Monseñor Aguer se quejó porque “la Ciudad de Buenos Aires se ha propuesto promover la fornicación”

Larreta y un enemigo inesperado: el exarzobispo de La Plata, siempre polémico, acusó a la gestión porteña por el reparto de preservativos durante los Juegos Olímpicos de la Juventud. “Hace muy poco el Jefe de Gobierno consagró al Sagrado Corazón de Jesús. ¿Toman a los católicos por giles? ¡Por favor! no se burlen de Dios”, lanzó.

Los enfermeros y las enfermeras están en pie de guerra. Los estudiantes y docentes de los profesorados y traductorados porteños, también. Pero, en una semana álgida en materia de reclamos, el jefe de Gobierno –Horacio Rodríguez Larreta- recibió fuertes críticas desde un frente inesperado. El polémico monseñor Héctor Aguer cuestionó el reparto de preservativos durante los Juegos Olímpicos de la Juventud y acusó que “la Ciudad de Buenos Aires se ha propuesto promover la fornicación”.

El arzobispo emérito de La Plata -famoso por sus declaraciones antiderechos- lanzó una oleada de críticas contra las políticas de educación sexual y derechos reproductivos y apuntó especialmente contra lo que ocurre en territorio porteño. Lo hizo a través de su programa Claves para un Mundo Mejor, según consignó la Agencia Informativa Católica Argentina.

“Hoy me voy a aplicar a la ciudad de Buenos Aires, una ciudad maravillosa, extraordinaria, que recauda mucho dinero con el que hacen obras excelentes, pero también hacen obras perversas, infames, de las cuales sus responsables van a tener que dar cuenta a Dios y a la historia de la Patria», lanzó Aguer. Y planteó: “En los recientes Juegos Olímpicos Juveniles se repartieron más de 150.000 preservativos, y vi los cálculos que indicaban que eran 36 para cada atleta. Se habrán divertido bastante entre competencia y competencia. Eso pasa en la Ciudad de Buenos Aires que hace muy poco el Jefe de Gobierno consagró al Sagrado Corazón de Jesús. ¿Toman a los católicos por giles? ¡Por favor! no se burlen de Dios”.

Aguer hacía referencia al guiño de Larreta a la Iglesia, en pleno debate por la legalización del aborto. Por entonces, el jefe de Gobierno porteño rezó por la ciudad y consagró su gestión «al Sagrado Corazón de Jesús por medio del Inmaculado Corazón de María», en el marco del Tedeum de la Catedral metropolitana, en el que el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, criticó el avance en el Congreso del proyecto para despenalizar el aborto.

El exarzobispo de La Plata continuó denunciando que “además de los programa de ESI el gobierno porteño hace propaganda del desorden sexual usando el lenguaje inclusivo en una campaña pública para adolescentes». Mostrando una hoja de diario expresó: «Tengo aquí un recorte del diario La Nación y miren lo que dice: ‘Desde los 13 años podés consultar con especialistas sobre tu salud sexual sin necesidad de ir acompañados’ y lo escriben acompañadxs”, porque así lo hacen con supuesto lenguaje inclusivo, una payasada de la que la Real Academia Española afirma que es imposible aceptar”.

La postura de Aguer no sorprende: se manifestó en términos similares al pronunciarse contra el derecho al aborto y contra el matrimonio igualitario, por caso. Lo hizo, incluso, desde el atrio. Pero sus declaraciones llamaron la atención por apuntar directamente contra el distrito que gestiona Larreta, siempre cercano a la Iglesia. El mandamás porteño acaba de ganarse un enemigo inesperado.

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