Más calladito que en la misa

Un juez multa a un hombre que entró silbando a la catedral e interrumpió el oficio religioso para conminar al sacerdote a que se callara. El autor se arrepintió luego

A algunos les sonará la expresión: "Tú, más calladito que en la misa". Tenía el significado obvio -que el oficio religioso ha de seguirse en silencio- y el más sutil de que, cuando no se sabe de una cosa, lo mejor es no abrir la boca.

Un hombre que responde a las iniciales A.L.M.H. no se aplicó lo primero y ahora lo ha de pagar. Literalmente. El juzgado de Instrucción número 6 de Granada le ha condenado a abonar 120 euros por comportarse de forma incorrecta en el interior de un templo.

Los hechos ahora juzgados ocurrieron el pasado 28 de febrero en la catedral de Granada. A las 8.45 de la mañana, el citado individuo entró en la iglesia "en una actitud al parecer poco correcta, ya que silbaba". Se sentó en el primer banco y, una vez comenzada la misa, fue conminado a que depusiera su actitud, pero, lejos de hacer caso, se creció. Así que cuando el sacerdote hacía una pausa, él aprovechaba para hacer algún comentario. "Que te calles", le dijo una vez. "No pares, sigue hablando", le espetó en otra ocasión. Mensajes contradictorios, por cierto.

Algunos fieles, asustados, ya habían abandonado el templo cuando llegó la policía, que había sido llamada cuando, llegado el momento de la comunión, el hombre continuaba importunando. Se negó a identificarse y desde luego no se fue en cuanto se lo pidieron. Más bien se resistió lo que pudo. Que no fue mucho porque su estado no era el más adecuado. La sentencia habla de una posible intoxicación etílica, en la que no ahonda porque el ahora condenado la admitió cuando, en el juicio rápido celebrado sólo seis días después, mostró su arrepentimiento y pidió excusas.

Pese a que le aplica el atenuante de embriaguez, el juzgado no le ha dejado que su acto quede impune. Le considera culpable de dos faltas previstas en el Código Penal, una por alterar el orden en un lugar público y otra por falta de respeto y consideración a agentes de la autoridad. Por cada una de ellas deberá pagar una multa de cinco euros diarios durante doce días. Además, deberá estar seis días permanentemente localizado.

No se trata del primer incidente que se produce en un templo granadino en lo que va de año. Sólo en enero se registraron dos casos significativos. El primero de ellos fue el 11 de enero en la iglesia del Perpetuo Socorro, en la capital granadina. Allí fue detenido un hombre de 35 años que había insultado a dos sacerdotes y un sacristán durante una misa.

Sólo cinco días después, en la iglesia mayor de la Encarnación, en Baza, el vicario sorprendió a un hombre que, tras la misa, se había ocultado con la intención de robar. Le salió mal la jugada, porque lo que hizo el vicario fue dejarle encerrado hasta que llegó la policía.

Antes aún, el 6 de noviembre de 2007, otro individuo fue arrestado en una iglesia de la calle Elvira, en Granada, a la que entró vestido de payaso mientras se rezaba el rosario. Pero es que fue más allá. Valiéndose de una llave inglesa, destrozó una de las pilas de agua bendita.

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