Marina dice que el laicismo debe ser defendido por los teólogos cristianos

El catedrático de Filosofía de la UNED, José Antonio Marina, afirmó esta tarde que el laicismo, que es una creación cristiana, debe ser defendido por los teólogos cristianos, y negó que la laicidad signifique irreligiosidad, sino que es una manera de organizar las libertades.

Marina abrió esta tarde el XXVIII Congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, con una ponencia en la que disertó sobre 'el fenómeno del laicismo' desde el significado político y ético de la laicidad.

Para el filósofo, en España, a partir de las polémicas acerca de la clase de religión y, sobre todo, de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, 'vuelven a oírse tambores de guerra', y de nuevo se habla de laicidad, no confesionalidad, persecución, necesidad de defender la religión, y rechazo a considerar la religión como un asunto privado.

Esta situación, explicó, recomienda volver a tratar este tema, en el que se mezclan asuntos de niveles y procedencias muy variados, 'para librarse de opiniones precipitadas, y sentencias dogmáticas'.

Tras afirmar que el laicismo, por ser 'una creación cristiana, debe ser defendido por los teólogos cristianos', dijo que 'laicidad no es, por supuesto, irreligiosidad', sino que es una manera '-a mi juicio la adecuada- de concebir y organizar las libertades, en especial las libertades de opinión, conciencia y creencia'.

'Se trata pues de un modo de interpretar las relaciones entre poder político y poder religioso, entre verdades privadas y verdades universales, y entre esfera pública y esfera privada'.

Según José Antonio Marina, el laicismo puede estudiarse de dos maneras, 'atendiendo al tema del poder y su origen, o atendiendo al tema de la verdad y su origen. En el primer caso, afirmó, prefiero hablar de 'secularización' y en el segundo de 'laicismo''.

Al hablar de laicidad, explicó, 'lo que se está afirmando desde el punto de vista filosófico y político es que la esencia del lazo social no tiene por qué ser religioso. Más aún: que no puede ser religioso. Es anterior a la religión'.

'La laicidad es la condición a priori de la libertad de pensamiento, de creencia y de opinión. Se sitúa, señaló, en un espacio previo a estas opciones. Va a brindar, precisamente, la posibilidad de que, en un segundo nivel, los ciudadanos puedan ejercitar su libertad de creencias. No es, pues, una limitación, sino un espacio de posibilidad'.

Marina reconoció, 'que una democracia debe proteger las diferencias, pero eso debe y puede hacerlo a partir de una zona previa y común que es la racionalidad compartida. Lo universal es previo y fundamento de lo diferente. No hay un derecho a la diferencia, sino un derecho a no ser discriminado por una diferencia éticamente aceptable'.

Sin embargo, agregó, 'esta nueva idea del lazo social es más un desiderátum que una realidad. Los seres humanos no se comportan racionalmente, o al menos, no se comportan de acuerdo con esa racionalidad compartida y justa. La laicidad no es un estado en que uno se encuentre de repente, sólo con prescindir de ataduras religiosas'.

La laicidad, concluyó, 'no es una realidad, es un proyecto para construir un espacio social democrático, justo, respetuoso con los derechos de todos, que no se cierra a la religión, que no expulsa a las religiones, sino que las protege, situándolas, sin embargo, dentro del marco ético en el que todos queremos vivir.

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