Los obispos quieren llenar el Vaticano para reivindicar su visión de la Guerra Civil

La Iglesia prevé reunir hasta un millón de fieles en la beatificación de 498 mártires de la República

Los obispos han decidido medir en el corazón del Vaticano la fuerza del catolicismo español con la presentación, rodeados de multitudes, de su particular memoria histórica de la Guerra Civil. Ayer desvelaron sus intenciones en un comunicado de la Conferencia Episcopal: la masiva beatificación de 498 nuevos mártires, el próximo día 28, se celebrará en la plaza de San Pedro, el centro de la Cristiandad. Hace dos meses sus previsiones eran hacerlo en la basílica de San Pablo Extramuros ante 25.000 fieles. Ahora aspiran a convocar a cientos de miles de personas, incluso a más de un millón. El portavoz episcopal, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, presenta hoy en Roma sus ambiciosas intenciones.

España es la nación martirial por excelencia, según la jerarquía católica. Los obispos actuales de esa Iglesia aseguran que la mayor persecución religiosa de su historia ocurrió durante los años de la Segunda República (1931-1936), que ellos ayudaron a derribar apoyando un golpe de Estado militar y participando más tarde en la terrible Guerra Civil y en la larga dictadura posterior. Con unas 10.000 propuestas de beatificación, los prelados españoles acaparan el catálogo de todos los posibles mártires del siglo XX, 12.692 según Roma.

Las 498 personas que serán beatificadas ahora constituyen casi la misma cantidad que todas las víctimas de aquella guerra beatificadas hasta hoy, 468. Pertenecían a 37 causas y alcanzaron el honor de los altares en 11 ceremonias oficiadas por Juan Pablo II. Los primeros beatificados fueron tres carmelitas descalzas de Guadalajara, en marzo de 1987. Pero hay también santos, el estadio superior al de beato.

Los primeros canonizados fueron nueve frailes salesianos, ocho de Turón (Asturias), "víctimas de la persecución religiosa que tuvo lugar durante la Revolución de Octubre de 1934 y el otro martirizado en Tarragona el 28 de julio de 1937, más un sacerdote pasionista, mártir también en 1934", informa la Conferencia Episcopal. Fueron santificados en 1999.

Los obispos han logrado que la beatificación de los nuevos mártires se celebre en la imponente plaza vaticana de San Pedro. Lo anunció ayer la Secretaría de Estado de la Santa Sede. "Su Santidad ha comunicado que la Santa Misa con la ceremonia de beatificación de 498 mártires del siglo XX en España tendrá lugar en la plaza de San Pedro de Roma, a las 10.00 horas del domingo 28 de octubre", dice la nota remitida a la Conferencia Episcopal. La misa será presidida por el cardenal José Saraiva, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Benedicto XVI estará presente y pronunciará ese día o el anterior un mensaje a los peregrinos.

Entre los beatificados hay dos obispos (de Cuenca y Ciudad Real), 24 curas, 462 religiosos (frailes y monjas), un diácono, un subdiácono, un seminarista y siete laicos. Cinco nacieron fuera de España: dos salesianos en Francia, un dominico y un carmelita en México y un agustino en Cuba. Sobre la base de 495 (porque de tres se desconoce la fecha de nacimiento), el grupo dominante, 145 futuros beatos, contaba en el momento de su asesinato entre 20 y 30 años de edad (18 tenían entre 16 y 19 años).

Muchos eran aún estudiantes, como la mayoría de los agustinos del monasterio de El Escorial asesinados en Paracuellos del Jarama (Madrid), o varios de los maristas apresados en un barco en el puerto de Barcelona y sacrificados en el cementerio local. 489 de los próximos beatos murieron en 1936, siete fueron asesinados en 1937 y hay dos víctimas de lo que los obispos llaman "la persecución religiosa que tuvo lugar en octubre de 1934".

Los obispos tienen abiertas 46 nuevas causas para beatificar pronto, si Roma accede, a otras 863 personas. Pero reconocen que "obviamente no es posible que los miles y miles de fieles que fueron sacrificados en la persecución religiosa de los años treinta del siglo pasado lleguen al honor de los altares". "En muchos casos no llegaremos ni siquiera a conocer sus nombres", dice.

El portavoz de la Conferencia Episcopal está hoy en Roma para presentar, en el Pontificio Instituto Agustiniano, las nuevas beatificaciones, bajo el título El siglo de los mártires y la persecución religiosa en España (1934-1939). En el mismo acto intervendrán Andrea Riccardi, presidente de la Comunidad de San Egidio y autor del libro El siglo de los mártires, y el monseñor e historiador valenciano Vicente Cárcel Ortí.

Las fiestas del 28 de octubre

Los socialistas celebran el 28 de octubre el 25 aniversario de su apabullante victoria de 1982, primera de las tres mayorías absolutas de Felipe González. El mismo día, los obispos quieren llenar Roma para demostrar que siguen siendo hegemónicos en la España del supuesto "fundamentalismo laicista", que achacan al PSOE. "No ha habido contraprogramación, ni vimos la coincidencia", dicen.Socialistas y jerarquía eclesiástica reivindican estos meses su memoria ("histórica" dicen, como si cupiera otra memoria) durante la II República y la guerra civil que la desnucó, donde fueron protagonistas destacados.El Gobierno de Rodríguez Zapatero está a punto de sacar adelante una ley para reivindicar a los caídos que no están citados en las fachadas de las Iglesias católicas, miles de ellos perdidos todavía en fosas comunes o en las cunetas de los caminos de España. Los obispos protestan. "Una sociedad que parecía haber encontrado el camino de su reconciliación, vuelve a hallarse enfrentada. Una utilización de la memoria histórica, guiada por una mentalidad selectiva, abre viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos que parecían superados", dijeron en la Instrucción Pastoral de noviembre de 2006. Ahora son ellos los que alzan su particular memoria martirial."Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera", imprecó en 1931 el cardenal Segura. "Ni me cabe en la cabeza la monstruosidad cometida", dijo, también en 1931, el cardenal Gomá, primado de Toledo, sobre el exilio de Alfonso XIII. Así se fue regando la semilla de lo que llaman "la mayor persecución religiosa de la historia de España", víctimas -pero también verdugos- de una guerra incivil que los prelados excitaron, aplaudieron y bendijeron bajo palio como "cruzada".Las actuales beatificaciones fueron frenadas durante décadas por el Vaticano, hasta que llegó Juan Pablo II. Sus antecesores -de Pío XII a Pablo VI- no querían satisfacer a quienes se mezclaron en una guerra, la de Franco, ganada con la ayuda de dictadores tan criminales como Hitler y el italiano Mussolini.

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