Los musulmanes reciben un menú vegetariano y sin cerdo en la cárcel y los hospitales

El ayuntamiento solicita a Educación que actúe en la crisis de la dieta de los niños islámicos para evitar su propagación

Mientras se ha suscitado la polémica por los más de 40 alumnos de un colegio público de Alzira que han dejado el comedor escolar debido a que el menú servido no seguía el rito islámico (sin cerdo y con el resto de carne derivada de animales sacrificados según la costumbre islámica: es decir, matado por un musulmán tras un rezo y en dirección a la Meca), otros musulmanes sí encuentran cierto acomodo en su día a día como usuarios de los servicios públicos.

Todos los hospitales públicos valencianos ofrecen una alternativa a los musulmanes cuya religión les impide comer determinados alimentos. Se les ofrece a diario un menú sin carne. Sólo han de solicitarlo cuando ingresan en el centro sanitario. Entre los compromisos de la Conselleria de Sanidad figura el de «administrar la dieta adecuada al paciente según sus necesidades, situación de salud, aspectos culturales y creencias religiosas». Ahora bien, no se ofrece a los pacientes una alimentación con menú halal: o sea, con carne procedente de animales sacrificados por el rito musulmán. Pueden comer sin carne, como un vegetariano más.

Asimismo, la prisión de Picassent también ofrece alternativas a sus reclusos musulmanes. Según explican fuentes del centro penitenciario, en cada una de las comidas, los seguidores de la fe islámica tienen dos opciones más allá del menú convencional. Por un lado, pueden optar por el menú que no lleva cerdo. Hay algunos musulmanes a quienes esta opción les satisface a pesar de que también incorpora otro tipo de carne (cordero, ternera, pollo) que no tiene el certificado halal y, por tanto, no ha sido sacrificada según el rito islámico. La otra posibilidad, para los musulmanes más estrictos en su alimentación por motivos religiosos, pasa directamente por acogerse al menú vegetariano. Aunque puede no colmar sus aspiraciones (les impide comer carne), tampoco les obliga a vulnerar ninguno de sus preceptos religiosos.

Abdelaziz Hammaoui, presidente del Centro Cultural Islámico, abogó ayer por el entendimiento entre ambas partes. Si bien expresa que los centros educativos públicos «deberían poder ofrecer carne halal» en virtud del Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España, de 1992, también admite que la coyuntura económica actual permite entender algunas restricciones. Ante ello, pide que se ofrezca como mínimo «menú sin cerdo o un menú vegetariano, sin carne» a los musulmanes que hayan de comer en lugares públicos. Hammaoui defiende «el diálogo» y da un consejo: «menos ruido mediático y más soluciones prácticas».

Tal vez como la de Amparo Pacheco, valenciana y musulmana. Sus tres hijos „de 11, 9 y 6 años„ van al colegio público Miguel Hernández de Valencia. «Cuando empezó a ir mi primer hijo, hablé con el director y le planteé la situación. El menú alternativo del colegio es sólo sin cerdo. Pero yo no quería que comieran ningún tipo de carne si no era halal. Y así, a mis hijos les dan una tortilla, queso, atún, varitas de merluza, pescado u otra alternativa cuando el menú general lleva carne», cuenta Amparo. Ella está satisfecha. Su colegio dispone de cocina, aunque la comida les llega por catering.

carnicería halal

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