Maciel, el depredador

El fundador de «Los Legionarios de Cristo» castigado por cometer abusos sexuales durante años.

Dicen que la justicia llega tarde, pero llega. Es el caso de Marcial Maciel Degollado, fundador de Los Legionarios de Cristo, a quien el Vaticano a decidido castigar por cometer abusos sexuales durante años.

La noticia es alentadora, porque pone fin a medias, a un ciclo de impunidad en el que la Santa Sede se ha visto envuelta, debido a la protección que ha ofrecido a los curas pederastas.

No obstante, el Papa Ratzinger se muestra benevolente con él y afirma que debido a su avanzada edad (86) no sea sometido a proceso canónico. El comunicado del Vaticano reconoce que desde 1998 el actual papa que entonces presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe, investigaba al sacerdote mexicano.

En el año 2002, según la Santa Sede, Maciel negó públicamente las acusaciones de abuso sexual, pero la investigación siguió con Ratzinger y después de la muerte de Juan Pablo II con el actual prefecto, el cardenal William Nevada.

El Vaticano castiga a Maciel únicamente retirándole todo tipo de ejercicio ministerial público y le conmina a una vida privada de "rezos y penitencia". Una penitencia que sus víctimas esperaban fuera algo más.

¿Es así como castiga el Vaticano la pederastia? ¿Por qué la Santa Sede no colabora con la justicia para que a este delincuente común como Marcial Maciel le juzguen a través de la ley de los hombres? ¿Qué son para el Papa Ratzinger los pederastas?

El actual papa lleva años protegiendo a Maciel. Como perfecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue informado en 1999 por el obispo Carlos Talavera del testimonio del padre Alberto Athié con respecto a los abusos sexuales, Ratzinger se negó a reabrir ese caso argumentando que Maciel "era una persona muy querida para Juan Pablo II".

Es verdad, Wojtyla fue el principal protector de Maciel. Antes de morir, el papa polaco organizó un multitudinario homenaje al líder de los Legionarios por "promover los valores de la familia y de la persona humana, los centros universitarios de estudio y de formación".

Fueron los periodistas estadunidenses Jason Berry y Gerald Renner los que documentaron en su libro "Vows of silence. The abuse of power in the Papacy of John Paul II" (Votos de silencio. El abuso de poder durante el papado de Juan Pablo II) los que se encargaron de decírselo nuevamente a Ratzinger para que actuara.

"En el caso del padre Maciel, nos enfrentamos a un encubrimiento papal. Su carrera es un caso de estudio sobre la desinformación: la distorsión de la verdad para alcanzar el poder y fabricarse una imagen virtuosa a partir de un comportamiento patológico. Sin embargo, al no investigar cargos serios, el Vaticano ayudó a que se diera este proceso durante años", dicen los autores, quienes consideran que la protección que la Santa Sede dio a Maciel se debe a que el líder de los Legionarios ofrece una aportación económica importante al Vaticano.

De hecho, Ratzinger al llegar al solio pontificio le dio "carpetazo" al asunto, según se desprende de las declaraciones en mayo del año pasado, del padre Ciro Benedettini, portavoz del Vaticano: "No se está llevando a cabo ninguna investigación y no se prevé que haya una en el futuro".

En entrevistas con las víctimas de los abusos sexuales de Marcial Maciel desarrolladas a lo largo de los últimos años, puede verse claramente el patrón de conducta católico del líder de los Legionarios. ¿Hasta donde se ven afectados Los Legionarios de Cristo, luego de aceptarse oficialmente que tienen un líder pederasta?

Maciel se vio acosado por las decenas de denuncias en su contra. De hecho, decidió adelantar su sucesión el 23 de enero del año pasado y colocar en su puesto a uno de sus más fieles pupilos: Álvaro Corcuera.

José Barba-Martín, quien abandonó la orden a los veinticinco años, luego de sufrir abusos sexuales de Maciel, asegura en entrevista que en la orden esta extendida la pederastia: "Los hábitos de los Legionarios de Cristo seguirán con el doble juego de aparentar un sometimiento real a la Iglesia y por dentro seguir la corriente poderosa de manera mucho más exacerbada de una lealtad a ultranza, casi mística, al desaparecer el líder."

Juan José Vaca, expresidente de los Legionarios de Cristo en Estados Unidos es otra de las víctimas de Maciel y afirma en entrevista que los abusos sexuales en los Legionarios son comunes:

"No ha sido solamente Maciel el criminal que cometió esos delitos; sino que según los datos que vamos teniendo ya se puede hablar de una corrupción de la institución como tal. Ya hay víctimas nuevas, de segunda y tercera generación. A los que abusó Maciel de niños ahora son superiores, esos superiores ya han abusado de otros. Solamente el año pasado detectamos tres nuevas víctimas: una de Irlanda, otra de España y la tercera de Chile. También tenemos otro caso en Colombia. Donde los Legionarios tienen instituciones Maciel ha puesto gente como él que piensa como él y que esta integrado en ese sistema como él. Y todos ellos han sido víctimas de él y luego victimarios".

Vaca asegura que hasta el año 76 cuando él salió de los Legionarios fue testigo ocular de otras 25 víctimas de abuso sexual de Maciel. Él fue víctima durante más de diez años. Comenta que el líder de los Legionarios intentaba tranquilizarlo, luego de someterlo a las vejaciones sexuales: "No te preocupes si tienes remordimiento de conciencia, yo te doy la absolución". Maciel es un depredador, hoy con la imagen de "abuelo."

Según se desprende de los testimonio de las víctimas de Maciel, utilizaba un patrón de conducta similar con los niños o adolescentes internos. Cuentan que los elegía bonitos; que los mandaba llamar a su habitación para pedirles que le dieran un masaje y que al conseguir que le masturbaran sencillamente se justificaba diciendo que tenía "dispensa papal" porque estaba sumamente enfermo. "Lo que has hecho es un acto de caridad", era la frase que utilizaba con algunos para terminar el siniestro ritual.

Las víctimas de Maciel presentaron ante el Vaticano sus testimonios. Esperaron durante años pacientemente a tener un dictamen de reivindicación, una señal de consuelo y apoyo por parte de la Santa Sede. Eso nunca llegó. Y el anuncio del "castigo" a medias impuesto contra el líder de los legionarios puede ser también un consuelo a medias.

Las vidas de esos niños o adolescentes hoy convertidos en adultos, se vieron seriamente afectadas por el trauma irreparable de sufrir de manos de su líder espiritual, abusos deshonestos.

Presuntamente Maciel tomó la noticia con "total serenidad y tranquilidad de conciencia". ¿Puede un depredador sexual tener la conciencia tranquila? Tal vez su profunda patología se lo permita, pero habrá algún limite moral en su cabeza que le diga lo contrario y algún día se obre el milagro y se arrepienta, pidiéndole perdón a sus victimas.

Por lo pronto, la figura decrepita y desautorizada de Marcial Maciel no es lo más importante en este momento. Su estado físico y mental difícilmente le permitirá seguir cometiendo fechorías.

La cuestión más urgente es saber hasta que punto el cáncer de la pederastia ha afectado a la orden de los Legionarios de Cristo. Miles de niños y adolescentes pueden estar en peligro.

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