«Los obispos somos mileuristas»

El obispo de Alcalá de Henares ha pedido a los contribuyentes que marquen la casilla a favor de la Iglesia en la declaración de la renta. Ha defendido la labor social del clero, «un gran «gastazo» que estamos ahorrando al Estado».

El obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, Jesús Catalá, ha asegurado hoy: «Los sacerdotes cobran menos de 800 euros y los obispos menos de mil. Somos mileuristas». Y ha añadido: «Ya está bien de engañar a la gente con los dineros y los poderes de la Iglesia, que ha servido para que varios Gobiernos manipulen».

Así lo ha indicado Catalá durante una rueda de prensa para informar sobre la campaña iniciada por la Conferencia Episcopal para animar a los contribuyentes a marcar la equis en la casilla de la Iglesia católica en la declaración anual del IRPF, en la que prevé una aportación económica «similar» a la de años anteriores, que «estuvo entre un 30% y un 33».

«Es lo que esperamos, pero si eso no ocurriera nos apañaremos», ha apostillado.

Catalá ha criticado que no existan controles para conocer con certeza y objetividad cuál es el porcentaje exacto de la aportación del IRPF que se dirige a la Iglesia católica. «Cómo lo sé yo. No ha habido ninguna verificación real, aunque yo la he pedido, me tengo que fiar», ha señalado.

Los lodos de la desamortización

Sobre su visión de por qué la Iglesia católica ha estado percibiendo fondos de forma directa del Estado español, Catalá ha explicado que esos fondos directos eran una forma de pagar la desamortización de la que fue objeto esta institución en el siglo XIX.

Más de siglo y medio después, las aportaciones directas se han terminado y, ahora, la Iglesia católica percibirá del Estado el 0,7% correspondiente al porcentaje de personas que hagan la declaración de la renta que elijan que su aportación vaya dirigida a esta institución o se comparta, marcando las dos casillas de forma simultánea, entre esta institución y la otra opción: los bienes sociales.

«Lo que la Iglesia percibía no era un privilegio, era una compensación, y ahora, desde enero de 2007, el Estado no aporta ni un euro a la Iglesia, y si no hay fondos económicos todo lo que se está haciendo no se podrá hacer», ha apuntado.

La labor social de la Iglesia

Considera que «muchos sacerdotes e instituciones de la Iglesia católica dedican todo su tiempo, sus fines de semana y las 24 horas del día, a labores sociales con enfermos, inmigrantes, ancianos, con los más desprotegidos, y eso es un gran ‘gastazo’ que estamos ahorrando al Estado», ha aseverado.

La Iglesia, ha querido aclarar Catalá, «no está pidiendo a la gente ni un euro más, está pidiendo a la gente que marque la equis, y eso no le va a suponer más dinero».


COMENTARIO

Me da mucha pena que el obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, Jesús Catalá, sea un pobre mileurista que tenga que vivir miserablemente en una ‘favela’ (como todos los obispos y arzobispos de las demás diócesis), en unas lamentables condiciones de miseria y hambre que nos hacen pensar en los otros millones de pobres como ellos que viven en las chabolas que tanto abundan ahora en las afueras de las ciudades.

 Desde luego se necesita un cinismo infinito para decir cosas como ésta cuando todo el mundo sabe que la Iglesia católica es la multinacional financiera más importante del mundo, cuyas inversiones en Bolsa y en empresas (por cierto, no siempre ‘éticas’ según su doctrina, pues alguna fabrica condones y otras armamento) son inmensamente fabulosas. Por desgracia son «alto secreto» y sólo a veces nos enteramos de algún pequeño detalle (caso Gescartera, Marcinkus y la logia masónica P2, inversiones del Opus Dei, etc., etc.).

 Como todos sabemos, esta Iglesia católica es, sin duda, el mejor ejemplo de «pobreza evangélica». ¡Se nota que cumple la doctrina de Jesucristo al pie de la letra!

 Alberto

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