Los obispos católicos con el mismo cuento de la anticoncepción

Me encantan las protestas y he participado en muchas. La primera en que participé fue hacer un piquete frente a Safeway en San Francisco pidiendo a los clientes que apoyaran a los trabajadores agrícolas de California y boicotearan las uvas.

Pero hay protestas verdaderas y hay falsas protestas. Y una de las más falsas que hemos visto jamás es la propuesta actual de los obispos católicos contra las nuevas reglas de la administración Obama acerca de la cobertura de seguro de la anticoncepción.

A juzgar por los gritos de indignación provenientes de la jerarquía católica, uno pensaría que el presidente Obama clausuró todas las iglesias católicas, separó a los sacerdotes, envió de regreso a Irlanda a las monjas y lanzó una bomba atómica sobre el Vaticano. En todos los noticieros por cable o programas de comentarios de la radio, a Obama lo acusan de pisotear la Primera Enmienda, declarar la guerra a la religión, destruir la libertad religiosa y, por supuesto, perseguir a los católicos.

Tonterías. La verdad es la siguiente. El 20 de enero, la Agencia de Servicios Humanos y de Salud dirigida por la secretaria Kathleen Sibelius, emitió una nueva regulación de que las pólizas de seguro, como parte de su paquete básico, están obligadas a ofrecer servicios de anticoncepción sin pago deducible o co-pago. Se hizo una excepción para las 335 000 iglesias, misiones u otros lugares de culto donde todos los empleados sean católicos o miembros de alguna religión que se oponga a la contracepción como principio de fe.

Nota: La nueva regulación no requiere que los hospitales o clínicas católicas suministren píldoras o dispositivos de contracepción. No obliga a los católicos a usar la contracepción. No interfiere con la práctica religiosa de nadie. No impide que los sacerdotes y obispos continúen sus atroces intentos medievales y ampliamente ignorados por convencer a los católicos de que la contracepción es un pecado, Sencillamente dice que no puede haber dos tipos de seguro de salud. Los que cubren la contracepción y los que no. Todas las mujeres se merecen el acceso a la misma protección de salud. Depende de cada mujer individual decidir si practica la contracepción o no. [Nota del Editor: El viernes la administración emitió una nueva disposición por medio de la cual no se exigía a las iglesias que cubrieran la contracepción. Pero sus suministradores de seguro sí deben hacerlo –sin cobrar un co-pago.]

Lo que hace más vergonzoso todo este debate es que, al formar este escándalo contra Obama, los obispos católicos son deshonestos. Acusan al presidente de violar la libertad religiosa. Pero no reconocen, por ejemplo, que no todo el que trabaja en una universidad u hospital católico es católico –y por lo tanto, no debiera estar limitado por la estrecha actitud católica ante el sexo.

Al oír los chillidos de los obispos uno tampoco se enteraría de que muchos antes de que actuara la administración Obama, 28 estados –incluyendo a Massachusetts, el estado natal de Romney, y Georgia, el de Newt Gingrich– ya habían adoptado regulaciones que exigían cobertura de contracepción sin co-pago. Por cierto, ocho de esos estados ni siquiera tienen una disposición de excepción para las iglesias. Y pocos saben que muchas universidades católicas –incluyendo la Universidad Católica, la mayor universidad católica de Estados Unidos– tienen cobertura gratuita de contracepción como parte de su seguro básico de salud para todos sus empleados.

Seamos honestos. He aquí lo que sucede en realidad. Desde que el Papa Paulo VI condenó la contracepción en 1968 con su encíclica Humanae Vitae: Acerca de la Regulación del Nacimiento, la Iglesia Católica ha estado realizando una batalla perdida. En la actualidad, a pesar de que oficialmente la Iglesia está en contra, 98 por ciento de las mujeres católicas sexualmente activas dicen que practican algún tipo de control de la natalidad, según un nuevo informe del Instituto Guttmacher. Así que ahora, al exigir permiso del gobierno para negar la cobertura a la contracepción en sus propios planes de salud, lo que los obispos católicos realmente están tratando de hacer es obligar al presidente que logre lo que ellos no han podido. Y ese no es su trabajo. Su prioridad es proteger la salud de las mujeres, no imponer una antigua política anacrónica e irrealista de una jerarquía católica célibe y rezagada.

Y esa es la verdadera cuestión. No la enseñanza católica. No la libertad religiosa. Sino la salud de las mujeres. Guttmacher descubrió que 58 por ciento de las mujeres que utilizan control de la natalidad no lo hacen para evitar el embarazo, sino por otras importantes razones de salud, como reducir el riesgo de cáncer ovárico, o para tratar tumores fibroides uterinos y la anemia.

Habiendo sido seminarista católico, lo que no comprendo es la obsesión de los obispos con el sexo. Sí, la Iglesia está (equivocadamente) en contra de la contracepción. Pero la Iglesia también está en contra de la pena de muerte. ¿^Por qué los obispos no forman escándalo en contra de eso? Y la Iglesia se opuso a la guerra de Iraq. ¿Por qué no condenaron a George W. Bush por bombardear a un país que no nos atacó antes? ¿Por qué sólo se les enreda su sotana episcopal cuando se trata del sexo?

No, este caso no es que el presidente Obama trata de interferir en la libertad religiosa. El caso es que los obispos católicos están tratando de imponer su estrecha visión del sexo a todos los demás.

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