Muere otra testigo de Jehová por negativa a una transfusión sanguínea

Una muestra del daño de los credos religiosos llega desde Uruguay.

La señora Angela Sosa, miembro de los Testigos de Jehová tuvo un accidente automovilístico, que le generó graves daños en su abdomen. La mujer ingreso al hospital consciente, pero su estado desmejoró rápidamente tras la negativa a que se le realizase una transfusión sanguínea. Sus familiares, también testigos, la apoyaron en su decisión.

Curiosamente el hemecentro se encontraba a pocos metros del hospital, y estaba dispuesto a salvarle su vida con prontitud.

Frente a la negativa de la paciente, el hospital consultó a la jueza de turno Marcela Vargas.

Vargas, dijo a la televisión uruguaya que la Justicia respeta la decisión de la persona basada en sus creencias religiosas, en tanto la decisión fue tomada con pleno dominio de sus facultades.

El equipo médico del hospital de Maldonado realizó una esplecnotomía (retirada quirúrgica del bazo en mal estado).  El Dr. Carlos Olivett explicó que la causa de la muerte fue una "anemia aguda" –la mujer se desangró- y sus posibilidades de salvarse "hubieran aumentado considerablemente" de haber aceptado la transfusión . El doctor Olivette también afirmó que “la verdad médica no coincide con la verdad jurídica o la verdad religiosa”.

Las declaración oficial de los Testigos de Jehová al respecto dice:

“Queremos vivir vidas largas y saludables. Nuestras creencias religiosas promueven el respeto por la vida y nos ayudan a prevenir muchos problemas médicos comunes. Al igual que cualquier otra persona, cuando estamos enfermos, buscamos atención médica. No creemos en la curación por la fe. El tipo de tratamiento médico que se elija es asunto de elección personal. Los testigos de Jehová solicitamos tratamientos sin sangre, ampliamente utilizados y aceptados por la comunidad médica. Lo hacemos debido a que la Biblia nos manda: ’sigan absteniéndose de… sangre’. Aunque rechazamos la sangre por motivos religiosos y no por razones médicas, muchos han reconocido que este rechazo ha ayudado a los testigos a evitar contraer enfermedades costosas y mortales como el Sida y la hepatitis. Ya que la Biblia no hace ninguna declaración clara sobre el uso de fracciones menores de la sangre o sobre la reinfusión inmediata de la propia sangre del paciente durante la cirugía, el uso de este tipo de tratamientos es una cuestión de elección personal”.
 

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