Los socialistas ante la primera relación entre el Gobierno Provisional de la República y la Iglesia

El Gobierno Provisional de la República requirió, al poco de constituirse, que las autoridades religiosas ordenasen a los sacerdotes que en el púlpito se limitasen a cumplir con sus deberes religiosos, es decir que no hicieran política en las iglesias.

Los socialistas aplaudían la decisión del Gobierno, y opinaban que la misma contaba con el apoyo de la mayoría del país. Y eso era así porque pensaban la Iglesia venía ejerciendo una influencia decisiva en la política.

A mismo tiempo que se sufría la tiranía de la Monarquía y de su “camarilla de aristócratas, vagos y degenerados”, seres perjudiciales para la sociedad, se padecía la de la Iglesia. En el ámbito rural los ciudadanos de ideas liberales no podían manifestarlas porque eran perseguidos.

En los establecimientos sanitarios las religiosas atormentaban a los enfermos que se resistían a las prácticas religiosas. La escuela también estaba dominada por la Iglesia. En conclusión, el daño ejercido a España había sido mayúsculo.

El artículo de El Socialista donde se emitía esta opinión se hablaba de que los socialistas no creían en ninguna religión, aunque respetaban todas. Los socialistas siempre habían emprendido campañas donde se distinguía claramente entre el “fanatismo zafio, grosero, incivil”, propio de las derechas españolas, y las creencias religiosas.

El Estado no podía ser religioso ni “arreligioso”, tenía que ser laico y civil. El Estado debía respetar por igual las conciencias de todos los españoles, y en la escuela la de los niños y las ideas de sus padres. También debía ser laica la beneficencia.

El momento para hacer todo eso había llegado.

Hemos consultado el número 6925 de El Socialista. En El Obrero hemos dedicado muchos trabajos a la relación entre el socialismo español y la religión.

Eduardo Montagut. Historiador

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