Mauritania: Comienza juicio en apelación contra bloguero condenado a muerte por blasfemia

Los mauritanos esperan expectantes el juicio que hoy se inicia en un tribunal de apelación del país contra el bloguero Mohamed Cheij uld Mjaitir, autor de un artículo considerado insultante hacia el profeta Mahoma y condenado a muerte en primera instancia.

El caso comenzó en enero de 2014, cuando este joven, de unos 30 años de edad, publicó un texto, abundantemente reproducido por los medios de comunicación del país, en el que acusaba al profeta de haber incurrido en prácticas discriminatorias contra los no árabes.

Tras una intensa movilización popular para pedir su ejecución, fue detenido en la ciudad de Nuadibú (capital económica de Mauritania, 470 kilómetros al norte de Nuakchot) antes de ser juzgado, el 24 de diciembre de 2014, por un tribunal militar que le condenó a muerte por «apóstata».

La defensa del bloguero recurrió la sentencia y el Tribunal de Apelación de Nuadibú confirmó la pena el 21 de abril de 2016, aunque el cargo en su contra pasó a ser el de «infiel», término menos duro, al tener en cuenta su arrepentimiento.

El dossier del joven bloguero fue trasladado a continuación al Tribunal Supremo, la instancia jurídica más alta del país.

No obstante, este órgano indicó haber detectado «errores» en el veredicto y, en una sesión celebrada el pasado 31 de enero, ordenó la repetición del proceso de apelación ante distintos jueces del mismo Tribunal de Apelación de Nuadibú.

Durante los últimos meses se han producido concentraciones en las calles de Nuakchot y otras ciudades del interior del país para exigir «la ejecución del apóstata».

Las mezquitas en las que se efectúan las oraciones de los viernes han constituido un punto de partida habitual de estas manifestaciones.

Los ulemas mauritanos también se han unido a esta movilización mediante la proclamación de fetuas (dictamen religioso) que preconizan, de manera casi unánime, que el insulto a los profetas debe castigarse inequívocamente con la muerte y que el arrepentimiento no basta para anular la pena.

La presión social terminó por forzar a la familia del bloguero inculpado -perteneciente a los Lemaalmine (herreros), un grupo social tradicionalmente estigmatizado en Mauritania y considerado inferior, a exiliarse a Francia por temor a represalias.

La sesión judicial de hoy se desarrollará bajo unas condiciones de seguridad expresamente reforzadas con el fin de controlar a las multitudes que exigen la ejecución de Mjaitir.

Mauritania, país en el que el 100 % de la población es musulmana, no ha abolido la pena de muerte, pero no ha sido aplicada desde finales de los años ochenta.

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