Los obispos sostienen que en España peligran «derechos fundamentales»

Los moderados de la Conferencia Episcopal frenan el documento sobre la unidad nacional

¿Qué está pasando en España? Ochenta obispos se encerraron ayer en una larga asamblea extraordinaria para responder a esa pregunta. La reunión se celebra con un esquema de cuatro puntos: "La nueva situación: rasgos fundamentales; implicaciones sociopolíticas concretas de esa situación; repercusiones pastorales, y respuesta pastoral". Se incluye una discusión sobre la unidad de España, que los prelados conservadores creen en peligro, al igual que "derechos fundamentales de la persona humana". Pese a todo, no habrá documento pastoral sobre estas cuestiones.

"La situación actual exige una reflexión especial", dijo el portavoz de la Conferencia Episcopal, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino. "¿Qué está pasando en todos los ámbitos en España?", se preguntó ante los periodistas, minutos antes de iniciarse la plenaria extraordinaria en la conocida como Casa de la Iglesia, en Madrid. "Todos los temas que están sobre el tapete, todos: la política, la moral, la vida humana, la cultura, la sociedad, la educación, serán objeto de esta asamblea extraordinaria", añadió.

Ante las especulaciones de las últimas semanas en torno a que los obispos van a aprobar, además, un documento ya redactado en forma de Instrucción pastoral sobre "la unidad de España como bien moral", el portavoz dijo: "A esta plenaria no viene ningún borrador de documento. Se trata de un diálogo plenamente abierto y libre de los obispos, con carácter general en torno a la situación social, cultural, política y religiosa actual de la sociedad española. Los obispos han considerado que existe suficiente campo abierto en estos temas como para dedicarles un análisis pastoral monográfico. No se trata de hablar de política o de inmiscuirse en temas que no les son propios, sino de iluminar los ámbitos en los que se desenvuelven los cristianos", recalcó.

Preguntado sobre las diferentes posturas en el seno del episcopado, Martínez Camino desmintió que "exista división". "Pocas veces la Conferencia Episcopal ha estado tan unida como ahora. Siempre hay diferentes opiniones en lo accidental o de matiz, no en lo fundamental, pero nunca ha estado la Conferencia Episcopal tan unida como ahora", insistió.

El primer signo de desacuerdo se produce precisamente en torno a la finalidad de la propia asamblea extraordinaria. Salvo sorpresa de última hora, la larga reunión concluirá sin que los obispos hayan aprobado, para publicar el viernes próximo, una Instrucción pastoral sobre la unidad de España, ni sobre otro tema cualquiera de polémica actualidad, como en los últimos meses han reclamando con ahínco los cardenales Antonio María Rouco (Madrid) y Antonio Cañizares (Toledo). El propio portavoz episcopal, adscrito al sector más combativo y conservador de la conferencia, descartó que vaya a haber un documento final. "Es probable que no lo haya. Un documento no se improvisa. No está previsto, ni excluido. La decisión la tienen los obispos; la asamblea es soberana", dijo.

En todo caso, Martínez Camino defendió el derecho de los obispos a opinar sobre lo que quieran, también sobre la unidad de España. "Todas las cosas de la vida el hombre son objeto de la teología. El magisterio de los obispos abarca a todas las cuestiones de fe y moral", dijo citando a Tomás de Aquino. Antes había quitado igual derecho a las Cortes Españolas. "El Parlamento no es una autoridad moral, es una institución política. Nadie más puede legislar que él, y sus leyes deben cumplirse si son justas, pero no es una institución moral", remachó.

Un síntoma de por dónde pueden ir las cosas en esta asamblea episcopal, y sobre qué sector es ahora el mayoritario en la Conferencia Episcopal, es que elegido como relator o portavoz de la comisión encargada de organizarla es el arzobispo de Navarra, Fernando Sebastián. Tiene 75 años y espera que Roma le jubile muy pronto, pero sigue siendo el peso pesado del episcopado español en cuestiones doctrinales y políticas desde los tiempos del cardenal Vicente Enrique y Tarancón, del que fue estrecho colaborador. Ahora se ha convertido en el gran valedor del actual presidente, el moderado obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, frente al vicepresidente y primado de Toledo, el cardenal Cañizares, y el ex presidente Rouco.

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