Monti aprieta el cinturón a la Iglesia

La Iglesia había estado exenta del impuesto municipal sobre bienes inmuebles

Como el resto de los ciudadanos, la Iglesia italiana también tendrá que hacer sacrificios para ayudar al país a salir de la crisis. La prueba es que el primer ministro italiano, Mario Monti, ha anunciado su intención de que los edificios y oficinas eclesiásticos destinados total o parcialmente a uso comercial paguen el Ici, un impuesto municipal sobre bienes inmuebles del que hasta ahora estaban exentos.

Según las cuentas de agencia tributaria italiana, la Iglesia se verá obligada a rascarse el bolsillo y a desembolsar a Hacienda alrededor de unos 2.000 millones de euros al año.

La decisión de Monti de apretarle el cinturón a la Iglesia entra dentro de la política de equidad que Il Professore está poniendo en marcha desde que hace tres meses se hiciera cargo de las riendas del Gobierno italiano.

Según esta decisión los sacrificios, los padecimientos y las renuncias para tratar de reflotar la economía del país se deben de compartir entre todos los ciudadanos.

Ese mismo espíritu es el que ha llevado a Monti a imponer fuertes impuestos a los propietarios de vehículos de lujo, barcos de recreo y aviones privados y a hacer inspecciones fiscales en los negocios de las localidades más lujosas y exclusivas de Italia.

'Cauto silencio'

A la Iglesia italiana, obviamente, no le ha debido de hacer ninguna gracia la decisión de Monti, quien por su parte es católico y acude todos los domingos a misa.

Pero, muy en su estilo, la jerarquía eclesiástica ha preferido optar por un cauto silencio. Aunque alguno ha alzado la voz para quejarse de que el primer ministro ni siquiera les haya consultado…

Se estima que la Iglesia italiana posee unos 100.000 edificios, de los cuales unos 9.000 serían colegios, 26.000 estructuras eclesiásticas y casi 5.000 estructuras sanitarias. El problema es clarificar el valor de esos bienes inmuebles.

Según la Iglesia (concretamente el 'Avvenire', el periódico propiedad de la conferencia episcopal italiana) les tocaría pagar menos de 100 millones al año de Ici.

Pero según la Asociación de Ayuntamientos Italianos (al fin y al cabo el Ici es un impuesto municipal) tendrían que hacer frente a una factura anual de al menos 500 millones.

Por su parte, la Agencia Tributaria se frota las manos y calcula que el Ici sobre los bienes comerciales de la Iglesia podría reportar a las arcas públicas hasta 2.000 millones de euros al año.

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