Los obispos evitan valorar el acuerdo C’s-PSOE, aunque recuerdan que no es lo mismo “denunciar que revisar” el Concordato

Gil Tamayo recuerda que “España es un estado aconfesional, no un estado confesionalmente laico”.

Los obispos españoles abren la puerta a una revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado y también afirman que meterse con las convicciones no puede salir gratis.

Los obispos «no valoran» el acuerdo suscrito entre Ciudadanos y PSOE porque «no entramos en cuestiones concretas sobre opciones políticas», pero sí recuerdan que no es lo mismo «denunciar que revisar» los Acuerdos Iglesia-Estado, tal y como propone el pacto firmado ayer por Pedro Sánchez y Albert Rivera.

Eso sí, el portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, abrió la puerta a la revisión de los mismos. «Las leyes no son eternas, ni los acuerdos«, recalcó, subrayando la disponibilidad al diálogo de los obispos, manteniendo el respeto a la libertad religiosa, la enseñanza concertada, la asistencia religiosa en lugares públicos o exenciones fiscales «que no son privilegios de la Iglesia».

«Estamos en un momento inédito», reconoció Gil Tamayo al ser preguntado sobre las dificultades de formar gobierno. Un tema que «preocupa» a los obispos españoles, que durante esta semana han reflexionado «sobre la situación que vive nuestro país». «Tenemos confianza en que los actores políticos tendrán los resortes suficientes para reconducir este camino en una estabilidad de gobernabilidad«.

«No entramos en cuestiones concretas», volvió a añadir el portavoz, quien sí manifestó «un deseo de concordia, un clima democrático de respeto, afabilidad, espíritu de concordia y respeto». «Hay que recuperar el espíritu de la Transición, estamos en un tiempo nuevo, con actores nuevos», apuntó.

Gil Tamayo reconoció que los obispos «han reflexionado sobre la situación que vive nuestro país», y que existe «preocupación», pero también «esperanza en nuestro pueblo y en las instituciones democráticas». La Permanente del Episcopado quiso adherirse al modelo democrático, dijo el portavoz, subrayando que «los obispos aceptan plenamente este orden constitucional. Deseamos convivir en esta sociedad, reconociendo a las autoridades legítimas, y colaborando al bien común».

Para Gil Tamayo, «el pleno respeto a la libertad religiosa de todos es garantía de la verdadera democracia» Por ello, instó a «no imponer unas convicciones religiosas a nadie, ni impedir a quien sí las tiene, personal y colectivamente, en un estado que es aconfesional, no confesionalmente laico«. Sobre este punto, el portavoz fue preguntado por los casos de Rita Maestre o el artista Abel Azcona -cuyo juicio arranca hoy-, y su respuesta fue que «meterse con las convicciones no puede salir gratis. Cuando ejercemos nuestros actos, tienen una responsabilidad. Cuando se atenta en un ámbito marcado como delito (sin entrar en consideraciones morales) tiene que haber unas responsabilidades, que la justicia determinará».

«La libertad de expresión no ampara la trasgresión de los derechos fundamentales», añadió el portavoz, quien dijo «no» a «una libertad salvaje o estilo libertinaje» pero admitió que «en España no hay una persecución religiosa, ni nada de esto».

En tercer lugar, los obispos hablaron de la necesidad de asumir el presente en «el actual marco europeo, ciertamente con dificultades y crisis». Estamos viendo «cómo el problema de los refugiados no acaba de encontrar encaje en una Europa fundamentada sobre valores de humanismo y respeto a la dignidad y grandeza de las personas. No podemos relegarnos en un egoísmo colectivo frente a los más necesitados, que huyen de la tragedia de la guerra».

«El marco europeo no se construye solo sobre el euro o la economía, sino también sobre unos valores«, insistió Gil Tamayo, quien también abogó por la «tradición cristiana» de España. «Somos un pueblo antiguo, con una memoria, donde se han conformado nuestras identidades. Llevamos siglos y siglos de convivencia pacífica que hemos de preservar en una cultura común«. Por ello, añadió, y porque «el catolicismo es la institución más antigua de nuestro pueblo, no puede ser excluido, pues forma parte de nuestra cultura, tradiciones o manera de ser».

En este punto, el portavoz episcopal reivindicó la vigencia del documento «Iglesia, servidora de los pobres», aprobado por la Plenaria el pasado mes de abril, y donde se reclaman una serie de pactos por el bienestar, contra la pobreza o la defensa de la familia y de la vida.

En otro orden de cosas, la Permanente confirmó la noticia adelantada por RD acerca de la elección de Ginés García Beltrán como consiliario nacional de la ACdP, y quiso dejar claro que el documento que ultima Doctrina de la Fe, titulado «Jesucristo, salvador del hombre y Esperanza del mundo» será «muy positivo y propositivo», alejando las críticas que el borrador había desatado sobre una posible condena a teólogos progresistas.

Finalmente, sobre la apertura del Papa al uso de preservativos en el caso del virus Zika, Gil Tamayo habló de «cuestiones de excepcionalidad» y que «no se trata de manga ancha». Sobre el caso de abusos en el colegio de los maristas de Barcelona, el portavoz, subrayó la política de «tolerancia cero, colaboración absoluta con las autoridades, cercanía a las victimas, respeto exquisito a la presunción de inocencia y prevención», auspiciada por Francisco.

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