Los violentos orígenes del Cristianismo

«Ágora» puede gustar o no, pero ha despertado el deseo de muchos espectadores para saber más sobre los hechos retratados en la película de Alejandro Amenábar

El filme de Aménabar, Ágora puede gustar o no, pero ha despertado el deseo de muchos espectadores que acuden a los foros de internet y a las librerías para saber más sobre los violentos orígenes del cristianismo y sobre los personajes del filme, en especial por Hipacia. Fue una filosofa tolerante, heredera de la sabiduría de la Biblioteca de Alejandría, consejera prudente de los asuntos mundanos y politicos y, al tiempo, mujer indómita y sedienta de saber.: «tú no puedes dudar – le dice al obispo de Cirene–. Yo debo». Lectora de Plotino, se mantuvo casta e insomne para desentrañar los secretos del universo. Murió descuartizada por los seguidores de san Cirilo de Alejandria: «¿Es Ágora un filme que se sirve de laAlejandria del siglo IV como mero telón de fondo o refleja la verdad histórica?

Razón y religión. El principal asunto que toca el filme es la aniquilación del conocimiento y de la convivencia por la intolerancia religiosa. Algunos espectadores salían del cine con la idea de que el triunfo del cristianismo había llevado a la humanidad a la barbarie. El profesor Carles Buenacasa, de la Universitat Central, rechaza esta visión. «El cristianismo no tenía por qué ser un freno para los avances humanistas. El uso político que se hizo del cristianismo sí que bloqueó ciertas iniciativas intelectuales. Hasta el siglo X, por lo menos, el paganismo sigue mostrándose vital en muchas regiones del Imperio romano. Desde el siglo IV, la filosofía pagana da paso a una filosofía cristiana que no es nada obscurantista: Agustín de Hipona, Ambrosio, Isidoro de Sevilla. 

El tema del obscurantismo de la Edad Media apareció en el Renacimiento cuando los humanistas recuperaron el saber clásico pagano y despreciaron a la Edad Media por haber intentado, según ellos pensaban, hacer desaparecer ese legado. Sin embargo, esa interpretación renacentista era completamente maniquea y tendenciosa, pues lo que sucedió en la Edad Media fue que, de ese legado clásico, los filósofos cristianos tomaron lo que quisieron y el resto cayó en el olvido. Platón se siguió leyendo y tuvo una extraordinaria influencia en la filosofía cristiana… 

En realidad, la Edad Media no es menos culta que la Edad Antigua ni supuso un retroceso intelectual. Simplemente, el cristianismo hizo que algunas de las grandes líneas de la investigación filosófica del mundo clásico se desviaran por otro derroteros, pero eso no es obscurantismo ni tinieblas».

Hipacia, no Hipatia. El profesor de Historia Antigua y Cristianismo de la Universitat Central de Bareclona, Carles Buenacasa corrige un error muy extendido: «Primero de todo cabría decir que el nombre de la famosa filósofa, en buen castellano, es Hipacia (y, en catalán, Hipàcia), pues los grupos consonánticos latinos –tius y –tia se transcriben como –cio y –cia en castellano. Por eso decimos «Lacio» y no «Latio» (pues en latín es Latium) y «Horacio» y no «Horatio» (del latín Horatius). 

Hipacia era hija del matemático Teón de Alejandría y había vivido toda su vida en Alejandría. De su padre estudió matemáticas y también se preparó en filosofía, una materia a la que las mujeres normalmente no accedían pues la filosofía se estudiaba en la enseñanza superior (lo que hoy diríamos «Universidad») y acostumbraban a cursarla quienes tenían ambiciones en el plano político y querían hacer carrera política.Hipacia fue la principal difusora de las ideas neoplatónicas en Alejandría y consiguió obras de Platón y Aristóteles, enseñaba matemáticas y astronomía e incluso escribió comentarios a obras de otros filósofos o científicos. Y pronto se la consideró el más importante filósofo alejandrino de todos los tiempos. 

Se dice que era muy bella, pero de natural modesto y que se mantuvo virgen toda su vida, aunque una vez muerta se el atribuyó un matrimonio con Isidoro, otra de las mentes filosóficas más clarividentes de Alejandría. En sus actuaciones públicas siempre mostró gran prudencia y sabiduría, por lo que sus conciudadanos la respetaban y admiraban.» 

