Los obispos condenan el ‘procés’ y respaldan la vía del artículo 155 para «restablecer el orden constitucional»

El procés lo contamina todo. De hecho, ha sobrevolado hoy la mismísima Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal española, que comenzó hoy en Madrid. En el discurso inaugural, su presidente, Ricardo Blázquez, asegura que a los obispos les «entristeció la DUI» y apoyan el artículo 155, al tiempo que denunciaba la violencia de género como «vergonzosa» y criticaba la ideología de género.

Para los obispos, la Declaración Unilateral de Independencia significó «la ruptura del orden constitucional que los españoles nos hemos dado hace 40 años» y, además, «un hecho grave y perturbador de nuestra convivencia, que va más allá de las discrepancias entre las formaciones políticas».

Ricardo Blázquez recuerda que la Constitución se gestó «como fruto del consenso» y del ansia de «reconciliación». Una Constitución con vocación de permanencia en «un marco general de libertad y respeto en el que cabíamos todos». Y una Constitución que es conveniente «reformar», para que «siempre sea actual».

Cuando se aprobó la Constitución, en la época de la Transición, la Iglesia cumplió su «misión de reconciliación y pacificación» y renunció a «la militancia política». Y ésa es la misión que quiere seguir realizando.

Por eso, Ricardo Blázquez asegura: «Apoyamos el restablecimiento del orden constitucional, porque es un bien común. La normalización de la vida social y el correcto funcionamiento de las instituciones ponen y exigen el respeto de la ley, que regula nuestra convivencia».

A su juicio, la normalización requiere, además, «el esfuerzo de todos» para restablecer las «relaciones sociales, eclesiales y familiares afectadas negativamente por estos hechos». Y la Iglesia se compromete abiertamente a «contribuir a la pacificación personal y social». Y su presidente recuerda el famoso epitafio de uno de los artífices de la Transición, Adolfo Suárez: «La concordia fue posible».

Plenamente enchufado a la actualidad, el cardenal Blázquez también abordó en su discurso inaugural de la Plenaria episcopal la «violencia contra la mujer», a la que, de nuevo con palabras de Francisco, tacha de «vergonzosa» y de que «contradice la naturaleza misma de la unión conyugal», al tiempo que asegura que las estadísticas estiman que, el año pasado, «casi medio centenar» de mujeres murieron «a manos de sus maridos o convivientes, parejas o consortes».

La «manipulación del acto generativo»

Tras condenar la violencia machista, Blázquez aplica la misma vara de medir a la «ideología de género«, una cuestión de candente actualidad, que «forma parte e la opinión pública y hasta ha entrado en la legislación».

El presidente del episcopado condena, especialmente, en el ámbito de la ideología de género, el que se pretenda «separar el sexo como hecho biológico del género como hecho cultural» y la «manipulación del acto generativo, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual entre hombre y mujer». Un proceso que desemboca en «la consiguiente cosificación del ser humano».

Ante esa situación, los obispos contraponen su antropología, basada en la dignidad de la persona humana, a semejanza del Dios creador. «El ser humano, varón y mujer, comparten la imagen de Dios; son iguales en dignidad. La igualdad como imagen e Dios, como personas, incluye inseparablemente la diferencia de varón y mujer. Por ser iguales en dignidad nadie debe ser ni privilegiado ni postergado».

Blázquez reconoce que «el sexo es constitutivo de la persona», pero advierte de que «la identidad genética no cambia a lo largo de la vida de una persona», porque «el ser humano no tiene un sexo, es ‘sexuado’; como no tiene un cuerpo, es corporal».

De ahí que «aunque el género tenga un fuerte componente cultural, no es independiente del sexo» y «no es acertado, consiguientemente, afirmar que expresa subordinación de la mujer el que consiga, geste y alumbre a los hijos; como no indica privación el que el varón no realice esas actividades vitales».

El cardenal de Valladolid también abordó en su discurso el «reto de Europa», que «no es sólo una tierra, es una tarea espiritual, que precisa de la contribución cristiana para el futuro del proyecto europeo».

Privilegios, aconfesionalidad y educación

Otro tema que siempre está presente en la agenda episcopal es el de la presencia de la Iglesia en la escuela pública. Según Blázquez, «la Iglesia no aspira a privilegio, reclama la libertad religiosa con las otras confesiones religiosas».

Y es que «la aconfesionalidad del Estado significa que el Estado no profesa ninguna confesión religiosa, pero los ciudadanos pueden vivir según sus propias confesiones religiosas. El Estado debe proteger el derecho a la libertad religiosa y a la libertad educativa que incluye el derecho de los padres a la educación de sus hijos conforme a sus convicciones, como ampara nuestra Constitución y las grandes Declaraciones del Derecho Internacional».

Antes y para evidenciar la sintonía total con el Papa Francisco, Blázquez había comenzado haciendo referencia a la Jornada de los Pobres, celebrada ayer en todas las iglesias del mundo. También citó el presidente del episcopado la celebración, precisamente hoy, de la Jornada mundial de Oración por las víctimas de Abuso, que coinciden con el Día Universal del Niño, establecido por Manos Unidas. Con palabras de Francisco, monseñor Blázquez reitera que «el abuso sexual es un pecado horrible, completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan».

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...