Los profesores objetores que «argumenten bien sus razones» no enseñarán Religión aconfesional

El sindicato Sterm, que ha iniciado una campaña «por una escuela laica», teme que los alumnos que elijan la modalidad secular de la asignatura sean adoctrinados

Los profesores que no quieran impartir la modalidad no confesional de Sociedad, Cultura y Religión por motivos de conciencia tendrán al menos la oportunidad de argumentar sus razones y, si convencen a la Administración, quedar exentos de esa tarea.

La Consejería de Educación está estudiando la manera de dar respuesta a la petición realizada por la Junta de Personal Docente -integrada por todos los sindicatos- que demanda medidas para que los profesores puedan declararse objetores de conciencia cuando impartir esas clases atente contra su ideología o creencias. Educación descarta modificar la normativa ni redactar ningún decreto, pero sí se comprometió ayer a «estudiar caso por caso las peticiones de los objetores, y cuando estén bien argumentadas, valorar la posibilidad de eximir a los docentes de dar las clases», explicó ayer la responsable de prensa de la Consejería.

El Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la Región de Murcia (Sterm) presentó ayer la campaña Por un mundo laico-Con personas libres para pensar y creer, con la que pretende que los profesores puedan declararse objetores si son obligados a impartir Sociedad, Cultura y Religión en su vertiente no confesional (la confesional la enseñarán docentes designados por la Conferencia Episcopal). La campaña incluye un calendario laico de 2004, donde se mantienen los festivos actuales pero no se asocian a celebraciones religiosas, sino a acontecimientos históricos.

El mismo documento incluye dos modelos de carta: uno dirigido al Ministerio de Educación, en el que se pide que la materia no sea obligatoria; y otro a la Consejería para que articule la objeción.

El portavoz del Sterm, Óscar Urralburu, explicó que el objetivo de la campaña es hacer reflexionar sobre la inclusión de la Religión como asignatura obligatoria, una decisión «improcedente porque persigue adoctrinar en un espacio transparente y común como debe ser la escuela pública».

Urralburu mostró su preocupación por que se pueda «adoctrinar a los estudiantes respecto a temas como el divorcio, las parejas de hecho o el aborto. No queremos una sociedad en la que unos chavales vean a sus compañeros como si fueran pecadores». El debate ha surgido porque la Ley de Calidad equipara la Religión, en sus vertientes confesional y laica, al resto de asignaturas desde el próximo curso.

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