Ficción y realidad. Elisa Garrido, profesora de Historia Antigua de la Autónoma de Madrid, ha sido la asesora de Aménabar, Entre las concesiones a la ficción (la historia del esclavo Davo) señala la edad de Hipacia: Al morir tenía 60 años y no 25. Tampoco murió lapidada, sino despellejada con trozos de cerámica rota y su cadáver fue arrastrado y quemado fuera de la ciudad. Hipacia no enseñaba en la Biblioteca, sino en su casa y no descubrió el heliocentrismo intuido por Aristarco. Carlos García Gual, que tuvo acceso al primer guión del filme («después se añadieron el conflicto con los judíos y las teorías sobre el movimiento de los planetas alrededor del sol») comenta que en tiempos de Hipacia era el sistema de Ptolomeo el vigente y que pocos se acordarían de Aristarco. «Sin duda la leyenda de Hipacia surge de Edward Gibbon, que creía que los cristianos eran los culpables de la caída del imperio romano, y también de los románticos ingleses, como la novela de Charles Kingsley. Sinesio de Cirene era un intelectual con mucho prestigio que murió dos años antes que Hipacia». 

¿Por qué murió Hipacia? Sócrates Scholasticus, historiador noviciano y ajeno a la Iglesia oficial, culpa al obispo Cirilo, enfrentado a su vez al prefecto imperial Orestes, cristiano y discípulo de Hipacia. Buenacasa dice que » fue por su poder sobre la comunidad pagana de Alejandría que Cirilo, en un acto por demostrar quien era el más fuerte de los dos, buscó la perdición de Hipacia». Garrido defiende la tesis del filme: murió por motivos políticos y por ser mujer. «El cristianismo volvió a dejar a la mujer sometida a los varones y al ámbito doméstico, aunque Hipacia era una excepción en el mundo antiguo: pudo seguir soltera y virgen, cuando era una obligación casarse y procrear para la familia y el Estado. Sólo se aceptaban la viudas y las concubinas. Murió porque todo pensamiento que ponga en duda la influencia social y política de la Iglesia debía ser eliminado. 

Según Carles Buenacasa, «Si nos centramos sólo en la imagen de la muerte de Hipacia y la retenemos en nuestra retina como imagen típica de la vida en el Imperio romano cristiano, ciertamente, el cristianismo se nos antoja obscurantista y retrógado, pero todas las culturas de la antigüedad han masacrado cruelmente a quienes consideraban un enemigo potencial contra su régimen. Los asirios destruían hasta los cimientos las ciudades rebeldes, los persas deportaban poblaciones en masa de un lugar a otro del Imperio, Alejandro Magno ató al eje de las ruedas de su carro al gobernador de Tiro y lo arrastró vivo por el suelo hasta que murió desangrado, los romanos paganos masacraron poblaciones enteras de germanos y esclavizaron tal cantidad de ellos que hubo un tiempo que los esclavos eran baratísimos en el Imperio y prácticamente todo el mundo tenía uno..». 

Cirilo, ¿un fanático? Elisa Garrido advierte: «el fanatismo es un concepto moderno. En el filme, Amonio le dice a Davo: «¿perdonar? Acaso osas compararte a Dios. Sólo Dios puede perdonar». Cirilo fue un extraordinario teólogo y un político astuto politico. Poco antes de la muerte de Hipacia en el 415, San Ambrosio obligó a que el emperador Teodosio se humillara en Milán e hiciera penitencia pública bajo amenaza de excomunión por haber reprimido con excesiva dureza unos tumultos en los que estaban envueltos los cristianos. Cirilo era muy poderoso, porque Alejandría era muy rica. Era un momento de grandes transformaciones. El cristianismo aún se estaba inventando. Acaba de triunfar Nicea. Vencido el arrianismo, surgía el nestorianismo, se debatía sobre la naturaleza de Cristo y la Iglesia no estaba jerarquizada». 

¿Qué cristianismo había en Alejandría? «En aquellos tiempos -dice Carles Buenacasa- , la religión oficial en Alejandría –y de todas las comunidades cristianas del Imperio tras el Edicto de Tesalónica del año 380– era la fe nicena, es decir, el catolicismo. Sin embargo, existían numerosos grupos religiosos que se distanciaban del catolicismo. En el pasado, en Alejandría había existido una comunidad importante de arrianos que negaban la divinidad de Jesús como Hijo. En tiempos de Cirilo, la comunidad herética más importante fueron los novacianos que se negaban a comulgar con los que habían apostatado en tiempos de la persecución de Valeriano y sus descendientes y que practicaba el rebaustismo (práctica condenada por los católicos»

¿Quiénes eran los parabolanos, Los 500 seguidores de Cirilo actúan en el filme como la milicia paramilitar de un tirano iluminado. Garrido dice que los parabolanos eran gente humilde reclutada para dar a los desemparados una asistencia que el mundo romano no preveía. Vivían en las ruinas y pasaron de la beneficencia a la violencia, enardecidos por los sermones de Cirilo. Tras la muerte de Hipacia, Teodosio les puso freno. 

