Los pastores quieren ampliar el rebaño. El movimiento evangélico en Argentina se propone trasladar su representatividad a la política

El pastor Walter Ghione ya debutó como candidato a diputado por Santa Fe. Piensa repetir. Imagen: Sebastián Granata

Después de lo visto en Brasil con el triunfo de Bolsonaro, y su militancia aquí contra la legalización del aborto y de la ESI, el culto evangélico asoma como factor de poder con proyecto propio de formar un espacio electoral en 2019.

El apoyo decisivo de las iglesias evangélicas al presidente electo brasileño Jair Bolsonaro, que en buena medida explica su amplia diferencia respecto de Haddad, y los niveles de organización de estas iglesias en Argentina a partir de su rechazo a la legalización del aborto, deja en evidencia que el evangelismo es un factor de poder que debe ser tomado en cuenta en la política de ahora en adelante, especialmente ahora que anuncian un deseo de conformar un espacio electoral propio para disputar el Congreso en el año 2019.

En Argentina el movimiento evangélico pentecostal cobró una nueva visibilidad a partir de motorizar la campaña de “las dos vidas” y de protagonizar actualmente el “Con mis hijos no te metas”. Sin embargo siempre han tenido incidencia en la vida política, a través de una relación abierta con los espacios políticos tradicionales, hasta ahora su lugar estuvo marcado por la participación en estructuras partidarias ajenas y por un intento fallido de frente electoral en los años 90’s. “Los políticos nos han fallado”, resume Walter Ghione, pastor y referente político evangelista en Rosario, quien en el último comicio logró en Santa Fe 32.470 votos como candidato debutante a diputado nacional por el Frente Espacio Grande.

Javier Calderón Castillo, sociólogo e investigador de la Celag, explica porqué en aquella ocasión esa experiencia no tuvo acogida. “Creo que la gran cantidad de movimientos populares, organizaciones de trabajadores, y la existencia de una cohesión alrededor de orientaciones políticas como el peronismo o el guevarismo, hizo que en los 90’s las bases sociales, aún si en algunos casos estaban afiliadas a estas iglesias, tuvieran como prioridad el desarrollo de una actividad política dentro del movimiento social, y no dentro del evangelismo”.

Incluso en un escenario de poco espacio para expandirse, las iglesias pentecostales han tenido un crecimiento muy importante en los últimos años, principalmente a partir de quitarle espacio a la iglesia católica, algo similar a lo sucedido en Brasil, que era reconocido como el país más católico del mundo.

Así como el Ele Não fue decisivo para que Jair Bolsonaro contase con el apoyo de los evangelistas, el alerta generado por la posible legalización del aborto en Argentina fue un impulso para motivar a que el evangelismo decida alejarse del armado de Cambiemos, ya que entienden que se mostró demasiado habilitante y heterogéneo al respecto de este tema, y para que empiece una nueva búsqueda de conformar un frente con el objetivo de alcanzar algunas bancas en el Congreso de la Nación.

El pastor Ghione, la cara política del evangelismo en Rosario, da cuenta de esta situación: “Los políticos nos han fallado, en este último caso de la ley de aborto, muchos de ellos a los que hemos apoyado en distintos territorios, nos decían que estaban en contra del aborto, pero que después nos defraudaron porque votaron a favor de esa ley, ahora, a raíz de lo que sucedió, muchos de nosotros estamos actuando de motor para este nuevo espacio, para que arranquemos de cero, para que tengamos nuestro propio espacio, un frente o un partido, y que apuntemos sobre todo al congreso de la nación, no rechazamos legisladores en lo local o cargos ejecutivos, pero sobre todo apuntamos al escenario nacional, en las Cámaras de Diputados y Senadores”.

A pesar de las similitudes entre ambos procesos, hay una diferencia muy clara entre ambos. El evangelismo en Argentina no ha logrado alcanzar los niveles de organización que tiene en Brasil, ya que hasta ahora su acceso a la política se ha dado de la mano de integrar espacios ajenos, sin recibir demasiados lugares de poder. En términos numéricos existió un progreso, en 2006 había registradas 3600, para el día de hoy se estima que el número de congregaciones es cercano a las 12.000 (contiene a las no inscriptas).

La gran movilización en las jornadas de discusión por el aborto tuvo un impacto positivo en el crecimiento de la religión evangélica, los evangelistas en medio del conflicto lograron captar el rechazo social hacia la legalización, siendo el sector político que más protagonizó las marchas opositoras. Ghione así lo identifica y aclara “ese proceso de crecimiento histórico se ha acelerado en los últimos meses, es un trabajo de varios años, pero que en estos meses se hizo lo que no se pudo en los últimos diez años”.

