Miles de menores sufrieron en Irlanda abusos sexuales de sacerdotes y monjas

Los hechos se produjeron durante casi 70 años en instituciones estatales

Miles de menores sufrieron abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos de Irlanda durante casi 70 años, según ha revelado hoy un informe elaborado por una comisión gubernamental. Los abusos han provocado que varias generaciones de niños y niñas al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales. El documento ha calificado los abusos de situación "endémica" en el país.

La Comisión sobre Abusos a Menores fue creada en el 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80. Los hechos sucedieron en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa. La investigación también ha documentado casos que se remontan hasta 1914 y otros denunciados en el 2000.

2.500 páginas

El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico. El texto también ha lanzado duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.

Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia –a cargo del mayor número de instituciones para menores–, los Hermanos Cristianos –el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad– y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio. Estas últimas administraban las infames "Lavanderías de la Magdalena", popularizadas por la película Las hermanas de la Magdalena (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida alegre bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones.

Sin castigo

La Comisión ha considerado que las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores. El informe ha reconocido que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos.

El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, ha asegurado que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir.

216 instituciones

Durante la presentación hoy del informe, celebrada en un céntrico hotel de Dublín, se han registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se ha permitido entrar en la sala. Los perjudicados han lamentado también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante el juez.

El informe solo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones.

Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante.

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