Los musulmanes británicos, llamados a votar para combatir la islamofobia

El Consejo Musulmán Británico (CMB) ha llamado a la población musulmana del Reino Unido a votar en las elecciones generales de este 7 de mayo y presionar a sus candidatos para que promuevan medidas contra el racismo «en todas sus formas» y la islamofobia.

En una guía electoral, el CMB, que agrupa a más de quinientas organizaciones islámicas, subraya que el derecho a voto «no es un lujo sino una necesidad» y recuerda que, expresándose en las urnas, los musulmanes podrán «detener el avance de los partidos de derecha radical racistas e islamófobos».

«Los partidarios de estas formaciones son más propensos a emitir su sufragio para asegurar su posición», frente a la histórica falta de participación de la minoría musulmana, advierte el Consejo.

Con unos 2,8 millones, los musulmanes representan casi un 5 % de la población total del Reino Unido, concentrándose en las grandes ciudades como Londres y Birmingham y los antiguos centros industriales del norte.

Del total del colectivo, un 47 % es nacido aquí y un 68 % es de origen asiático, con un 33 % de la población menor de 15 años, frente al 19 % a nivel nacional.

Lo que tienen en común los musulmanes de países como Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Bosnia o Somalia, además de su religión, es que residen en las zonas más empobrecidas del país, sus hijos no acceden apenas a la educación superior y habitan en vivienda social.

Además, todos se ven «demonizados», como si fueran «un solo bloque», por los recientes casos de yihadismo y los atentados de extremistas islámicos, «aunque esos actos no tengan nada que ver con el islam», apunta a Efe el codirector del Instituto Musulmán y de la revista «Musulmán Crítico», Hassan Mahamdallie.

Pese a todos los aspectos que comparten, ¿puede hablarse de un voto característico musulmán, y vendrá definido en estos comicios por la reacción al terrorismo?

«Lo primero para hacer este análisis es ver a los musulmanes como parte de la población general», dice Mahamdallie, cuya organización promueve el diálogo entre musulmanes y con toda la sociedad.

«La religión es solo parte de su identidad y, como el resto del electorado, se ven afectados por sus circunstancias, que en su caso, son el pertenecer a la clase trabajadora, a minorías étnicas, sufrir peor salud que la media y experimentar más desempleo y racismo», enumera, refiriéndose las estadísticas.

En general, las minorías étnicas británicas, sobre todo caribeños y asiáticos, llegaron al Reino Unido, como a otros Estados europeos, como mano de obra barata para reconstruir el país después de la Segunda Guerra Mundial, lo que ha definido su perfil social.

«Tradicionalmente, han votado al Partido Laborista, al que identifican como integrador y con consciencia social, mientras que los conservadores tienen una conocida historia de xenofobia», señala Mahamdallie.

Salvo en 2005, después de que el primer ministro Tony Blair apoyara al presidente de EEUU George W. Bush en la guerra de Irak, Rafik Mohammed siempre ha votado al Laborismo, liderado hoy por Ed Miliband.

Este informático de 40 años, empleado en una ONG, continúa desconfiando de la política exterior británica, «que insiste en intervenir en países musulmanes», pero quiere dar «una oportunidad al nuevo líder», explica.

A las puertas de un colegio de Tower Hamlets, el distrito londinense con más población musulmana y uno de los más deprimidos del país, un grupo de madres somalís comenta a Efe, mientras espera la salida de sus hijos, que también votarán laborista.

«Son el partido de las familias y la tolerancia», explica en su inglés básico Asha Musa, quien llegó a Inglaterra como refugiada a los 9 años y, a sus 31, es madre de seis hijos.

Horia Akhamich, marroquí criada en Gran Bretaña, les apoyará porque «defienden a la clase trabajadora» y no tendrá en cuenta las medidas contra el terrorismo islamista «porque eso no tiene que ver con nosotros, los extremistas son una minoría y tienen motivos políticos».

Las prioridades de Nazima Begum, una bangladeshí de 30 años nacida en Tower Hamlets y madre de una niña discapacitada, son la educación y la sanidad, que con los conservadores de David Cameron «ha sufrido muchos recortes», y se plantea votar a los laboristas o al Partido Liberal Demócrata.

El sistema electoral británico, en que gana un solo diputado por circunscripción, ha favorecido en el último siglo el bipartidismo de conservadores y laboristas, lo que en estos comicios puede cambiar con el avance de formaciones minoritarias, incluido el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), eurófobo y contrario a la inmigración.

El CMB calcula que, de 650 circunscripciones electorales, al menos 40 dependen del voto musulmán, por lo que insta al colectivo a acudir a las urnas «para defender la diversidad cultural y religiosa del Reino Unido».

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