Los nacionalistas vascos arremeten contra Munilla, nuevo obispo de San Sebastián

Egibar califica al sustituto de Uriarte de «ultraconservador» y el socialista Pastor aventura que puede provocar «roces» con la Iglesia de Guipúzcoa

Con una crítica abierta por parte del PNV y otra más sutil del PSOE, ha sido recibido José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián. Designado por el Papa Benedicto XVI, el prelado, que cuenta con el aplauso del PP, ha expresado que quiere ser obispo de todos «sin excluir a nadie», al tiempo que ha pedido que no se hagan lecturas políticas de la vida de la Iglesia, «ya que se distorsiona la realidad».

Munilla Aguirre, obispo de Palencia y nacido en San Sebastián, sustituye al polémico Juan María Uriarte, de 76 años, que presentó su renuncia por motivos de edad. Uriarte, quien durante este tiempo contó con la bendición del nacionalismo vasco y de sectores de la izquierda aberzale, fue mediador en las conversaciones del Gobierno de Aznar con ETA.

El presidente del PNV de Guipúzcoa, Joseba Egibar, quiso descalificar a Munilla al tacharle de «ultraconservador». Tras vincularle con el cardenal Antonio María Rouco, dijo que el nuevo obispo «más a la derecha sólo tiene la pared porque no hay nada más a la derecha». A su juicio, el objetivo de esta designación, so pretexto de universalizar la Iglesia, es el de «despersonalizar, desafectar y desarraigar» la Iglesia vasca porque tiene «excesiva personalidad». Este agrio recibimiento del PNV recuerda al que dispensó al obispo de Bilbao, cuando Xabier Arzalluz se refirió a él como el «tal Blázquez».

Al igual que Egibar, el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, definió a Munilla de «muy conservador». «Eso puede provocar algún que otro roce con la iglesia guipuzcoana. Supongo que el Vaticano que es quien decide estas cosas, habrá valorado muy mucho la razón de esta apuesta y el ambiente en el que se va a encontrar Munilla cuando llegue a hacerse cargo de la diócesis de San Sebastián, en una Iglesia vasca que se ha caracterizado por estar más cercana a los nacionalistas que a los conservadores», dijo.

El secretario general de EA, Pello Urizar, pidió a Munilla que «tenga conciencia» de la realidad social del País Vasco y que actúe en consecuencia porque, «de no ser así, puede crecer el distanciamiento entre la Iglesia y el pueblo».

Para el secretario general del PP de Guipúzcoa, Borja Semper, el nuevo obispo «va a ser útil para que algunas de las cosas incomprensibles que ha hecho la Iglesia vasca,concretamente en Guipúzcoa, no se vuelvan a producir. De eso estamos absolutamente seguros y, por lo tanto, lo valoramos positivamente»,

El ya obispo electo de San Sebastián evitó polemizar sobre las voces que señalan que su llegada a San Sebastián ha levantado ampollas en el sector más nacionalista del clero vasco. «Confío en que los prejuicios se superen con las relaciones personales», señaló Munilla, que pidió «dejar la política al margen de la vida de la iglesia». Además hizo patente su voluntad de ir a la Diócesis de San Sebastián, «de la cual soy hijo, con la misión de ser también hermano, padre y pastor de todos, sin excluir a nadie». Munilla subrayó que estaba «muy ilusionado porque reconozco que echo de menos mi tierra, porque los vascos, como los gallegos, tenemos morriña».

El Papa nombró arzobispo de Oviedo a Jesús Sanz Montes, en la actualidad obispo de Huesca y de Jaca,

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