Morales se aproxima a los católicos al comenzar su campaña electoral

A un año de las elecciones, el presidente de Bolivia trata de restañar las heridas que provocó su Constitución al separar la Iglesia del Estado

“He oído que Evo ha vuelto a la religión. Eso me parece muy bien”, dice Roxana Aruquipa en el pueblo de Montero, cercano a la ciudad boliviana de Santa Cruz. Este es el efecto que está teniendo (y que probablemente busca) el acercamiento del presidente Morales a la iglesia católica, que comenzó con su asistencia a una misa que el papa Francisco dio durante su reciente estadía en el Brasil y que este viernes alcanzó un hito con su visita al Pontífice en el Vaticano.

De acuerdo con diversos estudios de opinión, uno de los problemas de imagen de Morales es el ser percibido como anti-católico, a raíz de su aprobación de una nueva Constitución que separó la iglesia del Estado, de sus disputas con la jerarquía eclesial en torno a los derechos políticos de la oposición, y de la incorporación al protocolo oficial de los ritos politeístas indígenas.

A un año de las elecciones en las que buscará un tercer mandato, Morales intenta resolver este problema aprovechando la oportunidad que representa para él la elección de un Papa argentino y orientado a la política social. Cuando volvió de su primer encuentro con Francisco, contó que el Pontífice le había dicho que “lo admiraba”. Semanas después, la Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, declaró que Morales “siempre piensa en la religión, es un hombre católico”, aunque al mismo tiempo criticó a los obispos por actuar como “un partido político”. Se refería, entre otras cosas, a los reclamos que la jerarquía católica hizo en el pasado por que “encarcelados, exilados y refugiados políticos estén sufriendo, sin garantía de un justo juicio”.

Pero hoy la iglesia también trata de aportar a la distensión. El secretario General de la Conferencia Episcopal, Eugenio Scarpellini, aseguró el último fin de semana que los obispos “éramos más duros con los gobiernos neoliberales, porque valoramos las cosas positivas que se están haciendo ahora”, y admitió que hay “sintonía” entre el Evo y el Papa, a quien este viernes el boliviano ha invitado oficialmente a visitar el país.

Pero algunas desavenencias no se han resuelto. Los sacerdotes católicos seguirán sin asistir a los actos religiosos ecuménicos que organiza de vez en cuando el Gobierno, porque, según Scarpellini, no corresponde que éstos sean convocados por el Estado, en especial si éste es laico. Y es que hasta aquí el oficialismo había tratado de compensar su distanciamiento con la iglesia católica abriendo espacios como los “inter-religiosos” a sus grandes competidores, los grupos evangélicos, a los que pertenecen muchos militantes de origen rural del partido de Morales, el MAS. Puesto que el censo de este año no incluyó ninguna pregunta sobre religión, no es posible calcular el crecimiento que tuvieron de estos grupos desde 2001, año en que se midió que el 78% de la población boliviana era “católica, apostólica y romana”. Sin embargo, muchos creen que éste ha sido espectacular.

Los sectores de la oposición, los cuales usaron el antagonismo de Morales con la iglesia católica como un importante argumento electoral en 2009, están denunciando esta nueva actitud como una maniobra del MAS para aumentar su apoyo y aprovecharse de la popularidad mundial de Francisco. Roxana Aruquipa nos dice que la noticia de que Evo “cree en Dios” acaba de despejar su única duda para volver a votar por él el año que viene.

Evo Morales con Bergoglio 2013

Morales, este viernes con el Papa en el Vaticano. / Riccardo De Luca (AP)

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