Marcial Maciel renuncia a seguir al frente de los Legionarios de Cristo

México: Acusado de pederastia y amigo de Juan Pablo II, deja el poder por avanzada edad. Alvaro Corcuera Martínez del Río sustituye al fundador de la Universidad Anáhuac

Marcial Maciel Degollado declinó ayer, por razones de edad, continuar dirigiendo la congregación de los Legionarios de Cristo, que fundó y dirigió desde 1941. A los 84 años, el fundador y superior general de la orden, quien -de acuerdo con testimonios de ex legionarios- entre 1948 y la década de los 70 abusó sexualmente de niños de entre 12 y 17 años de edad, rechazó su reelección durante el tercer capítulo general ordinario que se realizó en Roma.

   Inicialmente, Maciel fue reelegido por mayoría absoluta de los padres capitulares, durante el proceso de renovación del gobierno general de la organización. En un comunicado, la congregación informó que en lugar de Maciel fue elegido director general Alvaro Corcuera Martínez del Río, de 47 años, quien desde 1987 era rector del Centro de Estudios Superiores de los Legionarios de Cristo en Roma. Ha sido colaborador cercano de Marcial Maciel y consejero de la Congregación Vaticana para los Obispos.
   En abril de 1997 "La Jornada" ofreció testimonios de ex legionarios que confirmaban el abuso cometido por el sacerdote de menores que le fueron entregados en custodia "para dedicarlos al Señor".
   A Marcial Maciel su congregación lo considera "un santo comprometido con Dios". Sin embargo, los testimonios ofrecidos a este diario confirmaron que el fundador de la orden que alcanzó niveles internacionales y enorme poder económico siguió la misma pauta en todos los casos: desarraigó a los menores de sus familias y de su país, los separó y controló con el ejercicio estricto de un "voto privado" que aún está vigente y obliga a los legionarios a delatar ante él a cualquiera que haga críticas o divulgue sus actos.
   Entre los testimonios de ex legionarios graduados, que sostuvieron abiertamente que Maciel cometió abuso sexual contra ellos, están los del doctor en estudios latinoamericanos de la Universidad de Harvard José Barba Martín; de Arturo Jurado Guzmán, profesor de lingüística en el Departamento de Defensa de EEUU; el abogado Antonio Pérez Olvera; Juan Fernández Amenabar, ex rector de la Universidad Anáhuac -fundada por Maciel-, quien denunció la situación antes de fallecer en febrero de 1995; Alejandro Espinosa Alcalá; Juan Vaca, presidente de los Legionarios en EEUU de 1971 a 1976; Saúl Barrales Arellano, maestro en una escuela católica, y el ingeniero Fernando Pérez Olvera.
   En 1997, Barba Martín, también profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México, declaró: "por mi parte, al revelar esto cumplo con una obligación de conciencia, porque quiero ser parte de una Iglesia coherente".
   Fernando Pérez Olvera, por su parte, comentó que se habían decidido a denunciar los abusos públicamente después de "25 años de tocar puertas; esto tiene que salir a la luz pública". Y es que -declararon entonces- habían vencido "el temor a la opinión pública" y asumían al riesgo de enfrentar a Maciel, uno de los sacerdotes más poderosos de la Iglesia católica y amigo del papa Juan Pablo II.

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