Los obispos se reúnen sin la pederastia en el orden del día

Las jerarquías del catolicismo se sienten “en estado de sitio”, en palabras de uno de los obispos que esta mañana se encierra con sus colegas en la asamblea plenaria que la Conferencia Episcopal Española (CEE) celebra todos los otoños. La reunión se prolongará hasta el viernes y no incluye en su orden del día debate alguno sobre los escándalos de pederastia.

Hablarán del tema, sin duda, pero lo harán a puerta cerrada, con la esperanza de que no trasciendan las diferentes posiciones de sus miembros ni los acuerdos a que puedan llegar. La consigna del Vaticano es que las reformas que deban tomarse para acabar con la lacra de los abusos a menores las anunciará el papa Francisco después de reunirse con los presidentes de las 113 Conferencia Episcopales del rito latino, convocados a Roma del 21 al 24 del próximo febrero.

La preocupación de Francisco es que algunas posiciones de sus jerarquías agraven aún más el desprestigio de la Iglesia. En España, por ejemplo, hay obispos que dicen que no hay caso que justifique la alarma de la sociedad, sino campañas anticlericales bien orquestadas. Contra esa percepción, tachada de frívola e irresponsable por otros prelados, se alzó el pasado jueves la Confederación Española de Religiosos (CONFER), que clausuraba ese día su asamblea general anual.

“Tengo la impresión de que las denuncias de abusos crecerán, solo estamos en el inicio. Llevamos 70 años encubriendo; ha sido un tremendo error”, dijo el cardenal Joao Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Religiosa, ante unas congregaciones que agrupan a 64.135 frailes y monjas y gestionan más de dos mil colegios con 1.204.179 alumnos.

Entre las cosas que en el pasado “se hicieron mal”, el prefecto (ministro) del papa Francisco señaló el caso del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. “Desde 1943, el Vaticano tenía documentos sobre sus conductas. Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, dijo. EL PAÍS desveló esos documentos en los años noventa del siglo pasado y fue acusado de anticlericalismo por prelados que estaban encubriendo al famoso depredador sexual.

Los religiosos y religiosas dedicados a la enseñanza, con numerosos casos de abusos en sus centros, se sienten señalados e, incluso, paralizados, sin saber cómo afrontar el desprestigio a que se enfrentan. “No dejemos que esta crisis nos inmovilice. Es verdad que ahora muchos nos dicen que todos somos pedófilos, pero de aquí saldremos convertidos quizás como una Iglesia más pequeña, pero también más correcta”, les pidió el enviado del Papa.

Nadie duda de que el problema de los abusos exige cambios internos radicales. De momento, la respuesta de la CEE es la creación de una comisión de expertos jurídicos. Algunos de sus miembros han sido acusados de encubridores. Es el motivo por el que varios obispos llegan hoy a la plenaria con ánimo crítico. Enfrente, se alzan otros que critican por lo contrario, es decir, por haberse dejado arrastrar por medios de comunicación que les quieren desprestigiar. Es la posición mayoritaria en la CEE. Curiosamente, los casos de pederastia están siendo utilizados en la agria batalla que se libra entre partidarios del Papa argentino y sus detractores, que en España son muchos y notables.

Envejecimiento del clero

Entre sus preocupaciones sobresale, en cambio, la ausencia de jóvenes en sus iglesias y el envejecimiento de toda la organización. La media de edad de los obispos es de 65 años. El Papa supera los 80, y también más de la mitad de los cardenales españoles. Por abajo, la situación no es mejor. Más de la mitad de los curas que atienden las 23.000 parroquias españolas nacieron en la década de los cuarenta del siglo pasado y se formaron en seminarios en los que se les enseñó que el sacerdote es un Dios en la Tierra; la libertad, un peligro; el sexo, pecado; la mujer, el demonio; y el mundo, un valle de lágrimas.

Hay otro problema. ¿Qué pueden aprender los jóvenes de sus mayores, en su mayoría “acomplejados” como católicos? Se lo preguntó el viernes el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Alfonso Bullón de Mendoza, en la apertura del Congreso Católicos y Vida Pública, que ha reunido en Madrid a un millar largo de personas. El Centro de Estudios Universitarios (CEU) es una potencia en el campo de la enseñanza, con media docena de universidades y decenas de colegios, centros de formación profesional o escuelas de negocios. El director del congreso, el periodista Rafael Ortega, leyó un mensaje del Papa a los congresistas: “Os invito a ser capaces de soñar y contagiar sueños y esperanzas”.

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