Monseñor Demetrio regala a Córdoba una Inquisición por Navidad

Se dice muy pronto y se asimila más lentamente pero hay que decir bien alto que Córdoba es desde hace una semana la única ciudad del mundo que cuenta con un Tribunal de Inquisición para su exclusivo uso y disfrute, o sea, para ella solita. O sea, eso mismo que acabas de leer, incrédulo lector. Y aquí nadie parece haberse enterao. A esta ciudad le pasan las posibilidades de promoción, de rellenar la Marca Córdoba con contenidos impactantes, y ni se cosca. Ningún medio de comunicación local, ni religioso ni laico, se ha olido siquiera la importancia de  tan espeluznante acontecimiento. En Facebook lo hemos tenido que encontrar nosotros. O sea, una ciudad tan necesitada de promoción como ésta, que no se jala una rosca en el concierto de los tuopereitors, se convierte en una ciudad única en una cosa tan inquietante como esa y como si llovería, que dicen los vascos. Y mira que Don Demetrio, un auténtico supershowman, uno de los más histriónicos personajes públicos que han prosperado en esta ciudad, por encima incluso del gran Sandokán, se deja las tiras de pellejo en la titánica labor de promocionarnos. Desde su denuncia de que la Unesco quería convertir a la humanidad al mester de mariconería, hasta su defensa de los valores de la Sección Femenina, pasando por su rebautizo de los monumentos cordobeses, ha hecho grande el famoso dicho: que hablen de nosotros, bien o mal pero que hablen. Ni Patios, Ni Noche Blanca, Ni Rally Sierra Morena, ni Cabalcor ni ná ¡Así es como se venden los flamenquines, coño!

Resulta que ofertamos un Museo de la Inquisición de mentirijillas en un localucho de una calle pa guiris de la Judería y ni nos enteramos de que la propia Inquisición rediviva se está constituyendo en la ciudad por obra y gracia del mayor benefactor del turismo local con el que nunca hubiéramos soñado contar: Monseñor Demetrio Fernández. Porque la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo único brazo local, después de 178 de abolida en España, se ha reinstaurado en Córdoba, no es nada más que el nuevo nombre con que Pablo VI rebautizó a la antigua Inquisición, que en Roma nunca llegó a abolirse. Se da la feliz circunstancia de que el Santo Padre Benedicto Decimosexo fue su Director, o sea Gran Inquisidor, durante años y de que nuestro actual pastor, el heredero actual de la Sede de Osio, Monseñor Demetrio, fue miembro destacado de la comisión episcopal de su sección española, desde la que, siguiendo los pasos de quien fuera Martillo de Arrianos en el siglo IV lo ha sido en pleno siglo XXI descubriendo los últimos restos de la terrible herejía unitarista. Así que nuestro Gran Inquisidor español ha decidido regalarse y regalarnos un Tribunal para su uso -y nuestro- disfrute exclusivo. Nada menos que 31 inquisidores serán los encargados de velar por la pureza de la doctrina en nuestra ciudad. Todos ellos aparecen retratados en la página del facebook de la Diócesis de Córdoba jurando el cargo. Quién no conoce a la mayoría de ellos y quién puede dejar de afirmar que no podían haberse elegido mejores candidatos y mejores miembros, porque entre ellos hay de todo de todo. Lo que se dice de to-do de to-do. Perfectamente preparados para descubrir todas y cada una de las desviaciones de la fe que en la ciudad pudieran cometerse.

Sólo hace falta saber con qué tipo de llamas se purificarán las desviaciones de los herejes, condenados, reluctantes y demás enemigos de la fe que en esta ciudad pululaban sin freno, desenfrenados, y que a partir de ahora recibirán su justo merecido.

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DE CÓRDOBA CAPITAL INQUISITORIAL EUROPEA ¡YA!

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