Los Reyes y sus hijas protagonizan los actos religiosos por la Virgen de Covadonga

La densa niebla y el orbayu se vieron sorprendidos a las 08.30 horas por los primeros asturianos que, a pie desde la falda de los lagos de Covadonga, acudieron a tomar el sitio más cercano a la Basílica de Santa María de la Real de Covadonga. «Hay baños, en serio», le dice un paisano a otro. «No dejan pasar». Llevan más de dos horas y después les queda al menos hora y media para ver a los Reyes y sus hijas. «Nos subieron gratis», clama otro en alusión a la veintena de autobuses gratuitos que suben a la gente desde Cangas de Onís, a los que se surte de banderas de Asturias y España. La expectación es por la Princesa Leonor, que en compañía de los Reyes y su hermana la Infanta Sofía, realiza a Asturias su primer viaje oficial. Es la gran protagonista, por primera vez, fuera de Palacio.

La Familia Real llegó con media hora de retraso, al filo de las 12.05 horas, a la Santa Cueva de la Santina. A su llegada, Leonor sonreía nerviosa y saludó a quienes les recibía por indicaciones de su madre, la Reina Letizia. En la primera foto de posado, Leonor tomó la mano de su padre, Felipe VI, con quien cruzó comentarios.

Desde hace horas, Covadonga se puebla de gente que espera para verlos. El tiempo cambiante cada minuto juega malas pasadas. El grueso jersey rojo o la cazadora cortavientos sirven ahora de invento para cubrir la cabeza del sol. Mientras quienes llegan en un goteo constante de autobuses toman posiciones en la explanada de la Basílica, un grupo de seminaristas gestiona con la seguridad de Casa del Rey su acceso a los actos. Se acreditaron, pero hay problemas. Cerca suyo, apoyado en la valla, en manga corta, un asturiano luce camiseta con mensaje: «A España servir hasta morir».

La Princesa de Asturias, los Reyes y la Infanta Sofía, en la Santa Cueva. | Eloy Alonso/REUTERS

El revuelo, la expectación, el interés es por Leonor, Princesa de Asturias. Realiza su primer viaje oficial, precisamente a Asturias, y en un momento complejo tanto para la Corona como para España. La desafección de una parte de la sociedad y el desafío independentista de Cataluña proyectan sombras sobre Zarzuela. En este contexto, la Casa del Rey ha querido abrir el telón de la vida pública e institucional para la heredera, que cuenta con 12 años. Un viaje cargado de simbolismo, en el que la Corona quiere plasmar la continuidad en el tiempo de esta institución, a la que la Constitución consagra ser el símbolo de la unidad y permanencia del Estado.

La Princesa Leonor, los Reyes y la Infanta Sofía han realizado una primera parada en la Santa Cueva de la Santina. Allí, a las dos niñas se les ha entregado una medalla de la Virgen de Covadonga en oro dorado y blanco, que en su corona lleva unas piedras preciosas, y en el reverso, la Cruz de Victoria. A los Reyes, se les ha obsequiado con la medalla conmemorativa del Centenario de la Coronación de la Santina. Se ha tratado de un acto íntimo, con la sola presencia de la Familia Real.

En el mismo, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha pronunciado unas breves palabras, pero cargadas de significado y referidas al momento actual y el presente más inmediato de la Corona y de Leonor. «Ante la Virgen de Covadonga ponemos vuestro importante destino Alteza, como en su día se puso el de vuestro padre hoy felizmente reinante. Que la Santina guíe vuestros pasos y que vuestra Alteza crezca sana, sabia, santa y guapa. Que María de Covadonga proteja a esta querida Familia Real en un momento decisivo y delicado para España».

Tras sonar el himno de la Virgen de Covadonga, a cargo del famoso gaitero José Ángel Hevia, los Reyes y sus hijas han saludado desde el balcón de la Santa Cueva a quienes allí se congregaban, antes de dirigirse a la misa en la Basílica de Santa María de la Real de Covadonga, donde a su llegada los madrugadores de la primera fila gritaban y exhibían sus banderas.

La unidad de España muy presente

La Princesa Leonor ha permanecido siempre junto al Rey, intercambiando confidencias. Ambos han acaparado el protagonismo, junto a la ausencia de Don Juan Carlos I. Los Reyes Eméritos, pese a que forman parte de la Familia Real, no han asistido a este viaje oficial a Asturias. Aunque 2018 se anunció como el año de su rehabilitación en forma de homenaje, coincidiendo con el 40 aniversario de la Constitución, permanecen alejados de la agenda oficial, sobre todo a raíz del escándalo de Corinna.

En Covadonga, durante la Eucarística con motivo del Día de Asturias, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha recordado el valor identitario de este acto, de este viaje de los Reyes y sus hijas. «Covadonga es un lugar identitario donde nació el pueblo que aquí tuvo comienzo». Y ha recordado el himno a la Santina: «Bendita la Reina de nuestra montaña, que tiene por trono la cuna de España».

El arzobispo ha protagonizado, en presencia de los Reyes y la Princesa Leonor, una homilía en la que ha deslizado mensajes políticos. «Covadonga permitió que se fuera formando una España plural en sus pueblos, muy unida en sus gentes, con un proyecto común». Y ha añadido: «Majestad, en su alta responsabilidad como Rey de España en estos momentos delicados, siéntanos muy agradecidos por su valentía y clarividencia en la defensa de la libertad de nuestro pueblo, de su paz y de su plural convivencia democrática en un Estado de derecho».

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