Los obispos se niegan a pagar voluntariamente el IBI porque la Iglesia ya hace gestos ante la crisis

La exención del pago del IBI que ostenta la Iglesia sigue dando que hablar. Ante las peticiones de algunos ayuntamientos para que haga frente a este impuesto la Conferencia Episcopal ha indicado que no renunciará voluntariamente a esta prerrogativa porque ya hacen gestos “reales y diarios” ante la crisis.

Los obispos se han expresado en estos términos a través de una carta, con diez preguntas y sus correspondientes respuestas, en la que hablan sobre la financiación de la Iglesia y el régimen de fiscalidad que ostenta. En ella, la Conferencia Episcopal aclara que la institución no va a renunciar voluntariamente a la exención del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en un momento “tan duro” de crisis, recoge Europa Press.

“La Ley le da la razón a la Iglesia, pero en este momento tan duro de crisis, ¿No podría hacer un gesto ante la sociedad y renunciar voluntariamente a la exención del IBI?”, se pregunta la propia Conferencia Episcopal, que responde asegurando que “la Iglesia hace gestos reales y diarios en favor de los que más lo necesitan”. Es más, “muchos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos han hecho signos visibles, reduciéndose el suelo, y otros muchos lo han hecho y no lo han dicho”.

El organismo presidido por Antonio María Rouco Varela indica que es “falso” decir que la Iglesia no paga el IBI pues así lo hacen con todos los inmuebles que no estén exentos por ley. Asimismo, recuerda que la Iglesia Católica no es la única exenta de pagarlo, ya que también quedan eximidas las fundaciones, asociaciones de utilidad pública, federaciones deportivas, partidos políticos, sindicatos, iglesias evangélicas, comunidades judías y musulmanas, el museo del Prado, la SGAE, el Hotel Ritz y el Palacio de Liria, entre otros.

Tras insistir en que la exención está recogida en la Ley de Mecenazgo de 2002 y en que se trata de “una medida de incentivo fiscal con la que el Estado reconoce las actividades de interés general que realizan muchas instituciones”, los obispos aseguran que “es lógico que el Estado promueva e incentive, también fiscalmente, a quienes trabajan a favor del bien común”.

La Conferencia Episcopal, que se defiende asegurando que la Iglesia paga las tasas municipales de basuras o vados de garajes, reconoce que ante un posible cambio de la legislación fiscal estará dispuesta a cumplir lo que dicte la norma, “siempre con el límite de los beneficios previstos en los Acuerdos (con la Santa Sede), que tendrán rango superior”.

En este punto, la Conferencia Episcopal ha vuelto a incidir en las palabras de Rocuo Varela, que hace unos días advirtió que si la Iglesia tenía que empezar a pagar el IBI otras actividades, como la de Cáritas, podrían verse mermadas.

La Iglesia, pagando o sin pagar el IBI, “va a seguir cumpliendo su misión con los medios de que disponga”, aunque “lógicamente, si se dispusiera de menos recursos, las actividades podrían verse mermadas, pero con más o con menos medios, la Iglesia va a seguir haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto”, indica la misiva de los obispos.

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