Los mecenas de Rouco y la visita del Papa

Uno de los impactos publicitarios más chocantes que recuerdo, mucho más que ver Qatar en la camiseta del Barça, fue una vez en Colombia cuando a las siete en punto de la tarde se interrumpió la programación de la tele y apareció una cruz rústica hecha con dos palos y un cura vestido de cura que dijo: «Este programa está patrocinado por Azúcar Manuelita, que refina el mejor azúcar del país». El programa se llamaba y se llama El minuto de Dios, y hace más de 50 años que se emite en la televisión colombiana. Todo un récord.
 Si he recordado a aquel cura colombiano y la audacia y atrevimiento de los creativos publicitarios de ese programa es porque me lo ha evocado la proximidad de la visita que el Papa hará a Madrid con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Dicen que el coste de la performance vaticana subirá a más de 50 millones de euros y aseguran que la totalidad de este importe será sufragada por donaciones voluntarias y por las aportaciones de empresas que, como el Azúcar Manuelita, asociarán su imagen a la marca del encuentro. Ignoro qué presencia acabarán teniendo estas marcas. No creo que el Papa tenga que hacer lo mismo que el cura de El minuto de Dios y se vea obligado a hacer referencia a los patrocinadores o a llevar su logo en la casulla. De todos modos, creo que alguna compensación deberá haber, porque la lógica publicitaria está lejos de aquella máxima cristiana que dice que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda, y es incompatible con el anonimato.
 Es por esa razón por lo que un grupo de sacerdotes madrileños que trabajan en los barrios más pobres de la ciudad han editado un manifiesto, llamado Los mecenas de Rouco , en el que critican el gasto previsto por la visita en este momento de crisis, y cuestionan esta alianza estratégica de la iglesia con las grandes empresas. El manifiesto, citando el Evangelio, concluye ácidamente que «no se puede servir a Dios y al dinero».

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