Modernidad y laicismo, una espina entre el Vaticano y Madrid

El Papa se reunió con Zapatero ayer. Hubo cordialidad, pero la relación no es fluida.

España ha sido para la Iglesia Católica local y el Papa Ratzinger un ejemplo peligroso del “eclipse de Dios” que generó un conflicto equiparable a una “tormenta perfecta”. Sin embargo, los temores del ejecutivo socialista de que Benedicto XVI volviera a los enfrentamientos que tuvieron lugar en su anterior visita no se materializaron hasta ahora.

El Papa en sus discursos enjuicia severamente “a los que se creen Dios que desearían por sí solos decidir quien es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias,” aludiendo, sin nombrarlos al aborto y la eutanasia . En dos reuniones claves se abordaron las relaciones entre gobierno socialista e Iglesia en un tono definido como “cordial”.

La primera fue entre Ratzinger y Zapatero donde se reiteraron “la vigencia de los acuerdos suscriptos” entre los estados de España y la Santa Sede. El ministro José Blanco señaló que la reunión ha servido para “consolidar las buenas relaciones” entre ambos estados, “lejos de pasados desencuentros”.

El diálogo donde se tocaron a toda marcha una serie de temas internacionales duró veinte minutos. Más amplio y profundo fue el encuentro entre la canciller Trinidad Jimenes y el número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

Hasta ahora el Papa, la iglesia española y el gobierno socialista han evitado los enfrentamientos como el que se produjo en noviembre de 2010 cuando el Papa hizo declaraciones urticantes a bordo del avión que lo llevaba a Galicia y Barcelona.

En España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década del 30. Y ese enfrentamiento, disputa, entre fe y modernidad ocurre también hoy de manera muy vivaz”. Benedicto XVI manifestó en noviembre de 2010 que España necesita una “reevangelización” y una búsqueda de un “lugar de encuentro entre fe y laicidad”.

Para el gobierno, que trato de quitar hierro a las duras expresiones del Papa incluso evocando la guerra civil, fue un momento culminante en su disputa con la Iglesia. En su gestión desde que llegó al poder en abril de 2004, Rodríguez Zapatero promovió las reformas sociales más avanzadas de Europa . Una ley que legalizaba el matrimonio homosexual con derecho de adopción. El aborto libre con decisión total a cargo de las mujeres y el “divorcio express”. Además avances en el laicismo sobre todo en la enseñanza y autorización para la investigación y aplicación de las células madres.

Para la Iglesia católica estas medidas convirtieron a Zapatero en su peor enemigo en Europa y no ahorraron expresiones críticas. También apoyaron movilizaciones de enormes manifestaciones de católicos que, con mensaje del Papa incluidos, clamaban contra el ejecutivo socialista.

Pero, ahora, las cosas han cambiado. Después del descalabro electoral de marzo, derrotado por el Partido Popular, Zapatero confirmó su retirada de la política.

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