Media España a treinta euros

Si alguien nos dijera que con sólo treinta euros podríamos apropiarnos de un inmenso edificio de un valor histórico y cultural incalculable, pensaríamos que nos están tomando el pelo. Sin embargo, eso es lo que le ha costado a la Iglesia católica la Mezquita de Córdoba, a través de su filial, el arzobispado de esa diócesis.

El 2 de marzo de 2006 el arzobispado cordobés registró a su nombre (es decir, a nombre de la Iglesia católica) la Mezquita cordobesa, por esa módica cantidad, en el registro número 4 de la ciudad. ¿Cómo es posible? dirán algunos. Pues lo es en base a la reforma de la Ley Hipotecaria que llevó a cabo José María Aznar en 1998, gracias a la cual se permite inmatricular a la Iglesia católica los bienes inmuebles de propiedad pública. Bienes por los que no paga impuesto alguno, y a los que saca, además, un jugoso rendimiento económico a través de visitas, explotación, ventas, alquileres, especulación y financiación estatal de mantenimiento.

El negocio es redondo, pero ahí no termina lo surrealista del asunto, porque este caso no es más que la punta del iceberg de la voracidad pía; apropiaciones de este tipo se están produciendo a lo largo y ancho de todo el territorio nacional desde aquella infame reforma aznariana; de tal manera que son muchos miles de edificios, monumentos, iglesias, catedrales, casas de cura, de médicos, arboledas, solares, bienes artísticos e históricos los que han aumentado las inmensas arcas de la Iglesia en España en los últimos quince años. Esta organización confesional posee alrededor del 70 % del suelo de las principales ciudades españolas, y alrededor del 60% del suelo inmueble español, además del 80% de nuestro patrimonio histórico artístico. Dado que la Iglesia católica española es una filial de un Estado extranjero, el Estado Vaticano, podemos afirmar con rotundidad que más de la mitad de España no es de España, sino propiedad de un Estado extranjero. Y no lo han obtenido, precisamente, trabajando.

El pasado día 22 de junio, miembros del “Frente Cívico Somos Mayoría”, junto a miembros de Córdoba Laica y otros ciudadanos cordobeses llevaron a cabo un “escrache”, en las puertas del arzobispado cordobés, denunciando la apropiación de la Mezquita. Y denunciando el descarado y medieval estado de privilegio en que permanece a día de hoy en España esta institución, que nos vende muy cara su moral y una supuesta felicidad tras la muerte si acatamos la represión y el valle de lágrimas que sus dogmas nos imponen en vida.

La Plataforma por la Defensa del Patrimonio Navarro (http://plataforma-ekimena.org/) lleva años denunciando estas apropiaciones del patrimonio público. Solamente en Navarra la Iglesia católica ha registrado a su nombre más de mil propiedades de titularidad pública. Multipliquemos por regiones y nos haremos una idea de la gran cantidad de bienes públicos, algunos del Patrimonio Nacional, que se nos están expropiando a los españoles en los últimos años.

El asunto es dantesco, aunque más dantesco es que muchos españoles continúen a día de hoy desinformados sobre este asunto, y que le sigan otorgando a esta institución el monopolio y la fuente incuestionable de la moral que, como podemos apreciar, se aleja bastante de ese eslogan que, desde los púlpitos, gustan de difundir venerando lo divino y despreciando con ahínco lo terreno.

En este país continúa vigente el Concordato firmado por Franco con el Vaticano en 1953; un acuerdo absolutamente arcaico y anacrónico que dota de enormes beneficios y prebendas a la institución católica, y que es radicalmente contrario a los presupuestos democráticos más básicos. Y los atajos burocráticos que le concedió Aznar, en base a ese otro concordato implícito que une y alía a la derecha española con la Iglesia , la convierten en una institución que ejerce una hegemonía tiránica en contra absolutamente de los intereses ciudadanos, tanto en el plano patrimonial como en el plano ético, espiritual y humano.

Por muy adepto que se sea a las creencias que propaga el catolicismo, hay que ser muy zote para no percibir la enorme incoherencia que supone el que, mientras miles de familias pasan penurias, millones de ciudadanos carecen de trabajo y de recursos, mientras se expulsa a miles de personas de sus hogares en base a unas hipotecas de claúsulas abusivas, la Iglesia católica, una de las mayores fortunas del planeta, se apropie de bienes de todos por la módica cantidad de treinta euros.

Decía Friedrich Nietszche que la decisión cristiana de percibir el mundo feo y malo ha conseguido convertir el mundo en feo y malo. También decía que “ La esperanza cristiana consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en el más allá, de los supuestos goces que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.” Qué inmensamente caras nos venden sus parcelas de ultratumba en ese hipotético cielo.

Coral Bravo es Doctora en Filología

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