Moral como instrumento de represión

La moral proviene del vocablo latino mōrālis que significa “relativo a costumbres”. El significado de esta palabra ha ido cambiando con el tiempo y en la actualidad tiene una acepción más bien de tipo religioso, porque actúa como un instrumento regulador de la conciencia basado en valores inculcados por medio de la religión.

En occidente la Iglesia Católica impuso a lo largo de la Edad Media,  gracias al horror  y la violencia de la Santa Inquisición, unos valores  que permitían una sociedad con una desigualdad extrema, y aunque los abusos de quienes ostentaban el poder eran de tal magnitud que originaban frecuentes revueltas campesinas, el sistema perduró más allá de la Edad Media,  e incluso en los países que abrazaron el protestantismo se siguió con la horrible práctica de torturar y asesinar a quienes eran sospechosos de no aceptar sus valores religiosos acusándolos del gravísimo crimen de la herejía. De esta forma las sociedades occidentales adquirieron como costumbre unos valores contrarios a la justicia social bajo la amenaza de tortura y muerte. Para intimidar aún más a la sociedad, las ejecuciones de las víctimas se solían realizar en público.

Algunos valores que gracias a las costumbres impuestas por medio de la religión perduran desde la Edad Media son,  el ver la sexualidad como algo malo y la castidad como una virtud, dar limosna en lugar de un trabajo remunerado, perdonar los abusos en lugar de exigir justicia, etc.

Si pensamos que una empresa de la magnitud de FaceBook cierra cuentas de usuarios sin dudarlo,  por el solo echo de compartir una imagen que se parezca a un pecho femenino desnudo, nos podemos preguntar cuales son las causas. Parece ser que utilizan como argumento el ofrecer una experiencia segura a todos los usuarios, pero solo cabe pensar que miembros de sectas como el Opus Dei o fanáticos religiosos pudiesen sentirse ofendidos por ver una figura humana desnuda. Esto denota que una empresa con el enorme impacto social que tiene FB, da prioridad a los valores de unos pocos antes que al derecho de libertad de expresión de la mayoría.

En España la situación es mucho más grave porque sigue vigente una ley que permite castigar a quienes “ofendan los sentimientos religiosos”. De esta forma,  quienes pretenden mantener valores impuestos por la Iglesia no dudan en denunciar a quienes se atreven a expresarse libremente, como ha sucedido con el actor Willy Toledo. Una democracia sin libertad de expresión es una falacia inaceptable.

Las culturas que demonizan la desnudez de la mujer se caracterizan por la intransigencia, pero no deja de sorprender que precisamente EEUU, que es el principal productor de pornografía del mundo, tenga una política que tiende al puritanismo. Si tenemos en cuenta que el origen del puritanismo son unos valores impuestos para controlar a la sociedad, podemos comprender que los fines económicos son el denominador común, aunque la fuente de ingresos sean dos sectores sociales distintos: los que están dominados por valores impuestos por la religión y los que no lo están. Un ejemplo extremo de los que están dominados por los valores religiosos es, por ejemplo, los numerarios del Opus Dei que entregan a la obra sus salarios sin cotizar a la Seguridad Social, y también entregan todos sus bienes y herencias si las tuvieran. Además, no pueden pensar en sexo, lo que les produce naturalmente trastornos. Si no tienen otro amor más que su amor a Dios, lógicamente tendrán más para ofrecer que si comparten ese amor con otra persona. Según parece, en mi opinión, hay indicios de que Dios es una cuenta bancaria en un paraíso fiscal  y necesita mucho, muchísimo dinero.

Freud, en su obra Totem y tabú, afirma que la neurosis aparece cuando el individuo intenta desarrollar estratégias para eludir una realidad que no puede afrontar. Al parecer, los tabúes que la moral impone causan enfermedades mentales y según afirman víctimas del Opus Dei, les intentan convencer que “Dios las quiere enfermas”.

Para comprender mejor que finalidad tiene la moral occidental, basta recordar la guerra de Libia en la cual, argumentando defensa de Derechos Humanos, se llevó a cabo un genocidio que en realidad fue causado por los intereses económicos y geopolíticos de EEUU.

De lo expuesto me atrevería a concluir que, la moral occidental está basada en unos valores adquiridos por una costumbre impuesta a la fuerza con el objeto de controlar y explotar a la sociedad, y que puede ser usada como instrumento para demonizar a adversarios como pretexto para destruirlos.

Ramón Martínez Robles

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.  

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