México, república laica

¿Qué es el laicismo? Es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el “Estado laico” o “no confesional”. El término “laico” (del griego λα?κ?ς, laikós – “alguien del pueblo”, de la raíz λα?ς, laós – “pueblo”) aparece primeramente en un contexto cristiano.

    El concepto de “Estado laico”, opuesto al de “Estado confesional”, surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la Ilustración y a la Revolución liberal. Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos.

    En nuestro país, las ideas del laicismo aparecieron por primera vez, con la promulgación de las llamadas “Leyes de Reforma”, que inicialmente fueron tres: 1) Ley Juárez (1855) que suprimía los fueros del clero y del ejército y declaraba a todos los ciudadanos iguales ante la ley; 2) Ley Lerdo (1856), que obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender casas y terrenos que no estuvieran ocupando a quienes arrendaban para que esos bienes produjeran mayores riquezas; y Ley Iglesias (1857) que prohibió el cobro de derechos y obvenciones parroquiales, el diezmo.

    En 185, Juárez promulga las siguientes leyes: 1) Ley de la nacionalización de los bienes del clero: esta ley complementa la Ley Lerdo de desamortización de los bienes de la iglesia, con un cambio importante: los bienes ya no pasaban a manos de los rentistas; 2) Ley del matrimonio civil: Establece que el matrimonio religioso no tiene validez oficial y establece el matrimonio como un contrato civil con el Estado; 3) Ley del registro civil: se declararon los nacimientos y defunciones como un contrato civil con el Estado; 4) Ley de exclaustración de monjas y frailes: Se prohibió la existencia de claustros o conventos, y se decretó la salida de las religiosas y religiosos que ahí vivían; y 5) Ley de libertad de Cultos: Esta ley permitió que cada persona fuera libre de practicar y elegir el culto que desee. Esta ley también prohibió la realización de ceremonias fuera de las iglesias o templos.
¿Ahora se entiende porque odia tanto la Iglesia y los partidos de derecha a Benito Juárez?

    Conseguir un Estado laico no fue sencillo, pero al final de la guerra de reforma y la derrota del segundo imperio mexicano, se vislumbraba un país que no fuera manejado por los supuestos presentantes de Dios en la tierra, muy pronto se les olvido “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”, sin embargo, durante años los demonios debajo de sotanas y partidos de derecha fueron pacientes, ocupando poco a poco espacios de poder, hasta lograr meter de nuevo su mano en la vida nacional y convertirse en actores de la vida política, llamando de nuevo a la desobediencia civil contra las leyes que se oponen a los cánones divinos, polarizando de nuevo al país como lo hicieron antaño, regenteando la fe del pueblo para usarlo en su provecho, olvidándose de lo espiritual para entregarse a lo material, terrenal y mundano.

    Afortunadamente, a propuesta de diversos diputados “juaristas”, el pasado 11 de febrero se aprobó la reforma al artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a efecto de que dicho numeral contemple el laicismo y quedar de la siguiente manera: “Artículo 40.- Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”.

    Es de esperarse que la reforma constitucional no sea letra muerta y que de verdad se apliquen los postulados del Estado lacio, quizá con el gobierno panista se ve muy difícil, pero en 2012, puede ocurrir el regreso del PRI o el ascenso del PRD, los cuales, tienen por obligación ideológica regresar el cuadro de Benito Juárez a Los Pinos y quitar el de Madero, aplicando también las sanciones necesarias para que se respete la ideología laica: no más intromisiones del clero en los asuntos del Estado; no más temas de política durante las homilías; no más injerencia del episcopado mexicano en la toma de decisiones políticas; no más Marciales ni Nicolases;  no más polarización por parte del clero; no más a la iglesia privada de los clérigos, que se han olvidado de Dios.

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