Mohamed Jatami: »No existe incompatibilidad entre islam y democracia»

Nada de política iraní y sí mucho de diálogo entre religiones. Con esta consigna, Mohamed Jatami, expresidente de Irán y líder de la llamada corriente reformadora de su país, conversó durante unos minutos con EL PERIÓDICO poco antes de pronunciar el viernes en el Teatre Romea de Barcelona una disertación con motivo de la presentación de su libro Del mundo de la ciudad a la ciudad del mundo (El Cobre).

LUGAR DE NACIMIENTO ARDAKAN
EDAD 54 AÑOS
ESTUDIOS UNIVERSITARIOS FILOSOFÍA OCCIDENTAL POR LA UNIVERSIDAD DE ISFAHÁN
CARGOS ANTERIORES DIPUTADO EN EL PARLAMENTO; MINISTRO DE CULTURA Y GUÍA ISLÁMICA IRANÍ EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS 80 Y 90

–¿Como valora usted el momento actual que vive el diálogo entre Occidente y Oriente?
–En el mundo actual, desde el punto de vista psicológico, estamos más preparados que nunca para un diálogo, especialmente si tenemos en cuenta lo que ha ocurrido en este último decenio: guerras, violencia, terrorismo. Todo ello ha provocado que el ser humano llegue a la conclusión de que la solución está en el diálogo. Aunque debido a la presencia de los extremistas, tanto en algunos gobiernos como en grupos radicales, hayamos sido testigos de acontecimientos muy amargos. Pero ahora soy más optimista, porque finalmente el ser humano va a elegir el diálogo.

–¿Qué le parece la visión, expresada por Huntington, de que las civilizaciones están condenadas a guerrear entre ellas?
–Las ideas del señor Huntington no son correctas. Nunca ha habido guerras entre las civilizaciones. Las guerras siempre han surgido por factores políticos o económicos. E incluso vemos que durante las guerras que son entre bandos políticos, siguen existiendo intercambios entre culturas. Los políticos iniciaban guerras en la antigua Persia y en Roma. Pero vemos que incluso entonces había un intercambio cultural que enriquecía a las dos culturas. También en las cruzadas, desde mi punto de vista, había detrás motivaciones políticas y económicas, existían intercambios entre el mundo occidental y el musulmán. Las civilizaciones no guerrean entre sí. Son los hombres los que buscan imponer su hegemonía, son los políticos los que buscan las guerras.

–Existe una opinión extendida en Occidente de que el islam es una religión que reprime a las mujeres e incompatible con la democracia…
–Desafortunadamente, existe esta opinión incorrecta acerca del islam. Tal vez algunas interpretaciones erróneas en el mundo musulmán también hayan contribuído a ello, porque es cierto que se pueden extraer algunas visiones, tanto del cristianismo como del islam, diciendo que ambas no son compatibles con la democracia. Si buscamos en la esencia de estas religiones, y si somos justos, veremos que no existe incompatibilidad entre islam y democracia, siempre que no limitemos a la democracia a un lugar concreto, diciendo que solo existe en Occidente. La democracia tiene un sentido muy amplio, y, por lo tanto, puede ser compatible con la religión, como viene estipulado en la Constitución iraní. Los extremismos (islámicos) son en realidad reacciones frente al colonialismo occidental. Porque Occidente, cuando se expande más allá de sus propias fronteras, no utiliza los mismos valores que dentro de sus fronteras. Son políticas colonialistas que han contribuído al descrédito de Occidente en el mundo musulmán.

–¿Es posible que se puedan entender una sociedad laica como la occidental y sociedades confesionales como las musulmanas?
–El laicismo ha sido experimentado en Occidente. Con el paso del tiempo, algunos problemas que ha tenido la sociedad laica se han manifestado. Creo que, poco a poco, la tendencia apunta hacia el incremento de los valores religiosos y espirituales en la sociedad occidental. Además, podemos comprender mejor a la religión de acuerdo con los valores que tiene el mundo moderno. Es posible hoy profesar una religión y colaborar al mismo tiempo con los seguidores de otras religiones. Creo que algo así nos puede acercar más. Se puede tener una sociedad religiosa o confesional en aquellos lugares donde la mayoría profese una religión determinada, pero interpretar la religión de manera que otros seres humanos que vivan en esta sociedad confesional y que practican otra forma de religión u otra forma de pensamiento también vean respetados sus derechos. Creo que tanto nosotros en el mundo musulmán como ustedes en Occidente tenemos que buscar la forma para apagar este fuego que está destruyendo el mundo. Y este fuego es la injusticia que está gobernando las relaciones internacionales, la violencia del extremismo. Sobre esto podemos llegar a acuerdos.

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