Miret Magdalena cree que «los obispos no deberían tener ninguna emisora»

El teólogo seglar y escritor Enrique Miret Magdalena defiende una sociedad laica y una educación pública que promueva la convivencia y la tolerancia. Con motivo de la publicación de su nuevo libro Creer o no creer, Miret Magdalena mostró su rechazo a que en los colegios públicos se imparta una religión sólo para los católicos y apostó por la enseñanza de una historia cultural de las religiones.

 Criticó la intromisión de la Iglesia en la política española y confesó a elplural.com que la COPE pone en evidencia que los obispos no deberían de tener ninguna emisora. Criticó el fundamentalismo cristiano de George Bush y la guerra de Irak y aconsejó practicar la meditación zen, como él hace cada mañana, para que afloren las tendencias positivas ocultas en nuestro interior.

-En su nueva obra defiende una sociedad laica frente a lo que ha vivido tradicionalmente España. ¿Cómo es esa laicidad que plantea?
Para mi una sociedad laica es una sociedad en la que el mundo se dirige por si mismo y en la que los cristianos son una parte que no puede imponer todo lo que ellos piensan en las leyes civiles, que tienen que ser decididas por la democracia. En este sentido, pienso también que debe haber una escuela pública en la que se enseñe una historia cultural de las religiones, no una transmisión de la fe, eso que se dice ahora de que habrá clases de religión para católicos, protestantes e islámicos. Me parece que es algo equivocado, porque de lo que se trata es de fomentar la convivencia de todos los que piensan de distinta manera y eso se consigue simplemente con la exposición de una ética natural, que es lo que pensaban ya nuestros pensadores del siglo de oro. Ellos pensaban que las leyes civiles debían ser decididas por el pueblo y que la enseñanza debería de ser fundamentalmente la de esa moral natural.

-¿Está entonces a favor de que la enseñanza de la religión quede fuera del horario escolar?
Exactamente. Que no fuera nada más que una historia cultural de las religiones, no de testimonio de fe. En España, para entender nuestra literatura antigua y nuestro arte antiguo, tendríamos que saber que es el cristianismo, el islamismo, que en la Península tuvo mucha importancia y el judaísmo, que también lo tuvo.

-¿Qué opina de la polémica originada en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y sobre los llamamiento a la objeción de conciencia desde sectores ultracatólicos?
Depende de cómo se entienda lo de educación para la ciudadanía. Si se trata de una educación en la moral natural que debe de tener todo el mundo me parecerá bien. La Constitución dice que estamos en un país aconfesional y no veo por qué tiene que haber una objeción de conciencia contra una asignatura que no transmite religión, sino que transmite una convivencia.

-¿Por qué cree que la Iglesia española tiene tanto empeño en mantener la asignatura de religión en las escuelas?
Yo creo que la Iglesia católica española y los obispos en concreto, no comprenden que estamos en una sociedad muy distinta a la que ellos conocieron hace años y por lo tanto, los privilegios que tenía deben desaparecer. Ahora todas las religiones, siempre que sean respetuosas unas con otras, tienen derecho a pervivir. No se debe dar una cosa especial para la Iglesia católica.

-La actual Iglesia española es muy beligerante con el Gobierno socialista y critica muchas de las opciones políticas planteadas. Los obispos llegaron a plantear en una pastoral la conveniencia de defender la unidad de España.
Yo creo que la Iglesia no se debe de meter en estas discusiones políticas que podrán ser equivocadas o ciertas. Son los ciudadanos los que deben decidir estas cosas y no la Iglesia.

-En su opinión la Iglesia debería ceñirse más a las cuestiones morales y de fe.
Exactamente, eso es lo más importante. Eso no lo sabe cumplir bien a veces la Iglesia, porque nos presenta una estructura de mando que no es conveniente en el mundo presente. Por eso hay una gran disminución de los católicos en España, y los que además son católicos y practicantes pues, muchas veces no quieren seguir las normas que vienen de Roma. Eso revela que hay una gran crisis en la estructura de la Iglesia en nuestro país.

