Marian Moreno, redactora del programa navarro de coeducación: «Hemos sido atacadas por la Iglesia y por familias de colegios concertados»

El Plan de Coeducación 2017-2019 del Gobierno de Navarra, Skolae, ha sido uno de los focos de atención de la última campaña electoral. PP y UPN rechazaban su carácter obligatorio y VOX proponía derogarlo. Tras haber recibido tres denuncias ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra por considerar que «adoctrina a los niños» y está basado en la «ideología de género», este viernes 14 de junio, las cinco personas que redactaron el programa y otras cinco que trabajan como tutores deberán declarar ante este organismo.

Entrevistamos a una de ellas: Marian Moreno, una de las mayores expertas en coeducación en España y profesora en un instituto de Asturias. Según ella, «los partidos políticos de derechas tomaron Skolae como tema central de ataque al Gobierno de Navarra y eso animó a gente del mismo espectro social y económico a hacerlo también. Hemos recibido ataques por parte de la Iglesia católica y de familias de colegios concertados y en Twitter hay gente que nos ha llamado pederastas, pedófilas y nos han dicho que estamos a favor de la prostitución de menores».

¿En qué consiste Skolae?
Skolae es el único programa de coeducación en toda España que es obligatorio para todos los centros públicos y concertados, es decir, todos aquellos que reciben dinero público. Su obligatoriedad es lo que ha provocado algunas ampollas. Va desde las escuelas infantiles hasta la FP; todo lo que no sea universitario entra en el marco de Skolae. También se da formación obligatoria a todo el profesorado de todos los claustros así como facilidades para llevar la coeducación al aula.

Consiste en cuatro ejes que marcan los contenidos: la capacidad crítica ante el sexismo y la capacidad para el cambio; la autonomía personal y la independencia económica –que es la responsabilidad en lo doméstico y la igualdad en lo público–; el liderazgo en igualdad y el empoderamiento de las niñas y la educación sexual en igualdad. También hay ejes transversales que tienen que atravesar el centro educativo, como el uso no sexista del lenguaje, la visibilización de la realidad de las mujeres a lo largo de la historia, los patios, las extra escolares, la biblioteca… todo con perspectiva de género.

¿Cuánto tiempo lleva en marcha el programa?

El curso pasado se pilotó en 16 centros de diferentes niveles educativos. De ese pilotaje se cambiaron algunas erratas que había y algunas actividades, para hacerlas más entendibles. Este curso hay más de 100 centros que lo tienen de manera obligada. Se han formado unos 2.300 profesores y profesoras en estos dos años y ha llegado a 18.500 alumnos y alumnas. El año del pilotaje nadie puso ningún problema a nada.

¿Qué es lo que se critica de Skolae?

En la demanda, se pide la ilegalización de todo el programa Skolae. Niegan que haya estereotipos de género en la sociedad, dicen que vamos en contra de los varones y que adoctrinamos en género y que todo el programa se ha hecho en base a la «ideología de género». Y, por lo tanto, que vamos en contra de la libertad de las familias para educar, que nos inmiscuimos en la educación que las familias pueden dar a sus hijos e hijas. Impugnan además que haya desigualdad en la sociedad, lo niegan totalmente. Esto es un eco de la ultraderecha, porque la ultraderecha no es únicamente un partido, es toda persona que se sienta con un partido de ultraderecha.

¿Cuál ha sido vuestra reacción? ¿Cómo os habéis defendido?

Nunca nos hemos defendido. De hecho, lo único que hemos podido hacer es seguir con el programa, seguir formando al profesorado, seguir nuestro trabajo y todo para adelante intentando no escuchar y que esto no frenase el trabajo de formación. Yo he cerrado mi cuenta de Twitter por los ataques recibidos. Mi cuenta de Twitter es mi casa y yo no dejo entrar en mi casa a nadie que me llame pedófila, claro, ni que me amenace.

Skolae introduce cuestiones de género que no son obligatorias en el currículum escolar.

Si cumpliéramos la ley, sí hay obligatoriedad, pero el personal docente y las autoridades docentes admiten la ilegalidad en cuanto a los temas de igualdad. Nadie inspecciona ni dice nada a nadie. Es voluntario cumplir la ley en cuanto a igualdad. En Navarra, lo que han hecho, ya que hay leyes de obligado cumplimiento que nos exigen la educación por la igualdad, es hacer su propio plan.

