Margo Glantz defiende la educación pública y laica; «corre gran peligro»

La escritora fue investida con el grado de doctor honoris causa de la UANL

En momentos en que el país se encamina hacia una sociedad donde las autoridades eclesiásticas están tomando un papel muy relevante es prioritario fomentar la educación pública y laica, destacó la escritora Margo Glantz, al recibir la distinción académica honoris causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En el contexto de la sesión solemne efectuada en el Teatro Universitario de esa casa de estudios, la polifacética escritora y colaboradora de La Jornada, evocó su propia historia académica, su paso por la escuela de San Idelfonso, su trayectoria en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como su obra y los reconocimientos que ha recibido, para demostrar que la universidad pública y laica puede generar ciudadanos no sólo exitosos, sino de gran utilidad para el país.

“Aunque hablar de la propia obra y trayectoria pareciera atentar contra las leyes del decoro –manifestó Glantz– empezaré diciendo que este año ha sido afortunado para mí –y toco madera al decirlo–, aunque haya sido un desastre para la patria a pesar de que nos toca celebrar un centenario y un bicentenario –y vuelvo a tocar madera al comentarlo–. He sido muy afortunada a lo largo de mi vida y especialmente durante este año, en el que he recibido varios homenajes…”

En su discurso, la académica de la UNAM recorrió sus 50 años de docencia, su paso por Bellas Artes, sus artículos, su dedicación a la literatura, sus estudios históricos, su participación en la Academia de la Lengua desde 1995 y los premios que le han conferido, entre ellos el Nacional de Ciencias y Artes en 2004.

Ante el también galardonado Miguel José Yacamán, integrantes del Consejo Universitario, el gobernador Rodrigo Medina e invitados especiales al acto, enfática, Margo Glantz aseveró: Soy producto de la educación pública y laica, y en un intento por palear esta indiscreción evocó a Leonor, el personaje principal de la comedia Los empeños de una casa” de Sor Juana, y así justificó su fragante ejercicio de egolatría:

“Aquí quisiera no ser yo quien lo relato, pues en callarlo o decirlo dos inconvenientes hallo: porque si digo que fui celebrada por milagro de discreción, me desmiente la necedad del contarlo, y si callo, no informo de mí, y en un mismo caso me desmiento si lo afirmo, y lo ignoras si lo callo…”

Con su discurso reiteró lo que ya había dicho a los medios de comunicación antes de la ceremonia: La educación laica en este momento corre un gran peligro en nuestro país.

En entrevista antes del acto solemne, la crítica literaria recordó el gran logro de la Guerra de Reforma: separar a la Iglesia del Estado.

Aseguró que a partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari el laicismo corre peligro. “México tiene derecho a tener su religión propia –señaló Glantz–, pero la religión es personal.”

Antes, la escritora había sido investida con el birrete con el que las universidades distinguen a personajes sobresalientes en los campos de la ciencia y el arte.

El rector de la UANL, Jesús Áncer, presidió la ceremonia. El también homenajeado, investigador mexicano y doctor, Miguel José Yacamán, por su parte, advirtió que la educación es la base del desarrollo y la respuesta a la violencia.

La educación es siempre la respuesta. Creo que en la medida que la gente tiene opciones económicas, no va optar por cuestiones como la violencia.

El prestigiado científico urgió al gobierno federal a invertir más en la educación, como medida para solucionar los problemas estructurales por los que atraviesa México.

Miguel José Yacamán y Margo Glantz, galardonados por la Universidad Autónoma de Nuevo León, flanquean a Jesús Áncer, rector de esa casa de estudiosFoto Pablo Cuéllar

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