-¿Cuál sería la salida a esa crisis?
Seguir todo lo que dice el Concilio Vaticano II, que es considerar a los seglares mayores de edad en cuestiones religiosas, y que haya libertad religiosa, que no sólo tiene que existir puertas afuera de la Iglesia sino también dentro. El Papa Juan Pablo II en alguno de sus discursos habló muy claramente de que debía de haber libertad religiosa dentro de la Iglesia católica.

-Esta Iglesia nunca ha sido demasiado tolerante con las voces críticas.
No, porque Juan Pablo II era un hombre tenía la experiencia de lo que había pasado en Polonia y entonces él no comprendía bien, a veces, la situación de Europa y de Occidente en general, y por lo tanto unas veces acertaba y otras desacertaba.

-¿Cómo valora en este sentido a Ratzinger?
Yo creo que es un buen defensor de la libertad religiosa. Cuando era teólogo decía cosas muy interesantes. En el libro Dios y el mundo, Ratzinger se olvida de cuando era cardenal y llevaba la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es la antigua Inquisición, y simplemente se acuerda de cuando era teólogo. En las entrevistas que recoge este libro dice cosas muy parecidas a las que estoy diciendo yo. Lo que hace falta es animarle a que cumpla lo que decía cuando era teólogo.

-¿Qué opina del papel que está jugando actualmente la COPE?
Ni los obispos, ni la COPE, debía de tener a su disposición una emisora, porque se mezclan enseguida las opiniones, yo diría discutibles, con opiniones de la Iglesia. Creo que es una confusión que hay que evitar. Los obispos no deberían de tener ningún tipo de emisora a no ser para transmitir única y exclusivamente el mensaje católico. Pienso que esta emisora traspasa estos límites y revela que la Iglesia no debería de tener una emisora.

-Escribió un libro titulado Occidente mira a Oriente. Siempre ha mostrado mucho interés por acercar ambos mundos.
Yo como cristiano que pretendo ser, estudiar las filosofías orientales y practicar yoga, me ha enseñado a comprender mejor el evangelio. Por las mañanas lo practico y me ha venido muy bien contra todas las preocupaciones y complejos que la vida presente plantea a los seres humanos. Yo hago meditación zen, porque creo que es la más relajante. Y cuando uno se relaja, salen a relucir espontáneamente las tendencias positivas que permanecen en el fondo del ser humano ocultas por las luchas que hay en el exterior.

-Ha dicho que es prepotente creer que Occidente es el mejor de los mundos posibles. Ahora parece más necesario más que nunca el entendimiento. ¿Qué le parece la Alianza de Civilizaciones propuesta por Zapatero?
Me parece bien, pero habría que entender lo que significa. Sería una buena relación entre civilizaciones que son distintas, respetándose unas a otras, pero esto no quiere decir que en esta alianza algunas civilizaciones tengan que imitar a otras.

-Las diferencias han traído también la guerra de Irak iniciada por un fundamentalista cristiano, como es George Bush.
Ahora empiezan a darse cuenta de que se han equivocado pero no quieren confesarlo. Bush es un fundamentalista realmente y además se cree poseedor de la verdad por ser religioso, pero los seres humanos no conocemos toda la verdad, sino una parte, porque somos limitados y buscadores, pero no somos poseedores absolutos de la verdad.

-Entre otras polémicas medidas, Bush ha comenzado a plantear la eliminación de las teorías darwinistas en las escuelas estadounidenses. ¿Cómo valora esta iniciativa?
Se puede llegar a muchos disparates. Yo eso lo he vivido cuando fui al Liceo francés de pequeño. Por un lado nos enseñaban la biología que hablaba del darwinismo, y en el libro de religión, que era una asignatura libre para el que quisiera, se decía que el darwinismo es una herejía. Yo creo que esto es un disparate. Tuve la suerte de que cayeran en mis manos libros de teólogos y pensadores católicos franceses, que eran gente abierta en aquél tiempo, y realmente me decían todo lo contrario a que el darwinismo fuera un peligro.

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