El mito de Hipacia. Amenábar prosigue el mito de Hipacia, tal como cautivó a Voltaire, Gibbon o Kingsley. la filósofa que muere mártir a manos del oscurantismo religioso. Octavio Paz la compara CON sor Juana Inés de la Cruz sometida al arzobispo de México por «la soberbia que saca a la mujer de su estado de obediencia». 

Alejandría, siglo IV. Carles Buenacasa contextualiza la Alejandría de Ágora: «En el siglo IV, Alejandría es considerada por los cristianos como una de las principales sedes apostólicas, es decir, aquellos obispados que fueron fundados por los apóstoles o por sus enviados. En el caso de Alejandría, se decía que la comunidad cristiana local fue fundada por el evangelista Marcos, a quien se consideraba discípulo de San Pablo.

Estos orígenes tan prestigiosos permitían al obispo de Alejandría considerarse como heredero del carisma de los apóstoles y luchó para convertirse en la segunda Iglesia del Imperio romano por debajo de Roma, que ocupaba el primer lugar por considerarse la heredera de San Pedro (o, como se decía en aquellos tiempos, por ser la cathedra Petri).En el siglo IV, el obispo de Alejandría entra en disputa con el obispo de Constantinopa por ese segundo lugar y, por decisión del emperador Teodosio I, pierde, pasando a ocupar el tercer lugar en la jerarquía de las principales iglesias del Imperio. 

Con todo, el poder del obispo alejandrino sigue siendo enorme y su figura es respetada tanto por paganos como por cristianos, especialmente en Alejandría, donde el obispo tiene un amplio marco de intervención en el plano secular garantizado por la legislación imperial romana. Así, en su ciudad, el obispo no sólo actúa como obispo, sino también como un poder secular que actúa –y, a veces, debe hacerlo con contundencia– para defender a su grey de los peligros que la amenazan. 

Es en este contexto que debe situarse el rol del obispo en su ataque a la biblioteca, pues su mera existencia se percibe como una amenaza para la difusión de la ideología cristiana. Ahora bien, el ataque contra la biblioteca fue el punto final de a cruzada de los obispos alejandrinos contra el paganismo en la ciudad, pues uno de los predecesores de Cirilo, que se llamaba Jorge, había destruido un santuario de Mitra en tiempos de Constancio II.» 

Monjes del desierto. «En lo que se refiere a los monjes del desierto, éstos son un producto de la evolución del cristianismo en Alejandría»,d ice el profesor de la Central. .»Al hacerse cada vez más fuerte el poder secular del obispo, hubo quien pensó que la ciudad no era el mejor lugar en que practicar la fe cristiana y que debían abandonarla y dirigirse al desierto para reencontrar la pureza del mensaje original de Jesús. 

Por eso, personajes como Antonio o Pacomio fundaron monasterios en el desierto que, en origen, eran independientes y no dependían de ningún obispo. Más adelante, hubo movimientos más radicales, como los eremitas, que eran gente que se retiraban al desierto a llevar una vida en solitario. E, incluso, se hacían tapiar la entrada de su cueva para quedar encerrados allí y no tener contacto con el resto del mundo, dejando sólo una ranura para que sus visitantes le pasaran la comida». 

Orestes y Sisenio de Cirene. «Orestes -comenta Buenacasa- fue el gobernador civil de Alejandría en 415. Su mandato estuvo lleno de conflictos con Cirilo, cuya intransigencia religiosa reprobaba, llegando a quejarse de la expulsión de los judíos al emperador. Orestes llegó a ser atacado por un grupo de monjes del desierto que apoyaban a Cirilo y sufrió heridas serias en el ataque. Posteriormente, algunos de estos monjes morirían como consecuencia de los tormentos con que se les torturó para que acusaran al instigador del ataque.Con todo, sabemos que Orestes era cristiano y fue bautizado por el obispo Ático deConstantinopla antes de su nombramiento como gobernador de Egipto. 

Era amigo de Hipacia y, según se dijo en aquellos tiempos, la muerte de la bibliotecaria se debió porque ella trató de evitar que Orestes se hiciera amigo de Cirilo. Sinesio de Cirene fue alumno de Hipacia y mantuvo correspondencia epistolar con su maestra tras su nombramiento como obispo de Cirene, en la actual Libia, en el 411. Por lo visto, aunque cristiano, era neoplatónico y de ahí su relación con Hipacia. Poco más se sabe de él, salvo que tuvo muchos problemas en su ciudad por los ataques que recibía de las poblaciones bárbaras del entorno.»

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