Madrid se «empapa»

Madrid se empieza a “empapar”. Es la forma cheli de referirse a los trastornos que comienzan a sufrir los madrileños por los preparativos urbanos de la visita del Papa Benedicto XVI, Joseph Aloisius Ratzinger, a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) católica, que aunque se llame “jornada” dura una semana. Las calles de Alcalá y Gran Vía, y el eje Prado-Recoletos, serán cortadas durante cinco días desde el próximo martes. Los gastos extraordinarios de sanidad, seguridad, limpieza, alojamientos, cobertura y señal de la televisión pública para el mundo, más los incentivos fiscales a las empresas patrocinadoras, superarán los 100 millones de euros de coste al erario público.

El líder religioso llegará a la capital a las 12 de la mañana del jueves 18 y regresará a Roma al atardecer del domingo, 21 de agosto. Puesto que se exhibirá por las principales arterias de la ciudad, ya aparecen llenas de banderolas colgadas de las farolas con el símbolo de la cruz sobre los tres picos del bonete episcopal. Los chirimbolos y pantallas publicitarias anuncian su presencia. Se ven coches con su cara en el parabrisas y anuncios en inglés con su rostro redondo, perfilado a lápiz, en medio de otros de jóvenes de rasgos orientales, occidentales, andinos, africanos.

La contratación de la publicidad de la venida papal incluye el patrocinio de varias empresas y multinacionales españolas, del Ayuntamiento de la capital y del  Gobierno de la nación y se halla exenta de impuestos. Las empresas patrocinadoras del evento se benefician de una reducción en el impuesto de sociedades de al menos el 20% en los ejercicios fiscales de 2010 y 2011, según la decisión que adoptó el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en las leyes de Presupuestos y desarrolló por decreto, lo que contrasta con la falta de ingresos por ese impuesto y el anuncio de cobrarlo por anticipado para cubrir gastos.

En la plaza de Colón están montando tenderetes, una especie de grada y un escenario. En las esquinas arman torretas con tubos de andamio. Son para las cámaras de televisión y para colocar pantallas y que los participantes en las jornadas, jornaleros o peregrinos en lenguaje vaticano, puedan seguir visualmente el Vía Crucis que encabezará el Pontífice a las 19:30 del viernes, 19 de agosto, hasta la Cibeles.

Los apenas 400 metros que separan ambos redondeles por el paseo de Recoletos se hallan jalonados de torretas tubulares. En las aceras se acumulan manojos de vallas azules que serán alineadas en su momento para cortar las calles adyacentes y ayudar a la policía nacional a contener a la masa. El despliegue policial será de 10.000 agentes, una cifra que sumada a los 2.000 municipales iguala a los 12.000 curas inscritos.

Los jardines del margen izquierdo del paseo de Recoletos han sido adornados con miles de petunias blancas y claveles amarillos. Son los colores de la bandera del Estado Vaticano. Los mismos colores alfombran el jardín de la Puerta de Alcalá. Si junto a los claveles chinos amarillos hubiesen plantado otros rojos en algún tramo, reflejarían la bandera de España y la senyera catalana. Pero eso no se ha hecho porque según explica un encargado de jardinería que dice llamarse Vidal prevaleció la consigna de evitar el patriotismo florido, pues la visita es privada y no oficial. Por eso mismo no han colocado las banderitas de España y del Vaticano en los lugares más visibles, como suelen hacer cuando vienen otros jefes de Estado.

Junto a la alfombra de flores pasará el pontífice bajo el arco principal de la Puerta de Alcalá, mellado por las balas y proyectiles de cañón de la Guerra Civil, en compañía de una representación de jóvenes de los cinco continentes. La hora de la simbólica entrada en la ciudad se ha fijado para las 19:30 del jueves 18. Después volverá a subir al Papamóvil para recorrer los doscientos metros hasta la Cibeles y dirigirá el primer saludo a sus seguidores.

La diosa pagana y los leones que tiran del carro han sido enjaulados con unas vallas ocres de tres metros para protegerlos de la fervorosa masa. En Cibeles, delante del palacio de Correos y Comunicaciones, están instalando un gran escenario de contrachapado blanco. Si Zapatero acudirá a Barajas a recibir a este Papa alemán de 84 años, está previsto que el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón y la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, le besen el anillo cuando llegue a Cibeles.

En ese altar, obra del maestro de la arquitectura efímera Ignacio Vicens, terminará también el Vía Cruces del día siguiente. Para que nada estorbe han retirado las marquesinas de las paradas de autobuses, que daban sombra y protegían de la lluvia a los usuarios. Las doce líneas diurnas y once nocturnas de autobuses entre Colón, Cibeles y Neptuno serán desviadas y el metro cancelará las entradas y las paradas cercanas a Cibeles y Colón. El tren entre Atocha y Chamartín no parará en Recoletos.

Los más de cuatrocientos mil católicos inscritos en las jornadas disfrutarán de un abono especial de 4 euros para tres días y de 10 euros para toda la semana, sin límite de viajes en metro y en autobús. Estos abonos a mitad de precio han sido negociados por la organización con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, que les ha provisto de 600.000 tiques y les permite devolver los que no usen. Es uno de los beneficios que los gobernantes autonómicos y locales conceden a la organización.

