Muchas iglesias -católicas, luteranas, evangélicas y reformadas son ahora bibliotecas, gimnasios, museos u oficinas

Holanda: de adorar a Dios a clases de ballet Al igual que la generación de su abuela, Femke Marcar asiste todos los sábados a la Iglesia del Parque Vondel, «Vondelparkkerk», en Amsterdam, pero con la simple diferencia de que la joven de 26 años no viene a adorar a Dios, sino a su clase de ballet.

   Fundada por los reformistas holandeses en el siglo 19, Vondelparkkerk es ahora el Centro de Danza de Amsterdam y un claro ejemplo del destino de muchas iglesias que, ante la falta de feligreses, terminan siendo usadas con fines totalmente ajenos al concepto inicial.

   En la última década 623 iglesias han desaparecido como centro de culto, una tendencia que se ha acentuado en los últimos años, de acuerdo con un estudio realizado por el servicio de consultores Reliplan Amsterdam a solicitud del diario NRC Handelsblad.
A principios de los años 90, cerca de 40 iglesias al año eran derribadas o reorientadas a otras actividades; en los últimos cinco años el número de recintos afectados supera los 70 anuales. Muchos de estos aposentos religiosos ahora son bibliotecas, museos, oficinas y casa habitación, principalmente de diócesis católicas, luteranas, evangélicas y reformistas neerlandesas construidas en los años 60 y 70 cuando el país experimentaba una nueva urbanización tras dejar en el pasado los años de la guerra.
Peter Kohnen, del Secretariado de la Comunidad Católica Romana en Países Bajos (SRKK, por sus siglas en holandés) considera el fenómeno como una evolución y un pasaje de la historia.
«Una vez Holanda fue uno de los países más religiosos del mundo con una asistencia a la iglesia superior al 95 por ciento, ahora es sólo del 10 por ciento», explica.
A su vez, «la Iglesia católica adquirió completa libertad de culto en Holanda hace 150 años y como visible signo de esta emancipación muchas iglesias se construyeron, casi una por semana, en concordancia con el número de fieles». Ahora tenemos muchas iglesias (1.785 católicas) y en la actual situación es demasiado optimista el pensar en mantenerlas, cuesta mucho dinero y no va de acuerdo al número de fieles y sacerdotes», afirma.
La secularización de la sociedad holandesa avanza sin detenerse y son cada vez más intensas las campanadas de alarma que salen de las iglesias de la fe cristiana. Las edificaciones construidas tiempo atrás para rendir culto a Dios hoy se encuentran amenazadas en Holanda por la falta de fieles y la presión ejercida por el poderoso gremio de bienes raíces.
Aquellas iglesias que han resistido a los embates para evitar convertirse en fraccionamientos, centros comerciales o pistas de música electrónica, sobreviven cobrando la entrada a los visitantes o utilizando sus instalaciones como galerías de arte o salones de fiesta de etiqueta.
¿Sacrilegio, pecado, herejía o el resultado de la vida del hombre moderno? Para los representantes de la religión católica y protestante se trata de una nueva época en la que la Iglesia debe adaptarse a las necesidades de la sociedad.

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