Los obispos exigen que la religión recobre «sin demora» su rango escolar

Los tres prelados reciben con satisfacción la sentencia del Tribunal Supremo

COMENTARIO: Que los obispos estén contentos por obligar a quienes no quieren dar religión a que tengan que dar NADA y que los jueces les den la razón a tamaña sinrazón, no debe llevarnos sólo a criticar a estos dos sectores de nuestra sociedad. Nos debe conducir a ver quienes han sido responsables durante años en el gobierno y no fueron capaces de acabar con unos Acuerdos firmados con la Santa Sede en la última etapa del franquismo, otorgando privilegios de todo tipo a esa confesión religiosa. El PSOE en ninguno de sus gobiernos, durante más de veinte años y con algunos periodos de mayoría absoluta se atrevió a anular dichos Acuerdos concordatarios, que no internacionales, como declaraba el senador socialista Prat durante el debate en el Senado. Como tampoco se ha atervido a modificar la Ley de Libertad Religiosa del 1980. Estas son las normas que llevan a la situación que hoy padecemos y que con el consenso judicial pone tan contentos a los señores obispos, no sólo por mantener las clases de religión, sino por "castigar" a los que no quieran darlas.


Los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria y la patronal de centros concertados religiosos, Kristau Eskola, exigieron ayer al Gobierno vasco en un comunicado que realice “sin demora” las gestiones necesarias para establecer “el orden legal” correspondiente a la asignatura de Religión en el Bachillerato, tal y como fija la sentencia del Supremo conocida el jueves contra la que no cabe recurso y que desdice otra del Tribunal Superior de noviembre de 2010. Fuentes de la consejería de Educación aseguraron a EL PAÍS que la resolución será acatada este mismo curso. “Se va a mandar una comunicación a todos los centros. Los horarios están ya confirmados y puede que el día 1 de septiembre no estén todavía modificados, pero sí a lo largo del año escolar”, precisaron las mencionadas fuentes.

El fallo del Supremo consideró discriminatorio el decreto aprobado en febrero de 2009 por el entonces consejero de Educación, Tontxu Campos, de Eusko Alkartasuna, por no obligar a establecer una asignatura alternativa a la religión para todos los alumnos que rechazaran estudiarla. Esto ha provocado que los institutos hayan colocado la clase a primera o a última hora, o incluso por la tarde, fuera del horario escolar, una situación que la actual consejera de Educación, Isabel Celaá, calificó recientemente como “bastante adecuada”.

Los obispos y la patronal religiosa recurrieron el decreto en 2009 y tres años y medio después el Supremo les ha dado la razón. La nota recoge, no obstante, el pesar de las diócesis por el tiempo transcurrido, que, en su opinión, ha provocado que la Religión haya dejado de cursarse en la gran mayoría de los centros públicos o que haya quedado reducida a una “situación agónica” en otros.

“Por la vía de los hechos consumados se ha impuesto una discriminación contra la educación religiosa que ahora se demuestra que era contraria a derecho”, rezaba el comunicado.

Los obispos criticaron igualmente que la legislación aprobada en 2009 relegaba a la asignatura de religión a una “situación de marginalidad”. A su juicio, los alumnos de esta asignatura eran penalizados porque se les evaluaba y se les añadía horas extra de estudio que al resto de estudiantes no se les exigía.

Ante esto, los prelados mostraron su satisfacción por la sentencia del Supremo, que consideran que “vuelve a dar amparo” al derecho de los padres a elegir “una educación religiosa y moral que sea conforme a sus principios y convicciones”.

Según la normativa vigente, en cada ciclo de Primaria se deben establecer tres horas a la semana de religión. Corresponde a cada centro repartirlas como considere oportuno. En Secundaria, los centros deben impartir cinco horas semanales en los tres primeros cursos de la etapa y una en el cuarto año.

La asignatura de religión lleva mucho tiempo en el centro de la polémica. Las estadísticas dicen que dos de cada tres alumnos en cuyos colegios se imparte esta materia deciden no cursarla. Cuando un alumno de Secundaria escoge estudiar religión, el resto de sus compañeros debe cursar una asignatura alternativa. Si nadie demanda aprender religión, las horas se destinarán a aquellas materias que se considere que los alumnos deben reforzar.

Los obispos de San Sebastián, José Ignacio Munilla (a la izquierda), y de Bilbao, Mario Iceta, poco antes de que el primero ofreciera una conferencia en la capital vizcaína. / LUIS ALBERTO GARCÍA

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