Los padres gallegos discrepan sobre el papel de la alternativa a Religión

Educación recuerda que no será una materia y que sólo ocupará el tiempo de los alumnos Las APA católicas defienden una asignatura fuerte y las públicas que no exista De estudiar el hecho religioso a no tener ni una opción clara

La alternativa a la asignatura de Religión continúa generando debate entre la comunidad educativa. El Gobierno central anunció el martes que no habría una materia, sino que serían los propios centros los que decidan qué hacer con los menores que no elijan la Religión confesional. La directora xeral de Ordenación Educativa, María José Pérez Mariño, insiste en que esta medida permite dar autonomía a los centros, que podrán diseñar lo que hacer durante ese tiempo.

Actualmente ya son los propios colegios los que definen esta alternativa, pero debe ser una materia. A partir de ahora, «se trata de determinar que van facer os nenos, pero non vai ser unha asignatura alternativa», recuerda Mariño. Esta medida deja total libertad a los claustros de profesores, aunque desde la Xunta indican que es posible que se hagan recomendaciones. La decisión adoptada, sin embargo, probablemente no convenza a todos los padres, ya que sus posturas en Galicia son totalmente contrapuestas.

El presidente de la Confederación Gallega de APA, que aglutina a los centros de enseñanza de orientación católica, Constantino Iglesias, ha señalado que al menos se ha conseguido que la asignatura de Religión sea evaluable para los alumnos, aunque no computable para el currículo ni para conseguir una beca. Aunque no comparte la decisión de que no se defina de antemano la alternativa, apuesta porque ésta materia tenga peso, porque se trataría de una forma de dar valor también a la Religión.

Clases fuera del colegio

De una opinión totalmente contraria es la presidenta de la Confapa, Olga Patiño, que en este caso engloba a las APA de colegios públicos de Galicia. Olga Patiño insiste en que la enseñanza de la Religión debería realizarse fuera del colegio o al menos fuera del horario lectivo, «porque en el momento en el que las familias tienen que mostrar sus preferencia religiosas, ya se están vulnerando sus principios fundamentales. El Gobierno debería ser aséptico», asegura.

No obstante, de existir esa alternativa, Patiño defiende que no sea reglada, y de hecho «el mal menor sería que no tenga que haber una contraprestación a la Religión, porque no hay ninguna disciplina que pueda ponerse en paralelo», señala.

En los centros, la noticia ha sido recibida con tranquilidad, porque actualmente ya eran los propios colegios de primaria los que definían qué ofrecer a los estudiantes que no cursaban la asignatura de Religión. El director del CEIP Pío XII de Santiago, por ejemplo, señala que en el centro se imparte como alternativa Educación en valores. En este colegio, casi la cuarta parte de los alumnos de primaria no cursan la asignatura de Religión. Plástica, lectura, informática o refuerzo escolar son otras de las actividades que realizan los niños durante estas horas en los centros consultados.

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