Los talibán lapidan en Afganistán a una mujer acusada de adulterio

La mujer, de 19 años, había sido obligada a casarse a la fuerza, y había huído con un chico de su edad a las montañas.

En el escalofriante vídeo se oye a la joven decir en voz baja: «No hay más Dios que Dios»

Los talibán lapidaron la semana pasada en la provincia afgana de Ghor (centro) a una mujer casada por fugarse con un amante, según han informado fuentes oficiales citadas por la cadena de televisión local Tolo TV.

«Los talibán ordenaron la lapidación de la mujer después de que se fugara a las montañas con un amante. La Policía ha abierto una investigación y arrestará pronto a los responsables», ha dicho el jefe de la Policía provincial, Mustafá.

El incidente ha sido confirmado este martes después de la publicación de un vídeo en la víctima, identificada como Rojshana, de 19 años de edad, aparece metida en un agujero cavado en la tierra, del que solo sobresale la cabeza y lapidada.

Un hombre vestido de negro recoge una piedra y se la lanza a bocajarro, sus tres compañeros hacen lo propio. Uno de los hombres invita a rezar la shahada, la profesión de fe islámica. Entonces se oye a la joven decir en voz baja: «No hay más Dios que Dios» antes de que la secuencia se interrumpa.

La víctima, llamada Rojsahana, «fue lapidada por los talibanes, por dignatarios religiosos y jefes de guerra irresponsables», afirmó la gobernadora Sima Joyenda. Según ella, Rojsahana tenía «entre 19 y 21 años» y «la casaron con un hombre en contra de su voluntad. Huyó con un hombre de su edad».

«Las principales víctimas en las zonas bajo control de los talibanes son mujeres», recalcó la gobernadora. «El hombre con el que ella huyó no fue lapidado».

La responsable provincial condenó el asesinato y exhortó al gobierno central de Kabul a «limpiar» esta zona bajo control de los insurgentes talibanes, quienes en los últimos meses extendieron su insurrección a todo el país y han conseguido apoderarse de distritos rurales.

«Es el primer incidente de este tipo en la región y no será el último. Las mujeres tienen dificultades en todo el país y en particular en Ghor», una provincia muy pobre, explicó Joyenda.

La lapidación es un castigo previsto por la ley islámica para las mujeres u hombres casados que hayan mantenido relaciones sexuales extramatrimoniales. Esta pena es poco frecuente en los países musulmanes. Se aplicaba cuando los talibanes, defensores de una interpretación rigorista de la sharia, la ley islámica, dirigían Afganistán(1996-2001), pero ahora es ilegal.

A finales de septiembre, cuando los insurgentes islamistas ocuparon la gran ciudad de Kunduz, en el norte de Afganistán, durante tres días,varias mujeres aseguraron a Amnistía Internacional (AI) que los talibanes habían cometido «violaciones en grupo».

Algunas activistas estiman que la situación de las mujeres en el país no ha progresado desde el final del régimen de los talibanes en 2001, aunque el presidente Ashraf Ghani ha convertido esta causa en una de las prioridades de su mandato.

La muerte este año de Farjunda, una joven linchada en Kabul por una muchedumbre que la acusaba, erróneamente, de haber quemado un ejemplar del Corán, lo demuestra. La policía estaba presente y no reaccionó.

En los últimos años, «el gobierno no actuó para prevenir» acciones como las que desembocaron en la muerte de Farjunda y de Rokhsahana, recalca Hasina Sarwari, una defensora de los derechos de las mujeres en Kunduz. Catorce años después del final del régimen talibán, «nos sigue costando hacer que se respeten nuestros derechos», insiste.

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