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[México] Opus Dei: ¿degradación o aggiornamento?

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Algunos observadores han querido ver en la carta apostólica del papa Francisco, en forma motu proprio (de su propia iniciativa) “Ad charisma tuendum”, una “degradación” o andanada contra el Opus Dei, la institución fundada por san Josemaría Escrivá de Balaguer en 1928 y elevada al rango de prelatura personal por el papa Juan Pablo II en 1982, mediante la Constitución Apostólica “Ut sit”.

Nada más lejos de esa apreciación. La decisión del papa Francisco no despoja al Opus Dei de su carácter de prelatura personal, simplemente lo pone bajo la supervisión de la Congregación para el Clero y ya no bajo la de los Obispos, indicando que la “Obra de Dios” debe dar mayor énfasis al carisma heredado de su fundador y no a su posición jerárquica dentro de la iglesia.

Pero el motu proprio de ninguna manera modifica ni el régimen de la prelatura ni su relación con los obispos locales, la única diferencia es que ahora, el Opus Dei tendrá un marcaje más puntual, y en lugar de rendir el informe de su trabajo apostólico cada cinco años, lo hará de manera anual y ante la Congregación para el Clero.

“Este Motu Proprio pretende confirmar la Prelatura del Opus Dei en el ámbito auténticamente carismático de la Iglesia…es necesaria una forma de gobierno basada más en el carisma que en la autoridad jerárquica”, se lee en el documento de Francisco.

Este decreto papal se inscribe dentro de una reforma más amplia promulgada por el papa Francisco el 19 de marzo de 2022, en la festividad de san José, para “actualizar el servicio de la Curia Romana a la iglesia y al mundo”: “Praedicate Evangelium”.

Para quienes han seguido el pontificado de Bergoglio, no debe sorprender esta decisión, alineada a su plan de imprimir en la iglesia Católica un carácter menos jerárquico y más misionero, acorde a los tiempos y donde los laicos, sobre todo las mujeres, vayan ocupando mayores espacios en los órganos de decisión.

La Curia Romana integra todos los órganos de gobierno del Estado Vaticano y la Iglesia Católica (genéricamente llamados dicasterios), tanto para los aspectos administrativos como apostólicos y doctrinales. Destacan en ella el Sínodo de los Obispos, la Secretaría de Estado, las congregaciones, los dicasterios y las comisiones y consejos pontificios, dominados hasta el arribo de Francisco al solio pontificio por cardenales y obispos.

Ahora bien, las prelaturas personales son una figura introducida en los años 60 por el Concilio Vaticano II para atender de modo extraordinario una misión pastoral específica en favor de determinados grupos sociales en una región o en diversas naciones del mundo, se consideran como diócesis sin territorio, no dependen de ningún obispo sino directamente de la autoridad del Papa.

A la fecha, desde que se introdujeron en el derecho canónico, sólo el Opus Dei, tiene ese rango, y hasta ahora dependía de la Congregación para los Obispos. El padre Marcial Maciel presionó durante años por conseguir este rango para la Legión de Cristo, pero nunca se le concedió.

Otra consecuencia del decreto papal, en la misma línea de reforzar el carácter carismático del Opus Dei, es que se niega a su prelado el orden episcopal. Es decir, no podrá ser obispo. Sin embargo, conservará el rango de Protonotario Apostólico Supernumerario, nada despreciable en la jerarquía eclesiástica, se le llamará monseñor y podrá usar las insignias de su título.

“…Pretendemos reforzar la convicción de que, para la protección del don particular del Espíritu, se necesita una forma de gobierno basada más en el carisma que en la autoridad jerárquica. Por tanto, el Prelado no será honrado con el orden episcopal”, precisa la carta apostólica.

Aquí es donde algunos levantan la ceja, e infieren que el Papa desdeña la figura del prelado del Opus Dei y le cierra el paso al episcopado. Pero fue el propio monseñor Fernando Ocáriz, actual titular de la prelatura y tercer sucesor de san Josemaría Escrivá de Balaguer, quien conjuró la inquina en una carta a su grey: “La ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para dirigir el Opus Dei”.

De hecho, de los cuatro prelados que han dirigido la Obra, sólo dos han sido obispos, Álvaro del Portillo y Javier Echeverría; en cambio, el santo fundador no lo fue.

Ahora bien, la carta papal dice que el prelado del Opus Dei no será consagrado obispo, pero no que un obispo no pueda ser elegido prelado. En toda su historia, el Opus Dei ha tenido obispos en sus filas, actualmente debe haber más de una veintena en funciones en todo el mundo, el más reciente es monseñor Joseph M. Bonnemain, nombrado obispo de Coira en Suiza en 2021.

Claro que los obispos están sujetos a la autoridad del papa y disponibles a servir a donde él los mande. Pero tanto en el derecho civil, como en el canónico, siempre hay lugar para las excepciones.

Por ejemplos, los jesuitas, por deseo expreso de su fundador, san Ignacio de Loyola, formalmente renuncian a cualquier dignidad eclesiástica, pero como también están sujetos a la autoridad papal e incluso es la única orden religiosa que hace un cuarto voto de obediencia al sumo pontífice, no han sido pocos los “Compañeros de Jesús” que han desempeñado el cargo de obispos, el rango de cardenales, y hoy incluso uno de ello ocupa la Cátedra de san Pedro.

Quienes quieren ver en la carta apostólica una manifestación de encono del papa Frncisco contra el Opus Dei, no deben olvidar que fue él quien beatificó a dos de sus miembros: Álvaro del Portillo y Guadalupe Ortiz de Landázuri.

Lo más interesante del asunto, a mi juicio, es comprender el mensaje de fondo que ha querido mandar el papa Francisco al Opus Dei con esta carta apostólica.

Llama la atención que siendo el Opus Dei una institución donde el 98% de sus miembros (90,000) en 68 naciones del mundo son laicos consagrados o casados, es decir numerarios y supernumerarios y sólo el 2% pertenece al clero, la hayan puesto bajo la tutela de la Congregación para el Clero, y no, por ejemplo, bajo el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, o bajo la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Porque la función de la Congregación para el Clero es específicamente para atender todo lo relacionado con los sacerdotes, seminarios, ordenaciones, dispensas, incardinaciones, estipendios, servicios sanitarios y previsión social.

Sorprende que un Papa que ha optado por abrir puertas a los laicos en la Iglesia, reduzca, en la práctica, al Opus Dei, a una fraternidad sacerdotal.

O puede ser que el papa Francisco esté lanzando un exhorto urgente a una refundación de la Obra, colocándole ‘pro tempore’ en una cancha muy estrecha que los mismos laicos y laicas se encarguen de ensanchar, propiciando un ‘aggiornamento’ interno como el que detonó el Concilio Vaticano II, y que fue, para muchos observadores, el arribo de la “primavera eclesial”.

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