¡Más laicos, por favor!

¿Qué responderíamos si nos preguntaran en plebiscito si prohibiríamos la construcción de iglesias católicas? ¿Y si en vez de iglesias fueran los minaretes de las mezqitas? ¿Opinaríamos lo mismo? Lo primero es que dudo que esa cuestión, así en estos términos, pudiera plantearse en España, porque sería contraria a la libertad religiosa que propugna nuestra Constitución.

Suiza sí ha consultado a los ciudadanos en este sentido. Y aboga por prohibir la construcción de alminares. Esto se ha interpretado como una respuesta racista de la Europa “civilizada” al avance del Islam; una respuesta que contiene todos los miedos de la sociedad ante lo desconocido. Y eso que los musulmanes que viven en Suiza proceden sobre todo del territorio europeo, Bosnia, Albania, Turquía…
En el subconsciente colectivo se identifica islamista con radical; pero no se hace lo mismo con el católico. Gran parte de ese trato diferenciador radica en que al católico lo conocemos y lo conocido aunque también tenga su versión extremista, da menos miedo.

Otra cuestión es qué parámetros nos han ido formando una imagen prejuiciosa y estereotipada de los musulmanes. Pensamos en radicalismo, en terrorismo, en leyes antiguas, en la mezcla del poder religioso y político.

Deberíamos situar a las religiones en el terreno de las religiones y la política en el de la política. Pero eso que es sencillo de decir es difícil de aplicar. Nuestros ministros siguen jurando su cargo delante de un crucifijo, seguimos debatiendo si en las escuelas financiadas por fondos públicos deben exhibirse crucifijos –cuando ese debate debería estar más que superado y los crucifijos desterrados de las aulas–; polarizamos los debates –como el del aborto por ejemplo– y se escuchan argumentos religiosos en vez de morales o científicos; no somos capaces de restar poder a la cúpula católica a la que seguimos sosteniendo y ningún gobierno se atreve a revisar unos acuerdos con la Santa Sede preconstitucionales.

Mucho me temo que la Europa laica está muy lejos de convertirse en una realidad.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...