Llevas dos décadas trabajando en la coeducación, ¿cómo ha evolucionado el concepto desde que empezaste hasta ahora?

Ha evolucionado mucho, empezó en los años 80 en España con personas como Marina Subirats o Amparo Tomé. Todo comenzó por una preocupación por las niñas en la educación mixta. Cuando la educación se hizo mixta, las niñas pasamos a tener una educación absolutamente androcéntrica. Fuimos las niñas las que llegamos a los colegios de niños, ellos no se movieron. Posteriormente, fue evolucionando hacia la carencia de mujeres referentes en la cultura.

Después nos hemos abierto a otras muchas cosas, por ejemplo a cuál es el papel de los hombres en la igualdad, el papel de nuestros chicos en construirse como hombres igualitarios. También hemos incluido la diversidad sexual: ¿qué estamos haciendo para que nuestro alumnado LGTBI no esté discriminado? ¿Cómo hacemos que nuestros centros educativos sean centros seguros y protectores para la diversidad, en todos los sentidos? Hemos ido aumentando todos los ámbitos educativos desde una perspectiva de género, antes ni se hablaba de la brecha digital, por ejemplo, y ahora sí. O de los patios. Nunca nadie se planteó que eran solo para el fútbol y ahora sí se plantea. Ahora sí podemos decir que podríamos tener un proyecto educativo con perspectiva de género, antes eran cosas más concretas, ahora ya puede ser un proyecto educativo desde la igualdad.

Además, hay muchos avances en cuanto a nuestro alumnado. Cuando empecé hace 30 años, casi el 90% de las chicas se veían madres en su futuro, no se les ocurría pensar de otra manera, y muchas decían que quizás no tuvieras un salario porque se casarían con alguien que lo hiciera posible. Hoy, eso no lo dice nadie. El 100% de mis actuales alumnas se ven trabajando, con un sueldo, habiendo hecho una carrera… Eso son avances. Que hubiera tantas chicas jóvenes en la manifestación del 8 de marzo viene de la coeducación y de los institutos. Hemos avanzado mucho.

¿Cómo se ha materializado esto en el sistema educativo, cómo lo han acompañado las diferentes leyes?

Depende mucho de la Comunidad Autónoma. Las hay como Andalucía o Euskadi, que tienen planes de coeducación muy buenos y potentes, pero que no son obligatorios para todos los claustros de todos los centros. Navarra es la única que se ha atrevido políticamente a hacerlo obligatorio, por eso ha sido tan castigada. También tenemos el caso de Asturias, por ejemplo, donde nunca hemos tenido ningún programa de coeducación. Aquí es todo voluntario y cada cual ha hecho lo que ha podido. Entonces, cada Comunidad Autónoma ha tenido diferente respuesta a algo que está en una Ley Orgánica, es decir, de obligado cumplimiento para todo el territorio. Aún así, en España tenemos un potencial coeducativo brutal. Somos muchos y muchas haciendo coeducación, pero de una manera muy voluntaria, por nuestra cuenta, en nuestro tiempo personal, como activistas.

La desaparición de una asignatura como Educación para la Ciudadanía, ¿qué supuso para el avance de la educación en igualdad?

Fue dar pasos atrás. Como la creación de un Ministerio de Igualdad, que duró nueve meses nada más. No puede ser que los partidos políticos que realmente tienen un compromiso con la igualdad no tengan la fuerza para impulsarla. Yo pediría que quien esté de verdad por la igualdad, tenga la fuerza de demostrarlo y de ponerlo en práctica.

¿Cómo valoras la formación al profesorado en estas cuestiones?

Llevo 25 años como formadora de profesorado y te puedo decir que el 95% del profesorado que acude a formaciones en igualdad se sensibiliza con este tema. Es decir, que la gente muchas veces no es que esté en contra de la igualdad, es que nadie les ha puesto delante la perspectiva de género. En el momento en que se ponen esas gafas y lo ven de otra manera, ya no hay marcha atrás. Tenemos una fuerza coeducativa muy grande, porque cuando lo ves, entras en ello. El problema es que en la Universidad no tenemos educación en género. Hay gente en la enseñanza que no ha oído hablar nunca de coeducación. O vas a formación por tu cuenta o no te enteras. Si eres profesora de literatura se te tendrá que obligar a leer a Lope de Vega y a estudiarlo para asumir el currículum, pues esto es lo mismo.

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