mujeres: nos sentimos humilladas", explicó Hirsi Ali la semana pasada en Madrid, donde presentó su último libro Mi vida, mi libertad (Galaxia Gutenberg – Círculo de Lectores). Su objetivo es abrir el debate para luchar contra las discriminaciones: "En la civilización inferior, la mujer no puede expresar sus opiniones". ¿Inferior? "Una sociedad que no acepta las críticas, y está condenada a estancarse", aclara la ex diputada holandesa.

Hirsi Ali despierta las críticas de muchos musulmanes, que la acusan de "islamófoba". Y responde: "Es un mito, una trampa de los radicales". También sabe que muchas mujeres luchan en el marco del Islam -"utilizan las herramientas que tienen"-, aunque cree que "fue, es y será una religión patriarcal".


LATIFA AL GAUD: "Lo más difícil es convencer la sociedad"

Primera diputada de Bahrein

A la pregunta "¿Se considera usted feminista?", Latifa Al Gaud contesta: "No estoy muy segura del significado de esa palabra, feminista". De una mujer que viene de la Península Arábiga, una región conocida por la desigualdad entre hombres y mujeres, no sorprendería. Sin embargo, Latifa Al Gaud no es cualquiera: es la primera y única mujer diputada de Bahrein, pequeño reino al Este de Arabia Saudí.

"En mi país, se ha puesto a la mujer en un marco: la familia, los niños. Es injusto.", explica. "Por eso lucharé para los derechos de la mujer; podemos participar en muchos asuntos de la sociedad". Antigua empresaria, Al Gaud tiene claro que la mujer debe integrarse en el paisaje político de su país. Bahrein llevó a cabo en los últimos años varios cambios. El rey Hamad Bin Isa Al Jalifa creó en 2001 un Consejo Supremo para Mujeres; el año siguiente, ratificó la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra las Mujeres.

En ningún momento, Latifa Al Gaud critica las autoridades de su país, que, asegura, "nos apoyan". Nada más saber que podía votar y presentarse a elecciones, en 2002, no dudó ni un segundo. Fracasó. Se representó en 2006 y ganó. "Lo más difícil es convencer la sociedad, convencer que una mujer puede representarla", concluye.

VOCES FEMINISTAS EN UN MUNDO DE HOMBRES

Precursora en Oriente Próximo: Nawal Al Saadawi
Asociación de Solidaridad de la Mujer Árabe. 75 años. Egipto.
La lucha de Nawal Al Saadawi para los derechos de la mujer es precursor en todo el mundo árabe. Médica y escritora laica, Al Saadawi fundió, con un grupo de 120 mujeres, la Asociación de Solidaridad de la Mujer Árabe (ASWA, en sus siglas inglesas) en 1982. El objetivo es conseguir "una participación activa en la vida social, económica, cultural y política". Al Saadawi tuvo, sin embargo, que enfrentarse a la resistencia de las autoridades: fue encarcelada durante 11 años y ASWA fue oficialmente disuelta en 1991.

La fuerza del dinero: Lubna Al Olayan.
Empresaria. Arabia Saudí.
Para muchos, Arabia Saudí es un reino de sombras, por las túnicas negras que cubren las mujeres, que no tienen derecho a votar ni a conducir. No lo es para Lubna Al Olayan, presidenta de Al Olayan Finance Company y una de las personalidades más influyentes del país. Al Olayan encarna una generación de mujeres que pretende conseguir derechos en el marco de la ley islámica. Un dato: las mujeres poseen, según el Ministerio de Comercio Saudí, el 70% de los ahorros depositados en los bancos del reino árabe.

A la conquista de los derechos: Jamila Mujahed.
Periodista. 42 años. Afganistán.
En Kabul, todos conocen la voz de Jamila Mujahed: fue ella quien anunció en las ondas la caída del régimen talibán, en 2001. Ocultas detrás del chadri, túnica que las cubre de la cabeza a los pies, las afganas tenían, durante los cinco años que reinó la ley talibana, como único derecho el de quedarse en casa. Mujahed creó la revista Malalaï , nombre de una heroína de guerra que enfrentó su país a Gran Bretaña en el siglo XVII. Las afganas deben ser las Malalaï del siglo XXI, reconstruyendo el país y conquistando sus derechos de mujeres", aboga Mujahed.

En contra de una lectura patriarcal: Zainah Anwar.
Hermanas del Islam. 40 años. Malasia.
Feminismo islamista o islamismo feminista. Hermanas del Islam (SIS, en sus siglas inglesas) es una ONG malaya que tiene como objetivo "promover los derechos de la mujer en el marco del Islam". La idea de su presidenta, Zainah Anwar, es denunciar una lectura patriarcal de la religión y el peso de las tradiciones en la adopción y la aplicación de normas islámicas. Anwar se refiere al Corán para exponer sus ideas: "Que usted sea hombre o mujer, cada uno es parte del otro, cada uno es el amigo, el guardián, el protector del otro".

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