También han puesto a disposición de los miles de visitantes gran parte de los efectivos sanitarios de urgencias, de protección civil y de limpieza con que cuenta Madrid. Sin embargo, todavía no han comenzado a instalar los mingitorios y servicios. La cesión de 250 colegios y pabellones –incluido el céntrico Palacio de los Deportes– permitirá a la organización utilizarlos como albergues y distribuir a los peregrinos. Los alquileres son carísimos. Una habitación por cinco noches en Lavapiés cuesta 400 euros.

En los albergues colegiales y en los pabellones de la Institución Ferial de Madrid (IFEMA), los peregrinos podrán recoger sus mochilas con los vales, abonos de transporte y otros pases y acreditaciones. Las mochilas llevan un Evangelio, una guía de las celebraciones religiosas, entre las que se incluyen rondas nocturnas a las vírgenes en varias iglesias, así como una gorra, un abanico y útiles de aseo. Los organizadores quieren que la gente exhiba postales y banderitas con corazones rojos al paso del Papa.

Esas mochilas contendrán los tiques de albergue, transporte público y comida, y cuestan 210 euros para toda la semana. Pero pensando en quienes lleguen de países empobrecidos de África y América Latina también las habrá de 30 euros sin alojamiento ni vales de comida en los establecimientos concertados. Como no pocos dormirán al raso, las autoridades municipales han resuelto que el gran parque de El Retiro permanezca abierto toda la noche, con discreta vigilancia policial a pie y a caballo.

En el Paseo de Coches del gran parque madrileño, del que habitualmente disfrutan cientos de patinadores y ciclistas, unos empleados del ebanista abulense Emilio Úbeda Arroyo y Puertas Raypi han instalado frente a los jardines de Cecilio Rodríguez doscientos confesionarios con forma de de velero a fin de que los católicos puedan confesar sus pecados a unos mil curas, que los escucharán y absolverán en distintas lenguas. De este modo y de acuerdo con los preceptos religiosos podrán recibir la eucaristía en la Almudena y en el aeródromo de Cuatro Vientos, donde oficiará el Papa y los cardenales.

Está previsto que en el campo de aviación militar, donde se ha instalado el mayor altar con un gran árbol metálico para dar sombra, Benedicto XVI pronuncie su principal monólogo. Los organizadores aseguran que aunque mucho sea el gentío, repartirán la eucaristía en un tiempo record de quince minutos. Estiman que en las celebraciones eucarísticas se repartirán cuatro millones de obleas.

Según la organización, estas jornadas tienen un coste en torno 100 millones de euros. Sus responsables aseguran que se “autofinanciará” sobradamente, pues sólo la cuota para la provisión de albergues y servicios a los inscritos les reportará esa cantidad. El patrocinio de las empresas, la gratuidad del alojamiento y los ventajosos precios del transporte evitarán los números rojos y contribuirán al beneficio para obras pías.

¿Cuál será el coste del evento para el Estado aconfesional, es decir, para todos los españoles? Según las estimaciones de algunas asociaciones de laicos como Europa Laica y Alternativa Laica, las ventajas fiscales y el coste de las horas extraordinarias de los servicios policiales, sanitarios, de protección civil, limpieza y otros, va a superar los cien millones de euros. Pero a las 140 organizaciones laicas y católicas obreras que no están de acuerdo con ese dispendio en un tiempo de crisis y desempleo masivo, y además rechazan la “connivencia de las instituciones públicas con una actividad de carácter privado y confesional”, la Delegación del Gobierno en Madrid les ha prohibido manifestarse desde la plaza de Tirso de Molina hasta la Puerta del Sol para denunciar el sablazo del jefe del Vaticano a nuestros bolsillos.

Puesto que la prohibición no se puede justificar por las molestias de los manifestantes al resto de los ciudadanos ni a los papistas, ya que se celebraría un día antes de la llegada del Papa y, por otra parte el incordio sería mínimo en comparación con el corte de las principales calles al tráfico durante una semana, el diputado de IU-ICV, Gaspar Llamazares, ha formulado una pregunta al ministro del Interior, Antonio Camacho, para que fundamente esa decisión. Pero el Congreso de los Diutados está cerrado por vacaciones y la iniciativa no surtirá efecto.

Llamazares ha formulado otra pregunta parlamentaria para que los directivos de RTVE expliquen el coste del despliegue televisivo. TVE ha alterado su programación del 18 al 21 de agosto y mediante convenio con el Arzobispado de Madrid del que participa Telemadrid, producirá y difundirá la señal de los actos urbi et orbe. Las cámaras y locutores de TVE seguirán a Ratzinger desde que llegue a Barajas, baje a Cibeles a saludar a los seguidores, diga misa en La Almudena, se reúna con seminaristas en el Monasterio de El Escorial, visite el centro de discapacidades San Juan de Dios, celebre la vigilia eucarística en Cuatro Vientos, diga misa en la explanada del citado aeródromo…, hasta que se despida de los voluntarios en la Feria de Madrid y embarque a última hora del domingo, 21 de agosto, de regreso al Vaticano. No sólo Madrid, sino la también la televisión pública terminará empapada.

En el Paseo de Coches de El Retiro se han colocado 200 confesionarios con forma de veleros. / Luis Díez

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