Los ultras y la derecha francesa apelan al discurso del miedo y reclaman el cierre de mezquitas

La presidenta del partido ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, denunció que “Francia y los franceses ya no están seguros”, al tiempo que reclamó que el país recupere el control definitivo de sus fronteras y otras medidas, como el cierre de las mezquitas radicales. “Diga lo que diga la Unión Europea, es indispensable que Francia recupere el control de sus fronteras nacionales definitivamente”, indicó en la sede de su partido en Nanterre, a las afueras de la capital.

Desde la posición que le otorgan los sondeos, unido al miedo que desde los ataques de este viernes impregna toda Francia, Le Pen aprovechó la ocasión para decir que se trata de una “crueldad inédita, que demuestra una nueva escalada en la violencia del terrorismo islamista”.

A juicio de la líder ultra, “el fundamentalismo islamista debe ser destruido. Francia debe prohibir las organizaciones islamistas, cerrar las mezquitas radicales y expulsar a los extranjeros que predican el odio sobre nuestro suelo, así como a los clandestinos”. Con un lenguaje nada conciliador, Le Pen también pidió que el país determine quiénes son sus aliados y quiénes sus enemigos, que en su opinión son aquellos que mantienen “relaciones condescendientes con el islamismo radical”, pero también “una actitud ambigua con las organizaciones terroristas”.

La derecha se desmarca del Gobierno
Pero la posición de Le Pen no es única en sus ataques al Gobierno del socialista François Hollande. Este reclamó la unidad de todos los partidos frente a los terroristas y este sábado ha tenido una repuesta negativa por parte de múltiples voces en la derecha y en citada extrema derecha, que le reclaman un giro radical en la acción antiterrorista.

Precisamente, el líder de la oposición conservadora y antecesor de Hollande en la jefatura del Estado, Nicolas Sarkozy, fue comedido en las formas, y duro en el fondo, al señalar que “se necesitan grandes cambios para que la seguridad de los franceses se garantice plenamente”.

En este sentido, Sarkozy insistió en que la política exterior y la de seguridad interior deben integrar que “estamos en guerra” y avanzó que su partido, Los Republicanos, defenderá “todo refuerzo drástico de las medidas de seguridad que permitan proteger” la vida de los ciudadanos.

Más medios policiales
El expresidente no quiso avanzar medidas concretas, pero algunos miembros del ala derecha de Los Republicanos cuestionaron la libre circulación en Europa y reclamaron la detención de sospechosos de integrismo o la expulsión de extranjeros que muestren connivencia con el radicalismo islámico.

Por su parte, el secretario general de su partido, el exministro Laurent Wauquiez, se pronunció a favor del internamiento en “centros de detención” de las 4.000 personas a las que los servicios de información franceses tienen fichadas como sospechosas de proximidad con movimientos terroristas. Algo similar dijo el soberanista Nicolas Dupont Aignan, quien cree que “para ganar esta guerra al Estado Islámico” hay que “dar más medios a (las) fuerzas policiales” y “proceder al arresto de todos los terroristas fichados por el Ministerio del Interior”.

En esta tesitura, Hollande tratará mañana de reconstituir la unidad nacional recibiendo a los líderes políticos del país, empezando a las 10.00 hora local con una primera audiencia con Sarkozy, en un claro gesto de deferencia. Por la tarde, Hollande se entrevistará con los presidentes de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone, y del Senado, Gérard Larcher, antes de hacerlo con el resto de los jefes de los partidos políticos, entre ellos Le Pen.

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