México: Del Estado confesional al Estado laico

La religión católica tuvo un papel trascendental en la formación de la nacionalidad mexicana hasta el punto que podamos afirmar que no hubiera sido posible la formación estatal y nacional en este país de no haberse producido la intensa y rápida evangelización de Nueva España, auténtico laboratorio para la que se produciría en el resto del continente, así como la formación y desarrollo de una organización eclesiástica poseedora de un poder y riquezas que no tuvo paralelo en todo el ámbito americano, convirtiéndose al mismo tiempo en la fuente de la vida intelectual y cultural, por medio de sus importantes centros académicos y bibliotecas; igualmente, la participación del clero criollo e indígena en el proceso de independencia fue muy activa, destacándose mucho más que en otras naciones hispanoamericanas; así mismo, tras la independencia, los enfrentamientos entre ésta institución y los reformadores liberales fueron constantes desde la Constitución de 18571, alcanzando unos índices de radicalización muy superiores a los acaecidos en otros estados latinoamericanos, de esta forma, incluso en la Constitución de Querétaro de 1917, primer texto mundial que proclama el Estado Social, el artículo 130, que proclama la separación Iglesia-Estado, como indica Ignacio Burgoa2 «no consigna dicha separación, sino la supeditación de la Iglesia al Estado, es decir, la intervención del poder público estatal en diversos aspectos del culto religioso (…).»

COMENTARIO: Pese a no compartir el la calificación de «Estado laico intervencionista» que se le asigna a las Leyes de Reforma y las Constituciones liberales que proclaman el Estado Laico en México, consideramos conveniente la publicación de este texto sobre la transición del Estado en México. Un Estado laico que al igual que en otros procesos revolucionarios en Europa establece una clara separación de la iglesia católica, que ha venido ejerciendo un poder absoluto y privilegiado, y un Estado moderno que elimina todo tipo de privilegios eclesiásticos, tanto jurídicos (registro civil, cementerios civiles, matrimonios civiles, fuero eclesiástico,..) como simbólicos y económicos, defendiendo la libertad de conciencia y la suremacía del poder civil frente al dominio y control eclesiástico ajeno a las leyes civiles. Lo que algunos autores en este artículo vienen a denominar como «intervencionista» y para nosotros fue un paso fundamental en la implantación de un Estado laico.

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México del Estado confesional al Estado laico – UNED 2014

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