‘Madrasas’ en España?

Un diario de Madrid ha publicado una detallada información sobre los intentos de grupos relacionados con Arabia Saudí de establecer en España escuelas que estén regidas por los principios musulmanes, es decir, para crear las llamadas madrasas o escuelas coránicas. Naturalmente, se trata de un asunto que levanta cierta inquietud en según qué sectores.
 
Realmente, cualquier planteamiento, pedagógico o no,

fundamentado en el integrismo religioso, es inquietante. Si se parte de la base de que la enseñanza debe estar regida por principios racionales, es difícil aceptar que sea el extremismo religioso el que dirija los principios en los que se fundamenta la labor docente.

Por eso son especialmente preocupantes los intentos de crear en el Estado español centros supuestamente educativos para enseñar según los principios musulmanes. Además, viniendo esos intentos de donde vienen, hay que sospechar que esos principios salen de las teorías más radicales de wahabismo salafista.

Por lo demás, tan peligroso para la mente de un niño -y de cualquiera- es una escuela cuya actividad se fundamente en el integrismo musulmán, como otra basada en el integrismo católico o cristiano. Aquí mismo, en el Estado español, hay muchas escuelas y cada vez más universidades, controladas por organizaciones extremistas vinculadas a grupos integristas del catolicismo.

Y muy poca gente dice algo frente a esto. ¿Es lógico inquietarse ante la eventualidad de escuelas dirigidas por wahabitas, y quedarse tan tranquilos ante otras dirigidas por legionarios de Cristo? ¿Cuál es la diferencia entre el integrismo religioso musulmán y el de grupos católicos como el citado o como el Opus Dei?

¿Y los integristas de otras variedades del cristianismo? Porque EEUU, pongamos por caso, está en manos de grupos extremistas de este tipo, como su presidente, al que -según repite- Dios le encomendó invadir Irak y Afganistán para salvar al mundo del terrorismo. Y no puede decirse que esta gente no sea peligrosa. Que le pregunten a los iraquíes o a los afganos.

Otros integristas religiosos gobiernan en Israel. Y a la vista está lo que ocurre allí. Han convertido un Estado, poblado por gente de una raza perseguida, en un formidable instrumento terrorista. Es otro resultado de aplicar los principios religiosos fuera del ámbito estrictamente personal y privado. Es inquietante que en España pueda haber madrasas. Pero también es inquietante que haya otras madrasas que no son musulmanas.

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