Ministro de Exteriores: “Queremos que Hungría siga siendo húngara y cristiana”

Según el Parlamento Europeo las medidas y leyes del gobierno de Orbán violan los “valores de la Unión”, concretamente en los relacionado con la independencia judicial, la corrupción, los derechos de las comunidades minoritarias, el sistema electoral y la libertad religiosa.


En una entrevista con el Register, Péter Szijjártó explica por qué cree que la política migratoria de su gobierno, muy criticada por la Unión Europea, es necesaria para preservar la herencia cristiana de Hungría y de Europa.

En los últimos años, Hungría ha estado casi siempre sola en Europa en su lucha por mantener su herencia cristiana y preservar su identidad cristiana ante la Unión Europa, que ha intentado hacer lo contrario.

Y lo ha hecho, en gran parte, mediante lo que algunos consideran una política migratoria de línea dura, pero que el gobierno del país insiste que es una política sensata de inmigración controlada (opuesta a la inmigración ilegal y que favorece un firme control de sus fronteras exteriores).

Esta semana, esta política (junto a otras) ha llevado a un enfrentamiento con el Parlamento europeo, que está considerando la posibilidad de tomar medidas inauditas contra el país por violar, presuntamente, los valores fundamentales de la UE. Si se aprobara, las sanciones incluirían la suspensión del derecho a voto de Hungría, aunque esto se considera improbable.

El ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, ha llamado a esta acción una “venganza mezquina” de políticos que favorecen una política de fronteras abiertas en toda Europa.

Parece que los obispos de la región apoyan la posición de Hungría sobre inmigración: la Conferencias Episcopales de Europa central y oriental emitieron una declaración el 7 de septiembre en la que declaraban que la crisis migratoria demuestra “lo difícil que es superar las diferencias mentales y culturales que existen entre Europa oriental y Europa occidental”. Además, declaran que si bien las naciones no deben ser “indiferentes” ante quienes “están en situaciones de peligro o sufren de hambre y hambruna”, también hay que hacer todo lo posible “para ayudar a sus países de origen a resolver los problemas que causan la emigración”.

El 23 de agosto, Szijjártó tuvo una conversación con el Register sobre esta política cuyo objetivo es preservar la identidad y el legado cristianos del país, y explicó por qué Hungría es el único país del mundo que tiene un departamento dedicado a ayudar a los cristianos perseguidos. Los obispos del país apoyan al gobierno y el 5 de septiembre hicieron un llamamiento para ayudar a los cristianos perseguidos en África y Asia.

Hungría ha hecho mucho para ayudar a los cristianos perseguidos. ¿Cuáles son los planes futuros del gobierno al respecto?

Hungría, como ejemplo de país cristiano, se siente responsable de ayudar a esas comunidades cristianas que necesitan ayuda. Esta es la razón por la que hemos creado un secretariado de estado independiente, que tiene una sección dedicada a observar la situación de las comunidades cristianas perseguidas. Siempre hemos ayudado económicamente a estas comunidades, y lo seguiremos haciendo. Recientemente, hemos aprobado una ayuda de un millón de euros a la Iglesia Maronita en Líbano, para que pueda llevar a cabo programas de ayuda a la familia, y hemos financiado la restauración de más de 40 iglesias en Líbano. En el futuro, ayudaremos para que las familias cristianas que huyeron a causa del ISIS u otras organizaciones terroristas que invadieron sus casas y territorios, puedan volver a sus hogares.

¿Por qué es tan importante para al gobierno húngaro proteger a los cristianos perseguidos?

Hungría ha sido un país cristiano durante más de mil años. El gobierno actual es un gobierno demócrata-cristiano que se toma muy en serio la herencia que el cristianismo dejó en Hungría y Europa, y nos gustaría que Europa siguiera siendo cristiana. Queremos que Hungría siga siendo húngara y cristiana. Como gobierno que se toma muy en serio sus responsabilidades a nivel local, no podemos dejar de lado nuestra responsabilidad a nivel global y, por consiguiente, si nosotros, como país cristiano desde hace más de mil años no ayudamos a las comunidades cristianas perseguidas de todo el mundo, ¿quién lo hará?

¿Qué importancia tiene que Europa mantenga su herencia e identidades cristianas, y qué importancia tiene para la política migratoria de Hungría?

Estamos convencidos de que esta crisis migratoria pone en peligro la herencia cristiana de Europa. Por desgracia, hemos visto y tenido experiencia de esto en Europa occidental, cuando se aprobó la legislación que obligaba a quitar todos los símbolos cristianos de algunos edificios públicos. Esto no nos gusta. Creemos que Europa debe aferrarse a sus valores cristianos, porque es el único modo que tiene para recuperar su sólida posición con respecto a la competitividad global, ya sea esta económica, comercial o demográfica.

Para usted, ¿la defensa de la fe cristiana es sinónimo de defensa de la soberanía, sobre todo ante una Unión Europa criticada por mostrar cada vez menos respeto a la autonomía de los estados y la democracia?

Sí. Actualmente, la Unión Europea es rehén de la hipocresía y la corrección política, y esto hace que Europa no sea lo suficientemente valiente para defender su herencia cristiana. Pensamos que la libertad es uno de los valores más importantes de Europa, y la libertad religiosa debe estar en el puesto más alto de esta categoría. La libertad religiosa es un derecho dado por Dios y, por lo tanto, ningún hombre puede quitárselo a otro. Por consiguiente, sin libertad religiosa no podemos hablar en absoluto de libertad en general en Europa, y en ningún otro lugar del mundo.

Publicado por Edward Pentin en The Register; traducido por Elena Faccia Serrano para InfoVaticana.

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