Actualmente hay registrados alrededor de 4 millones de evangélicos en Argentina, un tesoro en términos electorales ya que pueden hacer la diferencia ante un resultado abultado. Es por eso que los dirigentes políticos han buscado desde siempre acercarse a las delegaciones locales en busca de su apoyo. En años recientes hubo casos de algunos evangelistas que llegaron a funciones políticas de la mano del PRO, como fue el caso de Cynthia Hotton, quien luego se alejó para armar su propio espacio, o Pablo Petrecca quien llegó a convertirse en intendente de Junín. Son casos que muestran una superación en la relación de poder de los evangelistas, ya que durante su apoyo a sectores del PJ o del kirchnerismo no habían logrado acceder a lugares de funcionarios.

El objetivo de los evangelistas argentinos es reproducir la experiencia brasilera, la cual cuenta con más de 100 legisladores y con el segundo medio de comunicación más visto del país. “Lo de Brasil para nosotros es uno de los modelos más interesantes que tenemos en América Latina, porque son los que se adelantaron, fue el lugar donde más explotó el movimiento evangelista en su momento. Estamos teniendo mucho contacto con referentes políticos brasileros que se han ofrecido para acompañarnos en este proceso” afirmó Ghione.

La experiencia política de los evangelistas no se reduce únicamente a Brasil, se trata de un proceso que atraviesa a toda América Latina, en Guatemala hay uno de los casos más emblemáticos, allí la población está dando un vuelco en masa hacia la religión evangélica, cambio que influyó en la victoria de Jimmy Morales como presidente, un declarado representante del movimiento evangelista. En México, la victoria de López Obrador tuvo bastante que ver con su alianza de último momento con la organización Encuentro Social, vinculada directamente a las iglesias evangelistas.

El frente político aún no se ha concretado, pero Ghione afirma que hay grandes probabilidades de que exista. Según él han logrado un consenso de todas las iglesias evangélicas, algo que se expresa en el documento que armaron de conjunto, en sus palabras se trata de “no permitirles el acceso a ninguno de los políticos que haya votado a favor de la ley del aborto. Y aquellos que quieran acercarse, veremos si están dispuestos a no ceder ante estos temas y a ser determinantes frente a estos acontecimientos. Lo del presidente fue lo más claro, porque en la Conferencia Episcopal Argentina dijo defender la vida y luego fue quien permitió que entre el debate en el Congreso. Hoy los políticos tienen que decir y hablar sobre estos temas, el año pasado no querían hablar porque no estaba en agenda; bueno, ahora sí está en agenda, así que tienen que decir que piensan al respecto”.

La tarea restante para la consolidación de este espacio en un lugar electoral responde a que adopten un modo de organización que transgreda con esa lógica heterogénea o de autonomía de cada congregación barrial. Allí el rol que busca tomar ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina), que justamente cuenta con una estructura vertical y es la entidad que nuclea a las 12.000 congregaciones contadas en Argentina.

Algo similar a lo sucedido en Brasil, dónde la dinámica del movimiento evangelista si está más supeditada a una organización “por arriba” dónde existe una orientación política clara por parte de los pastores que son referentes de masas, Castillo explica el juego que encarna este proceso: “Su participación en la política tiene un interés de los pastores, pero también es el aprovechamiento de una situación de vacío de representación, y de un indudable nicho de pensamiento conservador, o sentido común, que existe en América Latina, los pastores se dieron cuenta de que no había partidos que canalizaran los intereses de los feligreses, pero a su vez también saben y conocen que el sentido común conservador es fácil de asentar y convertirlo en político, estos pastores están participando en la lucha política electoral por interés personal y no porque la comunidad le haya pedido al pastor que sea candidato”.

Sobre este debate Ghione también expresa que hay una búsqueda por concretar esta nueva forma organizativa, sobre todo ante las dinámicas que implica la participación política institucional. “Creo que todo se va a ir acomodando en el trayecto, no hay una fórmula que nos vaya a garantizar el éxito del liderazgo y que nos acomode a todos detrás del mismo líder. Los conductores del espacio se van a ir encontrando solos y la gente los va a ir siguiendo, hay que ir atentos a lo que vaya surgiendo. Hoy como estamos no va a ser muy difícil, el debate último que se ha dado nos garantizó una fuerza de unidad mucho más fuerte que la que tendríamos. Creo que vamos a poder sortear los obstáculos y vamos a tener una orgánica que nos haga permanecer unidos” declaró.

El surgimiento de un proyecto político encarnado por los evangelistas es una realidad posible frente al escenario que transita Argentina, de una elevada crisis de representatividad marcada por referentes políticos con mayor imagen negativa que positiva, por la precaria situación económica, las dificultades de Cambiemos de ponerles un rumbo que pueda contener eternamente a sus votantes y el recalentamiento popular producido por las cuestiones de género. Sólo el tiempo dirá si el evangelismo será capaz de conformar un armado político que le permita acceder a la legislatura como sus líderes lo desean.

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