Los padres de alumnos de centros públicos pedirán la retirada de los símbolos religiosos

Educación dejará la decisión en manos de los consejos escolares si la ley lo permite Grupos laicos contradicen a los obispos y afirman que la tradición no justifica la simbología católica en las escuelas

A sólo diez días de que comience el curso escolar en Navarra la guerra de los crucifijos se presenta como uno de los temas que marcará la actualidad educativa. El Gobierno central ya ha manifestado su voluntad de legislar para que se retiren todos los símbolos religiosos de los centros educativos públicos, a excepción de los que tengan valor histórico o artístico. Tanto asociaciones de padres como grupos laicos y cristianos de base se han sumado en la Comunidad Foral a la propuesta.

La inminente reforma de la Ley Orgánica de Libertad religiosa ha disparado las especulaciones ante del desconocimiento sobre cómo será su tramitación. En Navarra, el consejero de Educación, Carlos Pérez- Nievas, ha manifestado que si la norma que prepara el Gobierno socialista no es de obligado cumplimiento para las comunidades autónomas dejará la decisión en manos de los consejos escolares, donde están representados los miembros de la comunidad educativa, es decir, padres, profesores y personal administrativo.

Herrikoa, la federación de apymas mayoritaria tanto en Navarra como en la red pública, se ha mostrado a favor de la iniciativa del Ministerio de Justicia porque "defendemos que la escuela pública debe ser laica y respetuosa con todas las creencias y la religión debe estar en otro ámbito, no en la escuela", señala a este respecto su responsable, Pedro Rascón. "Si nos ponen en la tesitura de poder solicitar la retirada de los símbolos, lo haremos. Nadie tiene que sentirse molesto por ello, precisamente, ese el fondo de la cuestión: evitar que nadie se sienta ofendido por uno u otro símbolo, y más ahora que hay tanta diversidad", manifiesta. "Estamos en el siglo XXI y este debate tendría que estar ya superado, además, no quedan muchos centros en Navarra con imágenes religiosas" .

Con relación al posicionamiento del Gobierno foral de no obligar a retirar los símbolos si la decisión es de ámbito autonómico, Rascón se mostró crítico. "No me convence la postura del departamento de Educación; supongo que el Ejecutivo central redactará una ley orgánica y, por tanto, habrá que acatarla y cumplirla, pero si fuera opcional no me parece razonable que Navarra, una vez más, se desmarque del resto", asegura.

indultos artísticos En el proyecto del Gobierno sólo serán indultados los crucificios y otros símbolos que tengan valor histórico o artísticos, pero los grupos laicos quieren que todos los símbolos religiosos salgan de las aulas de la escuela pública, aunque posean cierto interés cultural. Sí tienen valor, que los lleven a un museo, sostienen. Tanto Herrikoa como otros colectivos apuntan esa posibilidad, la de exponer en museos algunos de estos objetos. A juicio de Rascón, la única excusa para que uno de esos símbolos permanezca en un centro público es que, teniendo un incuestionable valor artístico, sea imposible de trasladar a un museo.

Sin embargo, la FERE, patronal mayoritaria de los centros concertados católicos, no entiende por qué hay que quitar esos símbolos de las escuelas, a no ser que los alumnos del colegio lo pidan, ya que la mayoría de la población española se define como católica. Por su parte la asociación católica de padres Concapa acusa al Gobierno de "tener aversión por lo católico", y la patronal de centros privados CECE dice que la retirada de símbolos va en contra de la libertad de las familias.

Los católicos no ven razones para retirar estos símbolos de las escuelas públicas. De hecho, el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, uno de los hombres fuertes del episcopado, considera la reforma como "un acto de prepotencia", un paso más hacia el "laicismo intransigente".

El presidente del grupo laico Foro Gogoa, Roberto Oiz, discrepa de esta postura. A su juicio la presencia de símbolos religiosos en centros público no está justificada ni siquiera por motivos de tradición. "Si la Iglesia católica fuera minoritaria en este país y los símbolos fueran de otro credo se quejaría, pero como tiene una posición dominante se aprovecha de ella para hacer estas reclamaciones", dice. "El lugar de los crucifijos e imágenes no es la escuela pública, sino el ámbito privado, las parroquias, etc", añade. Sobre la posibilidad de que la ley obligue a modificar incluso el nombre de algunos centros que incluyen advocaciones religiosas, Oiz pide prudencia. "Tampoco creo que haya que borrarlo todo, hay que examinar caso a caso", señala.

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